Aborto y Religión
por Atheret bat Abraham

 


Foto: AGENCIAUNO

La semana pasada se realizó la marcha por el aborto libre, una demanda que va más allá de la petición de diferentes organizaciones sociales, partidos políticos y diferentes personalidades del país que reclaman por el derecho al aborto en tres situaciones: Peligro de vida de la madre, embarazo inviable a causa del feto y violación e incesto.

En Chile, Estado Laico, existió el derecho al aborto terapéutico en el Código Sanitario desde 1931 hasta 1989 cuando, en las postrimerías, la dictadura prohibió todo tipo de aborto en Chile.

Aunque es justa demanda, cabe señalar que las organizaciones que piden derecho al aborto en las tres situaciones descritas NO adhirieron a la marcha y se ocuparon de dejarlo muy claro para evitar confusiones con la ciudadanía, tal vez, manejaban algún grado de información respecto del comportamiento y los métodos de estas organizaciones pro aborto libre y esta marcha que podría haberse llevado a cabo dentro de los parámetros de otras marchas ciudadanas, como las que organiza la Comunidad Gay, se vio empañada cuando un grupo de “descolgados” irrumpió en la Catedral de Santiago, rayó consignas e interrumpió un servicio religioso protagonizando escenas de violencia, intolerancia y discriminación religiosa que es necesario rechazar.

Estas organizaciones pidieron permiso con anticipación y media hora antes de la marcha se les indicó que la marcha estaba prohibida.  Esto debe haber sido uno de los motivos que hizo enardecer a los asistentes, ya que esperar hasta última hora para informar que estaba prohibida habla de un intento de censura al movimiento y las miradas se dirigieron hacia el habitual proselitismo que pretende mantener la Iglesia Católica en la sociedad chilena.

Foto: AGENCIAUNO

La Iglesia tiene una historia de violencia, discriminación, corrupción, pedofilia y asesinatos que fueron los motivos que adujo una de las voceras y organizadoras de la marcha para intentar explicar estos actos, pero sin desconocer esas razones que son verdaderas, comprobadas y documentadas en la historia y en la Justicia Chilena, no se puede justificar este acto de discriminación hacia personas que se encontraban en el Templo Católico. Por lo demás, como estrategia fue pésima, porque aleja a partidarios del derecho al aborto y a la libertad de elección que rechazaron fuertemente la violencia desplegada.

Más allá de la legitimidad de las demandas del aborto, sería bueno repasar la postura del judaísmo con respecto al aborto.

En la ley y la filosofía judía existen problemas y dilemas. En el primer caso, se puede definir una solución a una situación dada y, aunque, esa solución no esté al alcance, se puede visualizar y definir los caminos. En el segundo caso, dilemas, entran a jugar los valores que son importantes para el ser humano y decidamos lo que decidamos éstos entrarán en conflicto.

El Aborto en el judaísmo. Antes tenemos que preguntarnos ¿Cuándo comienza la vida en el judaísmo?

Para las visiones más ortodoxas, consideran que bajo circunstancias normales, la vida comienza con la concepción.

Según ellos, la ley judía no autorizará un dispositivo intrauterino como forma de contracepción, ya que éste impide que el óvulo fertilizado se implante en el útero. De acuerdo a la definición que se lee en Jabad no es contracepción, sino anticoncepción.

La pregunta también es válida para cuándo comienza la vida para la fertilización in vitro: “algo” que se encuentre en un tubo de ensayo ¿es organismo viviente? La ley judía responderá sí, y ¿qué se hace con los restantes óvulos fertilizados y que no serán implantados? La ley judía establece que no se puede matarlos, pero tampoco están en la obligación de ser implantados, por lo que deberán ser preservados en un proceso de congelamiento profundo hasta que venza su propia vida.

Por lo que las tres situaciones que están en discusión en el país para la despenalización del aborto, es un debate que no existe, puesto que la vida se inicia en la concepción y esa restricción motivada por la ética judía, la creencia en Di-s y que es ÉL quien tiene el control de todo.

El nacimiento de cada hijo responde a la Providencia Divina y éste tiene su lugar en el mundo.

Somos judíos y no podría haber una sola posición al respecto, aunque no tengo la autoridad ni conocimiento para ello, me motiva el interés de conocer la opinión judía respecto de un tema que desde ya es controversial y se exacerbará por tratarse de un año de elecciones, y que el año pasado el Senado negó hasta la posibilidad de discutir la idea de legislar.

Otras opiniones señalan que en el Judaísmo no se rechaza ni se permite de plano, por lo que no encaja en ninguna de las discusiones que se dan a nivel nacional.

Entiendo que el consenso entre los diferentes rabinos es que el aborto está permitido sólo para proteger la vida de la madre, si hay una amenaza directa por llevar el embarazo a término o por el parto mismo, y también hay consenso que el feto se convertirá en ser humano, por lo tanto, los motivos para abortar deben ser muy convincentes.

Si la vida de la madre está en riesgo se considera al feto un rodef, un perseguidor, “ya que va tras la madre para matarla”, quedando la vida del feto, en este caso, subordinada a la madre, porque el feto es la causa del peligro de muerte de la madre

En general, se considera que no se puede dañar al feto de forma deliberada, por lo que también es responsable quien golpea a una mujer sin intención de causar un aborto.

