¿Dónde está el punto de inflexión?

Susy Baron

El mundo entero reaccionó consternado cuando la noticia invadió todos los medios informativos: “Dos terroristas de Al Qaeda asesinaron a doce personas, entre ellos los dibujantes de la revista Charlie Hebdo, que se encontraban trabajando en su oficina de Paris”, más tarde se informó que “Dos de los fallecidos eran policías y que otro terrorista había asesinado a una policía y a cuatro rehenes judíos en un supermercado kosher, en total 17 personas muertas”.

Días antes del atentado en Paris, el 16 de diciembre de 2014, un grupo de talibanes entraron a una escuela en Pakistán y masacraron 132 niños y siete adultos, entre ellos Tahira Kazi, la directora del colegio que fue quemada viva frente a los estudiantes.

Hace años venimos siendo testigos televisivos de horrendas masacres en diferentes puntos del planeta y el mundo sigue su camino indiferente y sin mirar al lado.

¿Qué pasó para que los franceses acudieran por millones al llamado y demostraran su indignación ante el brutal asesinato de conocidos dibujantes, policías y miembros de la comunidad judía a manos de compatriotas franceses? 

“París es hoy la capital del mundo” declaró Francois Hollande, y así fue. Sólo en Paris, se estimó que más de un millón y medio de personas acudió en masa, acompañados en primera fila por los líderes del mundo, incluidos Netanyahu y Abbas, notoriamente sin la presencia de Obama.   

Con pancartas y consignas tales como "Je suis Charlie", “Je suis juif”, “Je suis policier”,  los marchantes salieron por toda Francia a las calles para manifestarse a favor de la libertad de expresión y la defensa de la democracia, estados de derecho que los franceses han logrado conseguir y cuidar en sus largos años de historia.   

¡Chapeau! ante los franceses.

En el Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos” se lee: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a  causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión"

La “Convención Americana sobre Derechos Humanos” en su artículo 5 dice: “Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión u origen nacional".

De ahí las palabras del Papa diciendo que "no se puede provocar" y "no se puede ofender", que la libertad de expresión tiene sus límites.  "Tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender", ha afirmado. Sin embargo, consideró una "aberración" matar en nombre de Dios.

En Charlie Hebdo el objetivo era matar a los dibujantes de las caricaturas de Mahoma, mientras que en el supermercado kosher era eliminar judíos simplemente por ser judíos y en Pakistán la consigna era  asesinar alumnos por estudiar en una escuela gestionada por el ejército.    

¿Y dónde está el punto de inflexión?

Si las caricaturas y los chistes ridiculizan al profeta  Mahoma, se ofende a los musulmanes. Si las caricaturas y los chistes ridiculizan a Jesús, se ofende a los católicos. Si las caricaturas y los chistes ridiculizan al Pueblo Judío o al Holocausto, se ofende a los judíos. Y así siguen los ejemplos. 

También los humoristas imitan y muchas veces ridiculizan a personajes públicos y cuando algún periodista impertinente les pregunta cómo se sintieron, enmascaran su desaprobación y su rabia sonriendo a la cámara para no pasar por tontos graves, a menos que se sientan tan ofendidos que dan inicio a una querella. 

Y sin ir muy lejos ¿qué pasó cuando el “Lagarto Murdock” dijo: “Qué culpa tienen los judíos de ser mejor combustible que la leña”, durante el programa “Hazme reír”? Este chiste causó la inmediata reacción de los tuiteros y de la comunidad judía, quienes arremetieron contra el lagarto y el canal de televisión logrando tanta repercusión en los medios que Chilevisión se vio en la necesidad de despedir a Elías Escobedo, la persona detrás del ofensivo lagarto. 

Ciertamente los seres humanos que no tenemos agua en el alma ni mierda en el cerebro - como dice Pilar Rahola - no vamos con fusiles AK-47, escopetas y lanzagranadas a matar a quienes nos ofenden. ¡He aquí la diferencia! Para ello existen los Tribunales de Justicia que juzgan hasta que límite se vulnera la libertad de expresión, sea a través de una sanción legal y / o la desaprobación social.

Concuerdo con varios analistas que el mundo libre está amenazado de muerte y que nos han declarado la guerra. Entonces, no pequemos de ingenuos al pensar que la amenaza va sólo contra los europeos o los norteamericanos que abiertamente condenan y luchan contra el terrorismo islámico, la mano negra de estos fanáticos sanguinarios se cierne sobre todos los países que viven en democracia, tal como lo expresó el auto declarado califa de ISIS, al Baghdadi: “Llegara un día en que los musulmanes caminaran por todas partes como los amos, harán que el mundo entienda lo que es el terrorismo y destruirán el ídolo de la democracia”.

Confiemos que los líderes del mundo libre tendrán la capacidad y la fortaleza de vencer el mal y cuidar nuestra - a veces frágil - democracia. 

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