Hipocresía
por Tiberio Yosif Klein

 

 

Gracias a que las comunicaciones son actualmente instantáneas, somos bombardeados con información. Pero hasta qué punto lo que se nos dice es verdadero, o sólo se trata de dirigir a la población hacia donde quienes emiten las noticias quieren, es la interrogante. Pues todos los medios de comunicación pertenecen a alguna organización; y éstas tienen pensamientos definidos que transmiten, muchas veces con la intención de que su público respalde esos objetivos. Porque definitivamente, no existen los medios de comunicación objetivos, cualquier cosa que se pretenda afirmar en contrario, no es cierto. A pesar de eso, la mayoría de los medios de información declara que su información sí es objetiva, lo que es una afirmación hipócrita.

(Hipocresía es la actitud de fingir cualidades o sentimientos contrarios a los que realmente tiene o experimenta, de manera que es un tipo de mentira. Viene del latín “hypocrisis” y del griego “hypokrisis”, que significan “actuar” o “fingir”. También se puede comprender viniendo del griego “hypo”, “máscara”, y“crytes”, “respuesta”, de manera que hipócrita significaría “responder con máscaras”).

La mejor muestra de esto es el trato que se da a las noticias sobre Israel. Los medios internacionales de comunicación, en general obvian decir cosas positivas sobre ese país, destacando escandalosamente lo negativo, por muy pequeño que sea esto. Un ejemplo de eso es que no se ha publicitado que Israel instaló junto a la frontera de Siria un hospital para atender a los heridos civiles en la guerra que está ocurriendo en ese país. Tampoco se dice como Israel atiende enfermos de toda condición, entre ellos árabes de países que no reconocen o incluso se consideran en guerra con el país judío.

Lo que tampoco se publicita es como Abbas, de la Autoridad Palestina que gobierna los territorios de Cisjordania, ha dicho que en un Estado Palestino no se admitiría a judíos. A pesar de que dicha afirmación es escandalosamente contraria a cualquier acuerdo y contraviene a los derechos humanos, nadie dice nada al respecto. Pero si fuese Israel quien dijera que el veinte por ciento de los israelíes árabes palestinos no podrán vivir dentro de su territorio, toda la comunidad internacional se lanzaría contra el país; lo que constituye una hipocresía.

No se compara la democracia israelí con los regímenes dictatoriales de los países árabes. Ninguno de ellos pasa una prueba de “blancura” democrática. Sin embargo los medios atacan sólo a Israel. No se comenta siquiera sobre los condenados a muerte en Gaza, los arrestos ilegales en Cisjordania palestina. No es importante que los regímenes de los países árabes sean dictaduras, que las mujeres en casi todo el mundo árabe sean sólo objetos, aparte de tantos otros atropellos a los derechos humanos.

La izquierda internacional, huérfana de horizontes una vez desaparecido su experimento soviético, dispara sus dardos contra Israel, sólo porque es respaldado ahora por Estados Unidos. Disfrazan su antisemitismo de “anti sionismo”, sin saber la mayoría de sus vociferantes lo que es el sionismo mismo. Dicen que Israel sería sólo el producto de una colonización occidental de un territorio árabe. Sin tomar en cuenta que el Pueblo Judío fue expulsado de su patria con violencia, y que son los otros los que se apropiaron del territorio que fuera el país judío después de la arremetida del Islam siglos atrás.

(Sionismo es el movimiento político de reivindicación del pueblo judío, que ha buscado obtener una patria en la Tierra de Israel, y desarrollar en ésta su identidad nacional)

Es una moda el ir contra Israel para cualquier intelectual que se precie. Así es como en Gran Bretaña, varias universidades vetan a colegas israelíes e incluso judíos al mejor estilo de la Alemania nazi, sin reparar o interesarles que Israel sea la única democracia de la región. Pues eso no importa, sólo ir contra el país judío, porque lo es. A tal punto llega su conducta hipócrita, que se ha transformado en algo “políticamente correcto” ser anti israelí. Por ejemplo, el escritor Mario Vargas Llosa, que fuera amigo y admirador de Israel, cuando decidió hacer lo imposible por ganar el Premio Nobel de Literatura, comenzó a actuar de manera “políticamente correcta”para recibir el apoyo de los intelectuales de izquierda – que son la mayoría, serlo también es “políticamente correcto” -, y embistió contra Israel con varios artículos que sabía que no eran verídicos. Por supuesto que logró su objetivo, y obtuvo su Premio Nobel a costa de venderse barato.

