¡Basta!
Tiberio Yosif Klein

Finalmente fueron encontrados los tres adolescentes israelíes secuestrados, pero muertos hacía varios días. Eyan Yifrah, de 19 años, residente en Elad, Israel; Gilad Shaar de 16, residente en Talmon, Cisjordania, y Naftalí Frenkel de 16, residente en Nof Ayalon, Israel, que habían desaparecido en 12 de junio cuando viajaban a su casa, fueron hallados cerca de la aldea de Halkhul, cinco kilómetros al norte de Hebrón, este lunes 20 de junio de 2014.

El Shin Beth, la agencia de seguridad de Israel, ha identificado a dos de los principales terroristas involucrados en el secuestro, que son Maruan Kauasmeh y Amer Abu Eisheh, miembros de Hamas en Hebrón, y dijo que va tras ellos. Shin Beth asegura que Hamas quiere reemplazar al gobierno laico de la Autoridad Palestina por uno islámico, con ideología terrorista como la de ellos. Para lograr esos fines intenta atraer a la población árabe de Cisjordania mediante “Dawa”, que es la estructura socioeconómica de Hamas con la que fomenta los valores islámicos y la educación en esa dirección de la población árabe. Así es como intentan acercarlos a sus métodos terroristas. En tanto el grupo Hamas ha negado su participación y acusa a Israel de usarlo como pretexto para atacarlos en Gaza.

Pero este brutal asesinato es sólo uno más de los muchísimos que han hecho árabes contra los judíos. En 1920 ocurrió el Pogrom de Jerusalem, durante el cual fueron asesinados muchísimos judíos, incluyendo niños y bebés, a manos de árabes que asaltaron las casas de judíos. A raíz de este hecho los judíos crearon la Haganá, fuerza de defensa que fue la base para el ejército de Israel. (Que el líder judío Vladimir Jabotinski ayudó a organizar).

Otro ataque ocurrió en Jafo en 1921, cuando muchos hombres árabes, armados con cuchillos, espadas y pistolas, irrumpieron en edificios de judíos en esa ciudad matando a sus habitantes, mientras las mujeres saqueaban las casas. Golpearon y asesinaron a los judíos en sus casas, incluyendo a los niños, cuyos cráneos abrieron en varios casos.

El 23 de agosto de 1929 se inició en Hebrón una masacre de árabes contra los judíos que habían residido allí desde los tiempos de Abraham. La masa árabe, armada de cuchillos y palos se reunió para asesinar judíos. Los supervivientes a la masacre se vieron obligados a huir de Hebrón, y sus bienes fueron tomados y ocupados por los residentes árabes. En  Safed, el 29 de agosto de 1929, durante el motín árabe de esos años, fueron asesinados veinte judíos y otros ochenta resultaron heridos por una turba de árabes, y el barrio judío fue saqueado e incendiado. En 1938, un 2 de octubre, durante una revuelta árabe contra los judíos residentes instigada por Amin al-Husayni, que fuera nombrado por los británicos gran muftí de Jerusalem (y posteriormente el principal aliado árabe del Tercer Reich nazi alemán), los árabes mataron a diecinueve judíos en Tiberíades, once de ellos niños y a una madre con sus cinco hijos, prendieron fuego a las casas y a la sinagoga. Esta revuelta también se extendió por otras ciudades de la Palestina del Mandato Británico.

Así es como comunidades judías que tenían miles de años en el mismo lugar, muy anteriores a la llegada de los árabes, fueron expulsadas de sus ciudades. Esto ocurría mucho antes de que se refundara el Estado de Israel, de manera que no era ésta la razón de las matanzas, si es que cabe encontrar alguna. Con posterioridad a la independencia del país judío no hubo ni un momento en que dejaran de infiltrarse árabes desde los países vecinos para asesinar impunemente a ciudadanos israelíes, lo que también muchas veces hacían terroristas árabes internos. Los fedayines que entraban desde Egipto, los asaltantes desde Siria, Jordania y Líbano, los asesinos suicidas que se reventaban en cualquier lugar para matar el máximo de civiles, los asaltantes de casas de israelíes que dormían, asesinando incluso a los bebés. Y todo eso con la alegría y celebraciones de gran parte de la población árabe en Cisjordania, Gaza y otros lugares del mundo árabe.

