Israel sísmico
Tiberio Yosif Klein

Israel está recorrido en gran parte por la Depresión Sirio-Africana. Esta es la enorme grieta producida hace millones de añosque se extiende por 3.000 kilómetros. Ha formado el Mar Rojo y el desierto de Araba entre las montañas del Neguev y las de Jordania. Después viene el Mar Muerto, que es el punto más bajo del planeta a menos de cuatrocientos metros bajo el nivel del mar. Sigue por el valle del Jordán, el lago Kineret (“Mar de Galilea”) y el valle del Hule a píes de la meseta del Golán.

Esta gran depresión mantiene a Israel bajo el peligro latente de un gran terremoto. Según declaró en 2013 un alto mando del Ejército israelí a cargo de la defensa civil a la agencia rusa RIA Novosti, una catástrofe natural como esa es sólo cuestión de tiempo. Agregó que los terremotos de menos de 7 grados de magnitud se registran estadísticamente cada 80 o 90 años. Un terremoto sería potencialmente más destructivo que cualquier guerra. Podrían provocar un tsunami que podría devastar la densamente poblada costa del mediterráneo.

Como si esto fuera poco, entre el puerto de Haifa y las ciudades de Jenin y Nablus (Shjem) en Cisjordania, antes de llegar al río Jordán, y a setenta kilómetros al norte del Mar Muerto, hay otra falla que corta longitudinalmente a Israel.

Hace algo más de un año se llevó a cabo en Israel el primer gran simulacro ante la amenaza real de un eventual tsunami o terremoto que podría matar a miles de israelíes. Esto, ante los temblores de baja intensidad medidos en los últimos años. En 1927 se registró un terremoto de grado 6,3 por el que murieron por lo menos trescientas personas cerca de Jericó, que produjo grietas en el suroeste de la pared exterior de la mezquita El Aqsa y en la Iglesia del Santo Sepulcro. 

El director de NEMA (Autoridad Nacional de Gestión de Emergencias), Zeev Tzur Ram, ha dicho que “Mi peor pesadilla es un terremoto fuerte que nos tome sin preparación y con la inhabilidad de advertir a la población y sin poder visualizar ni controlar sus secuelas”. En Europa y Estados Unidos las notificaciones de eventos a la población, “Tiempo de duración del ciclo” es de tres minutos en la primera, y de diez en la segunda. En Israel se ha establecido un criterio de que la población debe ser advertida en un ciclo menos a 20 segundos, de manera que todos alcancen a llegar a refugios y protegerse.

Tras probar tecnologías diversas que no cumplieron con los requerimientos, el 2009 “eVigilo” demostró una solución; fue sometido a duras pruebas durante el simulacro de la Defensa Civil de Israel llamado “Momento Decisivo 3”, y fue finalmente aprobado como herramienta del gobierno para notificar alertas. Durante el simulacro de Defensa Civil del 2010 “Momento Decisivo 4”, el sistema fue operado con éxito sobre las redes de 3G (teléfonos celulares), siendo el primer sistema mundial operando bajo GSM  (El sistema global para las comunicaciones móviles, “Global System for Mobile Communications”)  y redes 3G.

(Este sistema de eVigilo fue adquirido en Chile, y se usó con éxito para avisar a la población de la ciudad de Iquique y otras, en el norte del país, sobre el peligro de tsunami para que se resguardaran durante el terremoto recién pasado del 8,3 grados)

El peligro inminente de terremotos ha hecho que en Israel se revisen y reformen los requerimientos estructurales de los edificios y viviendas para que sean capaces de soportarlo. Los edificios más antiguos requieren mejoras para cumplir con esos códigos sísmicos actuales, y en eso se trabaja.

