Corea del Norte e Irán

por Eduardo Hadjes Navarro 

El mundo está gravemente enfermo. Independiente de sus múltiples y permanentes problemas, en éste momento, tiene dos tumores malignos y no se si aun son operables. Sus nombres: Corea del Norte e Irán.

Ambos, tienen muchas cosas en común, así como otras que los hacen absolutamente distintos. Los invito a analizarlo, garantizándoles que será imposible llegar a conclusión alguna.

Sin duda, estaremos mayoritariamente de acuerdo que  son unas dictaduras despiadadas, carentes en absoluto de moral, en que sus gobernantes sólo se preocupan de mantenerse en el poder, usufructuando tanto como les sea posible, de todas y cada una de sus ventajas, estando dispuestos a sacrificar a su población, con tal de satisfacer sus ambiciones personales.  

Corea del Norte, es la última dictadura estalinista que va quedando, donde su presidente es vitalicio y  hereditario. De extrema izquierda comunista, siendo el joven Kim Jong-un un semidiós omnipotente y absolutista a grados extremos.

Irán, por su parte, tiene una teocracia islámica en que basa todas sus decisiones, acorde a la interpretación que le dan al Corán tanto el Ayatolá Jamanei como el Presidente Ahmadinejad, el cual, tranquilamente se reelige en forma independiente a la voluntad de su pueblo, ya que, cualquiera que sea la votación real, él siempre ganará por un muy amplio margen.

Ambos países han establecido como meta prioritaria, transformarse en potencias nucleares. Mientras Corea del Norte, proclama abiertamente que no dudará en usar “su poder nuclear” en destruir a Corea del Sur,  a Estados Unidos y a sus aliados, si lo siguen provocando, Irán insiste en que sus intenciones son usar su capacidad nuclear para fines pacíficos y no miente ya que sus jerarcas están convencidos que “hacer desaparecer del mapa a Israel” es un mandato divino y, por lo tanto, es pacífico. De acuerdo a la Jihad islámica, la eliminación de los judíos en primer lugar y luego, a los otros pueblos herejes, vale decir, a todo no musulmán, es la ley natural y su obligación, motivo por el cual, resulta imposible calificar su  realización, como un acto belicista.

Aquí, vemos una extraña simbiosis en que las extremas izquierda y derecha política-religiosa-atea, se unen con un fin común, destruir a todo el que no les permita desarrollar su industria de la muerte, hasta límites inimaginables. Para lograrlo, no dudan en colaborar entre si, tanto como la distancia geográfica y la oposición mundial se los permite.

Ambos cuentan con el respaldo de Rusia y China, aun cuando ésta, acaba de votar en contra de Corea del Norte, luego de la última explosión nuclear que efectuó en febrero recién pasado. Un cambio notable, si recordamos que en 2006 y 2009, cuando efectuó sus primeras pruebas, lo respaldó plenamente.

Corea del Norte, fanfarronea descaradamente, anunciando estar listo para destruir incluso a Estados Unidos, sabiendo que carece de capacidad para hacerlo. Distinto es el caso de su vecino y también gravemente amenazado, Corea del Sur, el cual si se podría ver seriamente afectado, independiente del resultado final, si las amenazas se transforman en una lamentable realidad

Aquí, me veo obligado, a desviarme aparentemente  del tema, para destacar la diferencia con que la gran potencia del Norte (EE.UU) y el resto del mundo occidental, enfrenta las amenazas a su aliado coreano y a su también aliado Israel.

Desde hace muchos años, exactamente desde el instante mismo en que se supo que Irán estaba incursionando en el campo nuclear, el gobierno israelí hizo ver el peligro que ello representaba. La reacción generalizada fue decirle que eran exageraciones de ellos y que no había que preocuparse, ya que el gobierno iraní, estaba muy lejos de poder lograr transformarse en potencia nuclear.    

Adicional a eso, EE.UU. le advirtió a Israel que debía abstenerse de actuar por su cuenta, ya que ello no les servía a ellos y a su política internacional.  Craso error, el cual, me imagino, el Presidente Obama ya debe estarse lamentando.

Cuando Israel supo de los intentos de Irak por transformarse en potencia nuclear, simplemente actuó, destruyó la planta de procesamiento y se terminó el problema. El mundo, incluido nuestro gran protector y aliado, reclamaron airadamente, condenando, como es tradicional, a Israel por velar por su seguridad e integridad.

Si Israel no hubiera actuado oportunamente, les habría sido imposible  invadir Irak.

Pasado unos años, vino lo de Irán y la intervención foránea, frenó, lamentablemente al gobierno israelí, lo cual ahora nos tiene frente a una realidad difícil de manejar. El mundo pensó que un Irán con poderío nuclear era sólo peligroso para Israel y eso hacía que pasara a un segundo término en las prioridades de las otras naciones. Pese a las advertencias israelíes (y modestamente, mías en  reiterados comentarios) que tal cosa constituía un peligro de caracteres irreversibles incluso para las naciones árabes del Medio Oriente (recordemos que los iraníes son persas musulmanes, pero no árabes), no fue escuchado. Ahora, cuando ya es inminente el logro nuclear por parte de Irán, se comprende que Israel tenía razón, sin embargo, aun se sigue insistiendo que las vías diplomáticas son las más adecuadas. Cuando se esté frente a un Irán con bombas nucleares en sus arsenales, tal como ya lo está Corea del Norte, se verá como actúan y el costo será incalculablemente más alto y peligroso.

Se comprende que la experiencia coreana, podría cambiar el panorama. Hemos leído y escuchado las noticias de éstos días, como se han centrado en el peligro que representa para Corea del Sur y para Japón, otro gran e importante aliado americano, lo que ha obligado a éste a movilizar aviones, barcos y armamento de última generación, para marcar su presencia en la zona y hacer ver que, pese a que ya EE.UU.: no es la gran e indiscutida potencia dominante, sigue teniendo un poder respetable y, pese a los hierros en su política exterior, se le debe tener respeto y temor.

La gran pregunta que surge en este momento es saber si estaría dispuesto Estados Unidos a actuar con igual energía, si Irán se hiciera de armas nucleares y el amenazado fuera Israel.

Se de las promesas vertidas por Obama en su reciente viaje a Israel. ¿Hasta donde se harían efectivas si no se convence Occidente que no es solamente Israel la nación amenazada sino que todos los países colindantes e incluso Europa?

Debemos recordar que Corea del Norte es un país empobrecido, el cual, con 24 millones de habitantes, tiene según informaciones actualmente circulando, 2/3 de su población sobrevive con serios problemas alimenticios y, pese a estar derrochando miles de millones de dólares en su carrera nuclear, carece de los recursos elementales para sustentar a su población. También tenemos claro que eso no es lo que le pueda quitar el sueño a sus gobernantes.

En cambio de eso, Irán, independiente de las propias necesidades de sus habitantes, tiene sus arcar abundantemente abastecidas de dólares, con una gran producción de petróleo y a precios cercanos a los cien dólares el barril.

Quiera Dios iluminar la inteligencia de los principales estadistas occidentales y así, puedan entender que no es sólo Israel el que estaría en una situación sumamente peligrosa, si los Ayatolas logran su objetivo nuclear, sino que el Mundo entero.

Es posible que los acontecimientos de éstos días en Corea, los obligue a REACCIONAR ADECUADAMENTE.   

 



 

 

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