Israel, Siria y Egipto
¿primavera democrática en el medio del Medio Oriente?
Eduardo Hadjes Navarro

Queridos amigos, hay acontecimientos que son una verdadera fiesta democrática. Podemos mencionar el aniversario patrio o el efectuar votaciones para elegir a nuestras autoridades. Veamos a continuación estos países que encabezan el presente comentario:

ISRAEL:

Se está aprestando para celebrar sus 66 años de renacer, imbuido en una democracia ejemplar, irradiando al mundo, sus descubrimientos médicos, científicos y tecnológicos, con una pujanza inigualada.

Han sido cortos 66 años, en que se pasó de tener 780 mil habitantes, a casi 8 millones, recibiendo con los brazos abiertos, principalmente a parte de la judería esparcida por el mundo, pero también, a personas de otras religiones y de la casi totalidad de naciones en que se divide el planeta, formando un crisol de ideas, costumbres y culturas, al punto de transformar un desierto inhóspito, en uno de los lugares más maravillosos que la mente humana pueda imaginar.

En tan cortos años, 3 guerras  provocadas por naciones árabes infinitamente más numerosas que Israel, no han logrado detener su avance ininterrumpido, logrando ser en la actualidad, una nación con un crecimiento y desarrollo nunca visto, pese a vecinos hostiles, que sólo han pretendido hacerlo desaparecer, sin lograrlo, a pesar de lo poderosos de sus ejércitos, siempre derrotados, sin importar para nada, la lógica que los señalaba como seguros triunfadores.

Igualmente, el boicot, rechazos y condenas de países supuestamente amigos, no logran frenar su avance en un espectro a tal punto extenso, que su enumeración, agotaría el espacio prudente para éste artículo.

No pretendo hacer suponer que Israel es un país perfecto, pero, son tantas las mentiras con las que se le acusa, que no seré yo el que, en vísperas de un nuevo aniversario, mencione defectos. En el mundo sobran los que viven preocupados de destacarlos.

SIRIA:

Sumergida en una de las guerras civiles más sangrientas de los últimos decenios, el tirano reinante, burlándose de la inteligencia y credibilidad mundial, llama a elecciones presidenciales, en medio de matanzas estremecedoras, saqueos inigualados y divisiones tan atroces, que en su conjunto, han logrado llegar a más de 150 mil muertos y casi 6 millones de desplazados, tanto dentro del país como a los países vecinos.

Muy divididas se encuentran las opiniones sobre como se podría terminar este demencial conflicto. Salvo Rusia e Irán, todos coinciden que el inicio de la solución, partiría con la renuncia de Bashar al Assad a la presidencia.

En respuesta a éste clamor, él responde presentándose a la reelección, siendo, sin lugar a dudas, el único de los 3 candidatos que tiene la posibilidad de hacerse propaganda, dar a conocer sus postulados y llamar a que voten por él. Como todo ello no le será necesario, podrá decir muy tranquilamente, que está en igualdad de condiciones que sus rivales.

En éstas anacrónicas elecciones, a efectuarse el próximo 3 de Junio, el Tribunal Constitucional, descartó a 19 posibles candidatos, permitiendo sólo a Maher Hayar y Hassan al Nuri, competir con Al Assad, ya que los eliminados, no cumplían los requisitos y condiciones, para aspirar tan sólo a ser candidatos. Por favor no sean tan ingenuos como para preguntar cuales son las condiciones o impedimentos, para su inscripción.

Mientras tanto, Al Assad y sus secuaces, seguramente ya tienen lista la declaración con que aclamarán la reelección, al dar a conocer el resultado de las urnas, luego de la jornada eleccionaria a efectuarse en la fecha ya señalada. Dado el “cariño” que le tiene la población siria, a tan “amado gobernante”, no sería sorprendente que se dieran cifras de un 80 o 90% de respaldo electoral.

¿Qué necesidad tenía de llamar a elecciones bajo éstas condiciones? Es indiscutible que nadie, salvo él mismo, creerá que se trate de un acto democrático, lo que acontecerá el próximo 3 de Junio. Acto demencial, digno tan sólo de un tirano que ha llevado su bestialidad a tal grado de degradación, que cualquiera que sea el resultado final de la guerra civil, el país quedará sumido en tal crisis física y moral, que su recuperación, llevará muchísimos años, sin que creo vuelva  a ser jamás, lo que fue.