El judaísmo reconoce tanto los factores siquiátricos como los factores físicos, para evaluar una amenaza potencial desde el feto a la madre. Sin embargo el peligro debería ser probable y sustancial para justificar el aborto. ¿Cuál es el nivel de enfermedad mental que esté presente para justificar la terminación  embarazo? No hay un consenso claro al respecto, pero sí si un embarazo es causal para el suicidio de una mujer, hay motivos que justifican el aborto. Otras autoridades rabínicas dictaminaron que las depresiones son tratables, por las que no justifican el aborto.

La ortodoxia señala Circunstancias permisibles:

A diferencia de la ética cristiana: si sólo tenemos una única posibilidad de salvar a la madre o al feto, la vida de la madre tiene prioridad. La madre es una entidad viva y viable que, con la ayuda de Di-s, tendrá otros hijos y llevará una vida productiva. El feto, por su parte, es un ente incierto. No se sabe si vivirá o morirá, si se toma como base que la vida comienza en la concepción.

¿Cómo podemos medir la importancia de una vida por sobre otra?

El Talmud cita dos respuestas:

1) Si una persona es perseguida por un asesino, no sólo tenemos permitido matar al perseguidor sino que estamos obligados a hacerlo. El feto que pone en peligro la vida de la madre, es considerado un perseguidor y debe ser eliminado.

2) La persona tiene prohibido mutilar su propio cuerpo. En recientes épocas de guerra se hizo hábito común entre los hombres cercenar un pequeño trozo del dedo índice para evitar así el reclutamiento. Semejante práctica, sin lugar a dudas, está prohibida.

Di-s ha prestado a cada uno de nosotros un cuerpo del que demos cuidar. Sin embargo, si Di-s libre, una persona tiene una pierna gangrenada, no sólo tiene permitido ver que ésta sea amputada, sino que está obligado a hacerlo para salvar su vida.

Conocí una historia del primer Rebe de Lubavitch, Rabí Shneur Zalman de Liadí, que enfatiza cuán crítica es la preservación de la vida. Cierta vez, mientras estaba entregado a sus oraciones de Iom Kipur, el Rebe se quitó el Talit, salió de la Sinagoga y se dirigió al extremo del pueblo. Allí cortó leña, encendió un fuego, y cocinó una sopa con la que alimentó a una mujer que acababa de tener familia.

La preservación de la vida supera a la ley.

El Shabat, Iom Kipur, e incluso una parte del propio cuerpo, pueden ser sacrificados para salvar la vida. Nuestros Sabios nos dicen: “profana un Shabat para salvar una vida, para que puedan preservarse muchos Shabats”. En el caso que el feto amenace la salud y vida de la madre, el feto será observado como un órgano enfermo de la madre y, en consecuencia, puede ser amputado para salvar la vida de la madre.

De acuerdo a lo anterior, para la ortodoxia no está presente la inviabilidad del feto, la violación y el incesto, sólo la salud de la madre, pero se la considera en su condición que es la persona que mantiene la herencia del judaísmo, pero y ¿Qué hay si una mujer es violada y no existe el peligro de suicidio? ¿Está obligada a llevar a término ese embarazo, que es un embarazo no deseado? o en el caso que su médico le avise que el feto es inviable, ¿También está obligada a terminar ese embarazo, aunque no amenace su vida? Y ¿Qué hay de la salud mental de la mujer?

Continué investigando, y encontré con que la ley judía no asigna valores relativos a diferentes vidas, por lo que casi la mayoría de los principales rabinos calificados para decidir sobre los asuntos de la Halajá, prohíben el aborto el casos de mal formaciones o anomalías encontradas en el feto, llevando incluso a Rab Moshé Feistein a señalar que la amniocentesis está prohibida si se realiza sólo con el objetivo de descartar la presencia de ciertos defectos genéticos y cromosómicos, para que los padres puedan solicitar un aborto. Sólo se permite si se efectúa para mejorar  el tratamiento médico pre y post parto.

“Si bien la mayoría de los poskim prohíben el aborto por fetos "defectuosos", el Rab Eliézer Yehudá Waldenberg es una notable excepción. El Rab Waldenberg permite el aborto en el primer trimestre de un feto que nacerá con una deformidad que le ocasionara sufrimiento, y el aborto de un feto con un defecto mortal como el Síndrome de Tay-Sachs hasta el séptimo mes de gestación. Las autoridades rabínicas también discuten la permisión del aborto para madres con la rubéola y de fetos con Síndrome de Down confirmado”.

Hay desacuerdo también respecto al aborto por adulterio, o en otros casos de embarazo que son fruto de una relación bíblicamente prohibida.

En casos de violación e incesto, se habla del costo exigido a la madre por llevar a término el embarazo, Rab Shlomó Zalman Aurbach señala que está permitido utilizar métodos que impiden el embarazo. Por lo que se podría aplicar el mismo análisis de daño emocional para terminar el embarazo.

Con respecto a los casos de adulterio se interponen consideraciones adicionales en el debate, con sentencias que van desde la prohibición hasta el ser una mitzvá el abortar.

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Una ley de aborto no obliga a abortar, pero que no exista sí obliga a no interrumpir un embarazo no importando el motivo, razón, circunstancia que llevó a cabo la fecundación de un feto y una violación o llevar a cabo un embarazo inviable es dañino para la salud sicológica de una mujer.

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Somos judíos y chilenos, estamos insertos en esta sociedad y cualquier definición nos afecta, no todas las chilenas tienen dinero para salir del país a interrumpir un embarazo, pero tampoco se puede imponer creencias a favor o en contra basados en aspectos de religiosidad y tampoco se puede tolerar la violencia desplegada al interior.

 
 
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