(Lo Políticamente Correcto es un término que se usa para describir comportamientos, acciones o expresiones, que son motivadas más por el deseo de conformarse a la opinión pública que por el auténtico respeto por los derechos del grupo o del individuo cuestionado)

Los izquierdistas israelíes también van a favor de la marea hipócrita, a tal extremo, que se han creado ONG´s en Israel que intentan reunir a árabes palestinos e israelíes para entendimiento de ambos, lo que está bien; pero al mismo tiempo atacar sólo a su país, sin cuestionar el comportamiento de la parte árabe. No critican que los parlamentarios árabes israelíes se retiren de la Knesset, Parlamento de Israel, cuando se toca el himno nacional; no hacen cuestión, ni la publicitan, de la democracia del país, que llega a tal punto que recién habló en la Knesset el ex ministro árabe palestino Ashraf al Ajmi, que estuvo encarcelado anteriormente en Israel por actos terroristas; y que afirmó allí que nunca habrá paz con Israel, pues para los árabes los israelíes son extranjeros ocupantes de esa tierra.

Los izquierdistas israelíes, cuya motivación va más hacia los intereses de los árabes palestinos que hacia su propia patria, hacen todo tipo de actos contra los suyos. Más allá de trabajar por el entendimiento entre ambos pueblos, esa actitud no va a ninguna parte, ya que el pasado quedó atrás. Lo que ahora argumentan países y activistas árabes, de que Israel debería volver a“fronteras de antes de 1967”, todos saben que es una falacia. Pues nunca ha habido fronteras, sólo el límite del alto al fuego. Y ambas partes saben que eso sólo sería para después estar más cerca de la población israelí para atacarla, tal como ha sucedido en Gaza.

Los ataques anti israelíes de parte de grupos europeos son manejados por intereses diversos. Por una parte, la ya comentada izquierda internacional, y por otra, grupos islamistas que persiguen la destrucción del estado judío. Entre estos, los grupos turcos que hicieron caer en la trampa a israelíes con su barco que supuestamente pretendía romper el bloqueo a Gaza, cuando la finalidad fue la que consiguieron, ser atacados para poder condenar a Israel. Esos grupos turcos fueron apoyados por el islamista primer ministro turco, que pretende hacerse con el liderazgo musulmán, a pesar de que se presentó como espectador y no como parte de la escena.

Para los antisemitas europeos atacar a Israel es fácil; se ha convertido en un pretexto para poder finalmente sacarse de encima el estigma de haber sido los que hicieron o ayudaron a hacer el Holocausto, que ahora muchos pretenden que no existió; como si negar algo bastara para que no sea verdadero. Pero sus ataques a los judíos, porque es a ellos, no a Israel a quienes atacan, ahora tiene una motivación superior: ir contra opresores de minorías, aunque sea inventándoles asesinatos y masacres que nunca han tenido lugar. Pero no hay protestas, no se ataca a académicos que gritan consignas antisemitas, ni se hacen festivales contra lo que ocurre en Siria, en Egipto, por los asesinatos en Ruanda, Darfur, o contra las dictaduras de Arabia Saudita, Turkmenistán, y tantos otros lugares: sólo es Israel el objetivo.

El Partido Verde de Alemania, por ejemplo, tiene un doble papel en su instigación al antisemitismo en Europa. Uno de los primeros parlamentarios Verdes elegidos en 1983 para el Bundestag, el Parlamento alemán, fue Vorgel Werner, ex miembro del Partido Nazi y ex SA. En su momento, el doctor Martin Kloke, experto alemán en antisemitismo moderno, instó a los Verdes a aceptar que lo sabían en su blog “Die Achsen des Guten”, “El Eje del Bien”. Esto ocasionó que, revelado su pasado, Vogel tuviera que renunciar al Bundestag, pero quedó claro que los Verdes conocían su historial nazi.

