Educación para todos o El nudo gordiano que hoy tenemos en Chile

Humberto Silva Morelli

Para que Chile pueda avanzar. Pueda desarrollarse social y económicamente, necesita… con primacía sobre cualquier acto de gobierno, necesita (repito) minimizar la desigualdad educacional y esto sólo porque este es el nudo donde se inician todos nuestros problemas actuales. El acceso a la cultura para todos los habitantes de un país. es natural si la desigualdad interna casi ha desaparecido. Un país donde esto no sucede, es un país que retrocede hacia la barbarie. En el mundo de las cosas vivas no hay detenciones, se avanza o se retrocede hasta morir. No hay más opciones. Chile es un país donde la delincuencia, lenta pero inexorablemente, se vuelve imparable y los primeros signos de este retroceso hacia la barbarie, lo vemos en la puerta giratoria… lo vemos en la ausencia de libros y lectura en sus habitantes… lo vemos en la vuelta al analfabetismo por desuso de la lectura… lo vemos en nuestra casa donde según datos recientes, el 84% de las personas que saben leer, no entienden lo que leen… lo veríamos en todo nuestro alrededor, si quisiéramos y pudiéramos ver. Pero no lo vemos, porque el proceso de reversión a la barbarie, que lo inició Pinochet con todos sus cómplices activos y pasivos… terminó recién ahora, cuando los estudiantes vieron el problema y algunos de los señores políticos se dieron cuenta, que el “neoliberalismo” sin control alguno, era la vuelta al feudalismo con una esclavitud ya superada por la Revolución Francesa incoada a fines de 1700… con una notable diferencia… hoy es más fácil torturar y matar que en el Siglo XVIII. Hoy se pueden asesinar más personas y en menos tiempo que el empleado por Hitler cuando todo un pueblo aceptó la degradación impuesta por un partido que decía querer salvarlo de una paz ignominiosa… y eso que así sucedió en Alemania… yo al menos… no lo quiero para Chile... nuevamente.

Curioso. Pero el problema de resolver la pobreza, para los jóvenes educandos actuales, debiera comenzar por resolver la desigualdad en la educación y en todo lo que le corresponde naturalmente al estado, como salud y otros medios de vida, que debieran ser garantizados por el estado, lo que no significa coartar la libertad de los privados, sino sólo resguardar al más débil del abuso que puede realizar el poderoso, sólo por ser poderoso. Este planteamiento cuya solución, nos lleva directamente a la antiquísima leyenda griega relativa al nudo gordiano. En este momento en Chile, la educación sería el centro del nudo gordiano que atasca el desarrollo social futuro de Chile. Según Wikipeedia:  “La expresión nudo gordiano procede de una leyenda griega según la cual los habitantes de Frigia (actual Anatolia, Turquía) necesitaban elegir rey, por lo que consultaron al oráculo, respondiéndoles este que el nuevo rey vendría por la Puerta Este de la ciudad, acompañado de un cuervo que se posaría en su carro y que escogieran a este hombre como rey. Este hombre fue Gordias, un labrador que tenía por toda riqueza su carreta y sus bueyes. Cuando le eligieron rey fundó la ciudad de Gordio y, en señal de agradecimiento, ofreció al templo de Zeus su carro, atando la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, con tan complicado entrelazamiento, que… según cuenta la leyenda… nadie lo podía soltar, y que el que lo consiguiese conquistaría toda Asia.”  (http://es.wikipedia.org/wiki/Nudo_gordiano)  En el caso de Chile, el método para deshacer racionalmente y sin egoísmos, nuestro actual nudo gordiano, nos llevaría a la posibilidad igualitaria de desarrollo y bienestar, para todos los chilenos. Sin embargo todo tiene su pero… porque la posibilidad de deshacer el nudo rompiendo la cuerda ya la han probado algunos deficientes mentales. Nunca faltan los que logran cortar en muchos pedazos, una cuerda que siempre debe estar unida. Así, numerosos gobernantes, tratando de volver al pasado, rompen con el presente, cortando el nudo gordiano de su sociedad. Pero al hacer este disparate, nadie ha logrado volver a un pasado que ellos idealizan y que sólo por ser pasado, no se puede recuperar. Ellos así, y la historia lo demuestra, sólo retardan un futuro que sus pobres mentes no han podido ni siquiera imaginar. Es así como muchos gobernantes de nuestro mundo, han sido o son… sólo ídolos del teatro, como decía Sir Francis Bacon, es decir, sólo son muñecos vacíos que el gran público los acepta como estadistas.

También es cierto, que si la vida es un continuo cambio, todos los que algo tenemos, también tenemos temor a que un cambio, especialmente si es hecho por un termo-céfalo, nos arrebate lo que hoy consideramos como nuestro. Pero nada de lo anterior, debiera suceder si todos nos involucramos con los cambios… pero SI sucederá e irremediablemente, si dejamos que otros hagan los cambios, según su voluntad. Como todos los cambios sociales en este mundo de hoy, los cambios racionales y éticos, se caracterizan por usar el procedimiento”prueba-error-prueba-error”. El temor personal entonces sería justificado, si uno no participa como protagonista del cambio, lo que también es una real utopía. Pero si no cambiamos, morimos… y aunque esta muerte por envejecimiento sea la más aceptada porque es parte de la vida… la sociedad no la merece… ella debe vivir.