Aparte de los asesinatos están los secuestros. Hay que recordar a los soldados israelíes secuestrados el 2006 por Hezbolá, Ehud Goldwasser y Eldad Regev.  Cuatro años después fueron entregados sus féretros a Israel por la Cruz Roja con risas de parte de sus captores, ya que los israelíes ignoraban que estaban muertos. Se intercambiaron por cinco terroristas presos en Israel, entre ellos Samir al Kuntar, condenado a treinta años de prisión por haber matado en 1979 a un hombre de 28 años y a su hija de 4, a la que ultimó azotando su cabeza contra una roca. Fue recibido como héroe por muchos dignatarios árabes, incluyendo entre ellos el presidente del Líbano Michel Sleiman, el primer ministro Fuad Siniora, el jefe del Parlamento libanés Nabih Berri y el segundo de Hezbolá, Naim Qasem; todo organizado por el Hezbolá chiita. Después incluso apareció a la celebración el jefe máximo de Hezbolá, Hassan Nasrala.

Es largo enumerar la cantidad de asesinatos, secuestros y violaciones que han cometido grupos árabes palestinos y de otras nacionalidades contra los israelíes. Ha habido asesinatos de niños, como el suicida que se reventó en un bus de niños de jardín infantil en Israel, matándolos a todos; sus peluches y pequeñas mochilas calcinadas se mantuvieron en la caseta del paradero de buses como homenaje a los pequeños asesinados. El asesinato de decenas de adolescentes en la pizzería de Tel Aviv, más los cientos de atentados de criminales suicidas que han matado personas inocentes a destajo en cualquier lugar de Israel. De manera que cabe preguntarse cuál podría ser el real objetivo de haber asesinado a los tres adolescentes israelíes, casi unos niños. Que odio tan grande podría haber contra judíos como para llegar a matarlos sin motivo alguno. Es cierto que las prédicas en las mezquitas de Gaza y otros lados suelen referirse a cómo es que los musulmanes deben matar a “los judíos”. No a israelíes, a judíos. Es conocido también, gracias a los videos que ellos mismos ponen en la Red, como enseñan el odio a niños desde el jardín de infantes.

A la vista de la manera en que se están matando los combatientes de las facciones que luchan en Siria e Irak, no hay mucha esperanza de que cambie la mentalidad de esas gentes. Ellos mismos colocan en Internet filmaciones de los asesinatos de sus oponentes o de árabes cristianos, a los que acribillan a balazos o degüellan sin vacilar ante la cámara. De manera que los israelíes no pueden tener la menor esperanza de que no les sucedería igual cosa si fueran derrotados en alguna guerra.

Tras el secuestro de los tres niños israelíes se pudo ver en imágenes el júbilo de árabes en diferentes lugares. Como bailaban de alegría y repartían dulces porque era un momento de gloria para ellos. No se trataba de soldados capturados durante un combate, eran jóvenes, niños, que volvían a sus casas haciendo “dedo” o “auto stop” como seguramente acostumbraban hacer. No le hacían mal a nadie, excepto ser judíos.

Al ser los musulmanes 1.200.000.000 (un mil doscientos millones) personas, seguramente es una religión positiva, por algo la siguen tantos. Pero por desgracia está secuestrada por los grupos extremistas que nublan al resto, que casi no protesta por su actuar. El gran número de países musulmanes en las Naciones Unidas logra condenar una y otra vez a Israel por cualquier cosa, mientras la mayoría de sus gobiernos que no son democracias no son mencionados siquiera por los organismos de Derechos Humanos ni por las Naciones Unidas. 

Varios gobernantes han expresado su rechazo al secuestro y asesinato de los jóvenes israelíes. Una vez más nos preguntamos ¿Dónde está el del Gobierno de Chile repudiando el hecho? ¿Dónde está el repudio de los medios de comunicación, tan rápidos para criticar a Israel por cualquier motivo? ¿O acaso el asesinato de los adolescentes judíos no lo merece?

Quien salva una vida, salva al resto de la humanidad. Quien asesina, mata a todos los demás. Que las familias de los jóvenes asesinados tengan consuelo. Que la sociedad israelí consiga consuelo. Que el Pueblo Judío logre consolarse.

 

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