Entre los Verdes, grupo creado en 1979, se encuentra su cofundador August Haussleiter, nazi que estuvo involucrado en el intento de golpe de estado de Hitler en 1923, que hizo un elogio de la Wehrmacht en 1942, y que participó en campañas anti judías después de la Segunda Guerra Mundial en Alemania Occidental. También Baldur Springmann, un ex miembro de las SA, ha jugado un papel importante en la formación de los Verdes alemanes. Dejó el partido en 1980.

Pese a todos estos antecedentes sobre el papel de los nazis en la creación del Partido Verde, su portavoz en el Bundestag, dijo que eran “acusaciones absurdas”. Activos en su anti israelismo – manera de disfrazar su antisemitismo -, han hecho campañas activas para boicotear productos israelíes, y para atacar a Israel. Claudia Roth, co presidenta de los Verdes alemanes, en su momento dio una eufórica bienvenida al embajador de Irán en la Conferencia Sobre Seguridad que se hizo en Munich, provocando una tormenta política. A pesar de eso, Roth, durante una visita a Irán el 2010 se reunió con el entonces presidente del Parlamento iraní, Ali Larajani, que había negado la veracidad del Holocausto en la misma Conferencia de Seguridad. También se ha negado a condenar las violaciones a los Derechos Humanos en Irán, así como niega que haya existido el Holocausto, y pide abiertamente la destrucción de Israel.

La hipocresía abunda en las sociedades modernas democráticas, y qué se podría decir entre las que son dictadura. En nuestro país, en la última conversación entre candidatos de la coalición de gobierno – porque dijeron que sería“debate”, pero no lo fue -, ninguno de los dos participantes se aventuró a decir que el gobierno militar fue una dictadura; cuando por mucho que se le cambie el nombre, no por ello deja de serlo.

También se ha reabierto el debate sobre el aborto. Los grupos conservadores en Chile aseguran que desde el momento mismo en que el espermatozoide se une al óvulo, hay vida, la que no se puede “matar”. Sin entrar en polémicas sobre lo que cada cual piense al respecto, la sociedad se preocupa de si es aceptable o no el aborto, sin preguntarle a las mujeres lo que piensan de eso, aunque la vida de ella peligrara si diera a luz. Menos aún, lo que sucede a los niños nacidos de una violación, o de una madre que no los desea. Porque el Estado no tiene la capacidad o la intención de ocuparse de ellos una vez nacidos: si no son queridos, si son expulsados por su propia madre que ve en ellos la desgracia de un incesto o violación, de eso nadie se ocupa. Lo más seguro es que serán delincuentes, ya que deberán sobrevivir, que serán crueles por no haber recibido amor, se drogarán para evitar preguntarse porque están vivos. De manera que apelando a una supuesta ética, se apela a evitar detener la concepción, pero no hay interés en lo que vendrá después con quien ha sido concebido. Eso sí es hacerle un aborto, pero a personas que ya han nacido hace rato.

Hasta el siglo XIX, e incluso principios del XX, en los portones de las iglesias había una pequeña puerta giratoria. En ella se depositaban a recién nacidos que eran repudiados por sus madres, ya fuera por ser producto de violaciones, o por pobreza. Los sacerdotes los daban a orfanatos, en los que la mayoría moría de enfermedades, e incluso de hambre (basta leer a Dickens). Eso era un control de la natalidad, aunque se negaran los abortos oficialmente.

Tal como los hermanos Larry y Andy Wachowski plantearan con genialidad en su película Matrix (con guión de Lana y Andy), en el mundo existe lo cotidiano, que es lo aparentemente “normal”, y lo “real”, que está bajo esa apariencia superficial. Para vivir sin sobresaltos, la gran masa niega la verdad aunque la conozca. Eso, en el caso que tenga esa suerte, ya que la mayor parte de la población es dirigida a pensar en cierta dirección, y es conminada a negar lo innegable para estar tranquilos, o para la tranquilidad de quienes los guían hacia ese pensamiento.

Al refutar lo que está ampliamente documentado sólo se pretende usar esa negación como base para el objetivo que se pretende conseguir. De esta manera hay quienes de manera consciente afirman como cierto lo que no lo es; y otros, ignorantes, siguen las directrices que les son dictadas por entes que no conocen, y con la finalidad que no saben a qué va. En cualquier caso, la hipocresía es la que manda.
 
 
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