Chile, sus conflictos en la frontera norte y un paralelo con Israel
por Eduardo Hadjes Navarro

Estimados amigos, cuando lean éste comentario, el jueves próximo, estaremos a tan sólo  3 días de saber el resultado de la Corte Internacional de la Haya, sobre el diferendo entre Perú y Chile, referente a sus fronteras marítimas.

Si hay un juicio que un país ha aceptado y es difícil entender su razón, éste va a la cabeza. Perú, simplemente no tiene absolutamente nada que perder, si le va pésimo, queda tal como estaba antes del litigio. En cambio Chile, no tiene absolutamente nada que ganar. Basta que la Corte le encuentre el 99% de razón, para que pierda ese 1% que puede significar perder parte de su territorio marítimo.

No se si estoy equivocado, pero me recuerda ese chiste que dice:” Cara gano yo, sello pierdes tu”

Si resultara que La Haya le diera algo de razón a la causa peruana, me temo que, a continuación, podría venir una nueva demanda, tratando de justificarla con una proyección de territorio terrestre, derivado de un cambio de la frontera marítima.

Igualmente, tenemos ad portas, una nueva demanda por parte de Bolivia, la cual, nuevamente, dejaría a Chile sólo en situación de perder, sin absolutamente ninguna posibilidad de ganar algo.

Si la aceptación de la demanda peruana, fue otorgada por la entonces Presidenta Bachelet, podríamos vernos nuevamente aceptando el cara y sello ya mencionado, al ser la misma Presidenta, ahora en su segundo mandato, quien tenga que implementar tal resolución..

A continuación, queridos amigos, los invito a retroceder un poco en el tiempo y recordar el origen de estos conflictos.

Perú y Bolivia, se enfrentaron en la llamada Guerra del Pacífico, a Chile, siendo este último, victorioso. Resultado de ello, extensos territorios, hasta antes de dicha guerra, pertenecientes a las primeras, pasaron a manos del país vencedor. Y eso, en ningún momento, ha sido recordado por los dos primeros, ni siquiera en los peores momentos de sus relaciones diplomáticas.

Indiscutiblemente, la causa de este silencio al respecto, no se debe a olvido o descuido de las partes involucradas. Desde que tenemos nociones de la historia, e incluso de parte de la pre historia, las tribus primero y, posteriormente, las naciones e incluso los imperios, han aceptado que aquellos territorios que les ha pertenecido y han perdido en una guerra, pasan a ser propiedad del país victorioso.

Eso es y ha sido una realidad, por lo que no es ninguna novedad lo aquí narrado, pero, resulta que el mundo entero, cada una de sus naciones e incluso los organismos internacionales, encargados supuestamente de hacer cumplir los tratados entre las naciones, de manera que la paz reine entre ellas, con un descaro increíble, han pretendido hacer UNA SOLA Y VERGONZOSA EXCEPCIÓN y ese país, es Israel.

Efectivamente, Israel, en sus cortos años de vida independiente, se ha enfrentado a varias guerras, con sus vecinos, los países pertenecientes a la Liga Árabe.

En Mayo de 1948, en vez de aceptar la resolución de las UN en orden a acatar la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe, atacaron al primero, el cual había proclamado su creación el mismo día 14, con la muy destacada intención de hacerlo desaparecer del mapa.

De la creación de un Estado Palestino, jamás existió la menor intención de realizarlo, al punto de apropiarse Egipto de la zona sur sobre la cual, sus ejércitos habían tomado posesión, sin autorización de nadie, lo que lo hacía carecer de legitimidad, mientras Jordania hacía lo mismo en la parte central de parte de lo asignado a Israel y el resto, al Estado Árabe no creado.

En guerras sucesivas, Israel fue o0bteniendo nuevos triunfos militares, hasta que finalmente, luego del enfrentamiento de 1973, la totalidad de la ex Palestina, quedó en poder del Estado de Israel.

Ese fue el momento en que, tanto los países derrotados de la Liga Árabe, como los “palestinos” referido esto a los habitantes árabes de los territorios del Estado Árabe que ellos mismos no quisieron crear, se atribuyeron éste título y nacionalidad, quedando claro que se referían a algo que nunca existió y ello fue exclusivamente por su propia culpa.

Aquí, estamos viendo dos anomalías atroces. En primer lugar, Israel nunca tuvo un enfrentamiento militar con “palestinos” ya que éstos, cada vez que lo han hecho en contra del primero, ha sido en su carácter de terroristas, sin un ejército organizado, uniformado e identificado, sino que con guerrilleros que, llegado el momento de condenar a Israel, se transforman, por arte de subterfugios ilegítimos, en inocentes civiles y el segundo es que, por primera vez en la historia de la humanidad, se pretende desconocer el legítimo derecho del vencedor, a los territorios obtenidos luego de la victoria militar.

¿Se imaginan ustedes lo que sucedería en el mundo, si éste descriterio se aplicara a todos los conflictos armados acontecidos, desde que tenemos recuerdo y testimonio de ello?

¿Qué pasará si La Haya le da parte o la totalidad de la razón a Perú?

¿Estados Unidos estará dispuesto a devolver lo que le ganó a México en la guerra entre ambos? Chile mismo ¿Estaría dispuesto a retornar a Perú y Bolivia todo el Norte que antes les pertenecía a ellos? Argentina ¿Nos devolvería la Patagonia, Mendoza o la Laguna del Desierto que tan generosamente le entregó don Patricio?

Creo que estoy siendo muy claro en el presente análisis, pero queda una cosa del título, sin entender ¿Qué tiene que ver con esto Israel y por que hablo de paralelo entre ambos conflictos?

El año pasado, la utopía llamada “Estado palestino” pidió a la ONU ser reconocida como Estado con una serie de derechos, pero sin obligación alguna, ya que no existe hasta la actualidad.     

Como ya es habitual, tratándose de algo que perjudica a Israel, fue ampliamente aceptado por una mayoría abrumadora de naciones.

Entre éstas, se contaba Chile, que además y sin justificación valedera, declaró reconocer a Palestina con las fronteras previas a 1967.

Aquí se refería al lugar en que quedaron los ejércitos israelí, egipcio y jordano, cuando en dicha guerra, la ONU ordenó e impuso un “alto al fuego” para evitar el descalabro total de los dos ejércitos árabes.

¿Desde cuando la posición en que se encuentran ejércitos en conflicto, al momento de un alto al fuego, pueden ser considerados fronteras valederas para dos naciones determinadas? No digo dos naciones beligerantes ya que los “palestinos” no eran tomados en cuenta para nada por sus “aliados y protectores” países hermanos y nos ha quedado claro que no existía ni en esa fecha ni ahora.

Pero aun nos queda una interrogante: ¿Y esto que tiene que ver con el conflicto fronterizo chileno?

Resulta que, al decir Chile que reconocía al Estado Palestino con las fronteras previas al 67, está desconociendo su propia legitimidad al incorporar a su territorio, lo conquistado en la Guerra del Pacífico.

¿Se podría exhibir un criterio tan dispar e inmoral de aceptar para sí lo que se rechaza para Israel?

Felizmente para Chile, Perú y Bolivia, también votaron por un reconocimiento del Estado Palestino, motivo por el cual, les resultaría imposible presentar públicamente el doble estándar chileno, sin caer ellos  en la misma falta.

Una nueva señal que Dios nos ayuda y, aun cuando a veces no nos demos cuenta, lleva a nuestros detractores a contradicciones tan burdas, que en definitiva caen  sobre ellos mismos, aun cuando yo sea el único que lo hago ver y destacar.

 

 
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