Sin embargo en Chile no veo algún cambio que realmente nos pueda atemorizar. Pero si veo la posibilidad de tener gobiernos populistas, que destrozan tanto la riqueza como la cultura de sus pueblos, mientras los bolsillos de los jerarcas engordan sin tasa ni medida.

Nuestro problema actual es tener una cultura que nos permita sostener una sociedad más justa. Para ello lo primero que debiéramos lograr, es una relativa igualdad en la educación, hecho que ha traído ruidos producidos por la ignorancia y aumentados e impulsados por una derecha retardataria. Para evitar equívocos, califico como retardatario a todo aquel añorante del pasado que no trepida en usar cualquier medio, para impedir aquellos cambios cuyos valores éticos los hacen necesarios. Por ello, una persona honorable puede ser de derecha o de izquierda, eso no es lo importante. Lo que realmente importa es tener los atributos morales que nos pide el Tanaj. Si carece de esos atributos morales o no entiende de qué se trata el problema, es fácil de convencer que es mejor dejar las cosas en el estado en que se encuentran (statu quo), que tener un cambio por beneficioso que este sea.

Cuando hablo de lograr una relativa igualdad en la educación, no me estoy refiriendo sólo a la educación llamada “formal”, porque hoy en Chile, para mejorar la educación en general… la educación formal, se debe recargar con la educación del hogar y la del ambiente de vida del educando, dado que ellas en general fueron sistemáticamente deterioradas por la posición ultra neoliberal y clasista impuesta por la reciente dictadura derechista, hasta llegar al nivel de tener un país que casi no lee y casi no entiende lo poco que lee. Pero no nos desesperemos… todo eso se puede cambiar, si y sólo si… se tienen las herramientas y el tiempo que se necesita para controlar los cambios necesarios, lo que implica tener al Estado como único responsable de la educación en general y gratuita para todos los chilenos, sin que esto implique, prohibición alguna, para la existencia de instituciones privadas con fines de lucro. Y esto que no es fácil de entender, no podremos
hacer que tenga sentido para las mentes de una población donde el 84% de los más cultos, “no entienden lo que leen”.

Ya hemos visto lo difícil que es entender el sentido de la “necesaria gratuidad de la educación”… que también es el primer paso que hay que dar, porque ese es el cimiento de lo que vendrá después. Sin embargo, como cuando el rio suena es porque piedras trae, no podemos olvidar ese grito multitudinario que pide “calidad en la educación”. Y ese grito que es auténtico, es recogido por el ex Rector de la Universidad de Chile el profesor don Luis Riveros cuando en la revista “Occidente” Nº 442 pg. 14 nos dice: “Hace pocos días un representante de la OECD comentaba que, de acuerdo a resultados comparativos, el 10% de los peores estudiantes del sistema público de Shanghai (China) resultaba ser mejor que el 10% de los mejores estudiantes del sistema chileno. Una verdadera vergüenza nacional, especialmente en el contexto de nuestros afanes de ser un país “al borde del desarrollo”. Pero este dato no ha sido nada nuevo: sistemáticamente los indicadores del Foro Económico Mundial revelan que nuestro país se encuentra en el 15% de los países con más mala educación en matemáticas y ciencias; las pruebas que se aplican en distintas oportunidades, como es el caso de la PISA, también señalan que más de un 30% de nuestros niños no alcanzan un nivel considerado mínimo. Los indicadores revelan en forma sistemática que en materia de calidad de la educación primaria, por ejemplo, el país está en el decil inferior de todos los países, y que nuestra propia educación superior también está en un rango medio-inferior que contrasta significativamente con el éxito que muestran los indicadores macroeconómicos y de competitividad internacional.” (Nota del autor: Como chileno y ex profesor de la U., esta realidad expresada por las encuestas la comparto y además… me avergüenza).

Para lograr calidad, simultáneamente con la gratuidad, debiéramos comenzar a reestructurar todo lo perdido por la ilegal imposición de la dictadura. Desde un punto de vista netamente emocional, debiera volver a la vida el primer ícono de la educación chilena… la Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez,  fundada como la Escuela de Preceptores de Santiago en 1842. Esta fue la primera institución formadora de maestros habilitados para desempeñarse en la enseñanza primaria en Chile y Latinoamérica, que en 1974 fue cerrada por la dictadura de Pinochet. Como un desagravio para Chile, desde ANAJNU le pido a nuestra Presidente Dra. Bachellet, que la refunde con todos los honores que esa escuela merece.

Junto a lo anterior, también es de importancia básica, definir el primer gran objetivo de la enseñanza, dentro de la cual debe estar incluida la necesidad de despertar la inquietud de conocer el por qué de las cosas, especialmente dentro de los desarrollos históricos, hecho que fue drásticamente suprimido por la dictadura en todos los programas de estudios primarios y secundarios. Curiosamente, los que durante la dictadura callaron cuando se suprimieron los análisis causales en la educación en general, son los que hoy defienden la necesidad de mantener el lucro en la educación, considerando que ellos en general pertenecen o son ayudistas de partidos políticos que actuando como el Dr. Fausto ante Mefistófeles, hasta en sus estatutos partidarios aún defienden el Legado de Pinochet. Hoy sólo deseo que los arrepentidos, al partir, aún sean defendidos por los ángeles que defendieron al Dr. Fausto ante el Señor.

 Comparta este articulo con sus contactos:
      
 
 
Ir a página principal