En Libia estamos viendo los resultados de tribus armadas indiscriminadamente, para derrotar al tirano, en los inicios de la irónicamente llamada “Primavera Árabe”. Imagínense lo que será aquí en Siria, en que en vez de tribus autóctonas, se trata de bandas de terroristas, venidos de todo el mundo musulmán, atraídos por el fanatismo religioso y/o la sed de sangre, saqueo y violaciones, como se ha visto, está sufriendo la población civil.

EGIPTO:

Aquí si que se pone difícil analizar la situación de éste gigante árabe. Es tal la complejidad de los acontecimientos, que resulta problemático el sólo iniciar el relato. Veamos lo que sale: Mubarak, Presidente reelegido reiteradas veces, en que siempre se presentaba sin oponentes, logra llevar al país al lado de EEUU, el cual se encarga de ayudar militar y económicamente, al tirano, que obtiene   una relativa tranquilidad, permitiendo que Egipto aparente ser una nación casi próspera, casi democrática y casi tranquila, hasta que le llega la “Primavera Árabe” en el 2011.

Posiblemente suponiendo que será una protesta de estudiantes y de pequeños comerciantes, industriales e intelectuales, pertenecientes a la clase media, Mubarak trata de frenar el descontento, aplicando la fuerza militar. Luego de poco más de 800 muertos, reacciona distinto a otros tiranos de la zona, afectados por el mismo mal, renuncia a la presidencia, dejando el mando en manos de los militares.

Durante muchos años, en Egipto la única oposición bien organizada, fue la Hermandad Musulmana, movimiento islámico extremista, fuera de la ley, pero igualmente activo. Cuando se inician las protestas, sus integrantes no toman partido, dudando de los resultados finales, ya que ellos sólo juegan a ganador.

Ya derrotado Mubarak, saludan el triunfo de la revuelta y prometen no intervenir en los acontecimientos futuros. Se presentan a las elecciones parlamentarias y, al ser los únicos organizados, no tienen problema en obtener una victoria aplastante, comprometiéndose nuevamente, a no aspirar a la dirección del país, por lo que se presentan a las elecciones presidenciales, con sucesivos candidatos, hasta que los militares le aceptan al moderado Mohamed Mursi, el cual no tiene problema alguno en obtener la victoria con el 51% de la votación.

En sus inicios, Mursi se rige por la Constitución y las leyes recientemente entregadas por los militares, lo que le permite gobernar con relativa tranquilidad. Como se comprenderá y acorde a la mentalidad radical islámica, tratará de ir imponiendo pequeñas reformas, viendo hasta donde puede llegar sin despertar mayor inquietud en los verdaderos dueños de Egipto, a saber, los militares.

Al resultarle los primeros intentos, va tomando confianza y luego, irá haciendo cambios que hacen despertar nuevamente las fuerzas tranquilizadas pero no dormidas, que anteriormente, derrocaron a Mubarak, las cuales están dispuestas a aceptar un gobierno islámico, pero no una nación basada en dichos principios y dogmas.

Finalmente, los militares intervienen, derrocan a Mursi, que logra gobernar un año y se instalan nuevamente en el poder, con Abdel Fatah al Sisi a la cabeza.

Los militares, en una demostración inequívoca de su “vocación democrática” empiezan juicios en contra de miembros de la Hermandad Musulmana, nuevamente fuera de la ley, condenando a la pena capital, a diestra y siniestra.

Me vienen unas preguntas a mi mente ¿Es legítimo un Presidente, elegido democráticamente, si se sale de la ley? ¿Debemos respaldar un golpe militar, si éstos lo hacen respondiendo al llamado del pueblo, que reclama porque el Presidente se salió de la ley? ¿Serán verídicas las noticias que llegan de Egipto, que nos dan cuenta que el pueblo, aun cuando está viendo el actuar de las fuerzas armadas, lo aceptan pensando que en definitiva, es el único camino que los conducirá a la tranquilidad y a una vida normal? ¿Se puede llevar una “vida normal” en una dictadura, de cualquier clase que sea?

Es lamentable que en lo personal, dude de los periodistas que a diario nos informan del acontecer de naciones cuyo desarrollo no podemos ver personalmente. Si hemos visto como reiteradamente y a través de 66 años, han mentido, tergiversado y cambiada la realidad del acontecer entre israelíes y árabes, al principio y ahora, con los palestinos, por que al hablarnos sobre Egipto será cierto lo por ellos relatado?

Para terminar con Egipto, el muy noble, sacrificado y patriota Sisi, se ha despojado de sus galones militares y como “un simple civil” se presenta a candidato a la presidencia, para las elecciones que, al igual que en Siria, ya tiene ganadas.

 
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