El judío en su laberinto

Dr Natalio Daitch, especial para Anajnu, desde Argentina

 

Genocidios, asimilación, y Nakba.

La historia del pueblo judío parece ser cíclica. Con períodos de relativa calma, a los cuales suceden épocas de tremendas convulsiones y amenazas de todo tipo, y que afectan no solo a hebreos en forma individual, sino y también al colectivo judío. Estas amenazas se ciernen no solo sobre los judíos de las diversas diásporas, y es que además toda la población Judéo-israelí en su propio Estado no cuentan aún con una fórmula totalmente segura que pueda significar disipar en forma completa el peligro latente (D'os no lo permita) de una destrucción masiva (Irán, guerra civil Siria, presencia de Hezbollah o Al-qaeda;Hamas y Al-Fatah)


Y es que la telaraña y el complejo manejo de la información y la tergiversación de los hechos históricos o su utilización en contra de Israel se constituyen en un fenómeno obsesivamente repetitivos y como recurso clásico pero infalible en manos de hábiles políticos que intentan desviar la atención de la opinión pública nacional o local y también de la internacional.


Dos ejemplos clásicos son: el apoyo humanitario a la causa palestina por parte del gobierno Turco, cuando se acerca el aniversario o es criticado por el genocidio de los armenios, y lo segundo los incidentes antisemitas de que es blanco la comunidad judía de Ucrania en el marco de el enfrentamiento histórico de este nuevo país con Rusia.


Impresiona muchos Ucranianos recuerdan el Holodomor  o "matanza por hambre" perpetrado por Stalin antes de la Segunda Guerra Mundial, y en voz baja asocian a muchos judíos como los co-responsables de su genocidio y desgracia en base a la alta participación de judíos en apoyo a la Revolución Bolchevique.


¿Podría ser esta una de las razones del alto apoyo que tuvieron los nazis cuando invadieron la entonces Unión Soviética, y la alta colaboración en el exterminio de la judería local y europea a manos de SS-ucranianos?


Para concluir este primer bloque, la noticia que pude leer  días atrás justamente en el portal de Aurora acerca de una manifestación de árabes y judíos (en Tel Aviv) por cientos para recordar el día que los primeros denominan  "la Nakba" o la desgracia de la derrota de los ejércitos árabes que permitió el establecimiento del Estado de Israel, deja nuevamente picando la pregunta acerca del por qué de tantos judíos que por diversas razones terminan apoyando aquellos que abogan por nuestra destrucción colectiva. En definitiva judíos antisemitas o autodefinidos como antiisraelíes pero que en definitiva abren una fisura en el frente interno, y justamente en el caso nuestro que somos pocos en número entre las naciones del mundo, y donde cada judío que es asesinado o que se aleja o se aparta de la comunidad se constituye en una inmensa e irreparable pérdida del valioso pero no siempre tenido en consideración, reitero y me refiero al vital recurso humano.

En el plano local.

En esta Argentina sepultada bajo el tormento K, todo es posible. Ya que aquí se imponen la corrupción, la inflación, y la inseguridad. Y es justamente en este marco tan desfavorable donde la comunidad judía criolla es nuevamente golpeada, ya que en su gran mayoría ha sabido pertenecer a esa inmensa y poderosa clase media que en otras épocas hizo grande a este país. De igual manera que en Venezuela, la política exterior es claramente pro-palestina (la Presidenta Cristina F. de Kirchner los ha apoyado en todos los foros y votaciones). Mientras que la causa AMIA lejos de avanzar ha retrocedido aún mas gracias al pacto de entendimiento argentina-Irán, que todos sabíamos, aún siendo legos en la materia, solo podía responder a una mezcla de idiotez con intencionalidad de patear la pelota hacia adelante, blanquear el deseo profundo de alejarse de la Comunidad judía y de Israel, y de ganarse el apoyo de buena parte del mundo árabe y de la Comunidad árabe e Islámica local.


Pero haciendo a un lado el análisis de la alta política internacional, la debacle económica ha puesto de rodillas y en amenaza de quiebra permanente a muchas familias y miembros de esta otrora y pujante kehilá, (ciertamente una de las mayores del mundo). El aporte de dinero necesario para la sobrevida institucional esta en claro peligro de naufragar por la merma de donantes y aportantes. Y aquellos que remitimos a nuestros hijos a escuelas judías, debemos enfrentar desafíos de cumplimientos de pagos que se presentan, aún becados, como imposibles.


No tengo dudas que en muchos hogares de nuestra comunidad se vive con angustia, poniendo en peligro la continuidad judía sea tanto para niños, medianos o para ancianos. Y es que como se dice vulgarmente: "los sueldos suben por la escalera y los gastos o el costo de vida por el ascensor".



Final. Y una de cal y otra de…

Desde Buenos Aires, una de cal y otra de arena.  O una buena y una mala. Y la primera es esa gratificante y siempre esperanzadora corriente de Teshuvá o de retorno a las fuentes de cientos de jóvenes judíos que son rescatados de las garras de la asimilación o del bien designado holocausto blanco o silencioso. Mientras que por el otro lado el marco nacional o el entorno en crisis nos crea nuevos desafíos acerca de cómo hacerle frente y no desperdiciar esta oportunidad para poder pujar con más fuerza por este renacer espiritual de la comunidad judía local.


No debemos olvidar que todas las instituciones necesitan de más dinero para hacer frente a sus diarios y continuos gastos que son necesarios para posibilitar su operatividad. En definitiva y a modo de ejemplo, el crecimiento demográfico en ciertos ámbitos de la comunidad exige o plantea nuevos desafíos, ya que la mayor afluencia de feligreses o concurrentes a los servicios sinagogales requieren lógicamente de una mayor inversión de recursos tanto en el aspecto humano como en lo material.


Para concluir: "tanto en Israel como en la diáspora los judíos debemos confrontar con continuos desafíos y cambios de toda índole, que nos exigen mucho mayor trabajo, fuerza y capacidad de adaptación". Y cierro como inicié con el título de un judío que no siempre se encuentra confundido pero si inmerso en un complejo laberinto, y aunque en ocasiones todo se convierta en un oscuro horizonte, para aquellos que somos creyentes estamos obligados a recostarnos en nuestra milenaria Fe (sobrepasando la lógica y la razón o todo cálculo) y en nuestro D'os que siempre es justo en sus actos, y proclive a la bondad. Ya que con" El" somos pareja desde la eternidad, como dice la novia (en alusiòn a la Congregación de Israel) en el Cantar de los Cantares del Rey Salomón: "su izquierda (su justicia o rigor) bajo mi cabeza y su diestra (su bondad) me abraza".

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