En el territorio de Israel ha habido muchos terremotos a lo largo de la historia. Una tabla de los más importantes desde hace 3000 a.C. elaborado por arqueólogos, indica los siguientes:

Se calcula que el año 1900 a.C. habría ocurrido el terremoto que destruyó las ciudades de Sodoma, Gomorra, Zeboím y Adamá, con pérdidas desconocidas.  El año 1566 a.C. ocurrió un terremoto en Jericó, que arrasó la ciudad. Otro terremoto en Jericó de 6,5 grados se produjo el año 1.250 a.C. El año 856 a.C. se produjo un terremoto en la Galilea Occidental con graves daños y 27.000 muertos. El año 759 a.C. otro terremoto en Jerusalem, Samaria y la actual Jordania segaron  la vida de 5.000 personas con grandes pérdidas materiales, y el año 745 a.C. otro terremoto en Israel y la actual Jordania mató a 5.000 personas. El 730 a.C. otro, ocurrido en Judea, nuevamente se calcula que mató a 5.000 personas. El año 33 a.C. murieron 30.000 personas en un terremoto ocurrido en Rafiaj, Franja de Gaza. El año 31 a.C. 10.000 personas murieron producto de un terremoto en Cumrán, Jericó. En la noche del año 502 d.C., un terremoto en Aco (Acre) destruyó por completo la ciudad, así como la mitad de Tiro en el Líbano (grado 8 Richter), Sidón (grado 7), Beirut (grado 7) y Sfat (Safed, grado 6).

El año 749 d.C., sábado 18 de enero cerca de las 11 de la mañana, se produjo un terremoto en el Golán; murieron 25.000 a 35.000 personas. Quedaron completamente destruidas las ciudades de Cafarnaúm (en cuya sinagoga predicó Jesús), la ciudad de Beit Sheán, la ciudad de Tiberias y la de Pella, en la actual Jordania. Después, el año 750 d.C. un sismo causó grandes pérdidas materiales y de vidas en Jerusalem. Hubieron muchos terremotos más, y a estos se agregan los del siglo XX antes mencionados.

El Servicio Geológico de Israel, después de un estudio de tres años comprobó que el lugar más dañado en el caso de un terremoto fuerte será la Ciudad Vieja de Jerusalem. Esto es inevitable, pues esta antigua parte de la ciudad no se construyó sobre rocas originales, sino sobre capas de escombros acumuladas durante siglos. Más aún, el informe señala que el punto principal de la devastación sería el Monte del Templo donde se encuentra el Domo de la Roca o mezquita de Al Aqsa. Amos Bein, director del Servicio Geológico de Israel, dijo que comprobaron eso tras usar la más avanzada tecnología, con la que analizaron la topografía de Jerusalem, su tipo de suelo y su geología, y el laberinto de subterráneos que hay bajo la Ciudad Vieja. El Doctor Bein dice que los arqueólogos han encontrado evidencia de que durante los últimos mil años sólo unos seis grandes terremotos han asolado la ciudad, lo que la hace candidata a sufrir uno en cualquier momento para que las placas sobre la que se asienta se acomoden. De manera que durante años ha urgido a quienes administran la ciudad de Jerusalem para que identifiquen y afiancen los puntos débiles.

Un terremoto de la magnitud señalada sería también un terremoto político. La destrucción eventual que un terremoto ocasionaría en el Monte del Templo y en la Ciudad Vieja haría que se sucedieran las recriminaciones desde el lado palestino a los israelíes. Es posible que estas irían desde acusaciones de no haber previsto lo que ocurriría, hasta incluso, de parte de los más afiebrados, de decir que Israel pudo producir a propósito la destrucción de sus lugares sagrados.

El gobierno de Israel, consciente del peligro, trabaja con premura para minimizar los daños para cuando ocurra el sismo, que según todas las señales anteriores aparentemente es inevitable que suceda. Por mientras, la inventiva israelí sigue ideando artefactos y sistemas que les ayudarán a ellos y a cualquier país del mundo que sufra este tipo de catástrofes para poder resistir el inevitable ataque de la naturaleza.

 

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