La solidaridad, cuando llueve sobre mojado

Eduardo Hadjes Navarro


Queridos amigos, cuando inicio éste comentario, varios dichos de mis ancestros se me vienen a la mente: Mi madre z.l. habría dicho “al tiñoso un grano más” Mi padre z.l. siempre me decía: “lo que da tu mano derecha, que ni la izquierda lo sepa”

Nuestra Presidenta, sin lugar a dudas, ha estado con “mala pata”. Dejó su primer período, con uno de los terremotos más fuertes y devastadores que registra la historia.

Inicia su segundo período con un terremoto 8,2 en el Norte y, por si esto no fuera suficiente, ahora se desata el más increíble y destructor incendio que tengamos memoria.

A Chile, ya le llegó el “grano más” ahora, es de esperar que le venga “lo que da tu mano derecha…..”

No es novedad que en nuestra sufrida y solidaria patria, le caigan temblores y terremotos, pero, un 8,2 casi sin muertos y viendo como las autoridades y los pobladores afectados, reinician la reconstrucción, a partir del día siguiente, es algo de antología.

En cualquier país del mundo, salvo Japón, con un 5 y un poquito más, aparte de cientos o miles de muertos, se recurre a la ayuda internacional y, luego de una década, se ufanan de haber reconstruido ya “casi la mitad” de lo dañado.

Tampoco es novedad un incendio en los cerros de Valparaíso, pero uno de las características del que en éste momento, aun no se ha logrado controlar en su totalidad, es algo muy diferente.

Quiero aclarar que aquí no estoy abordando este tema desde el punto de vista político, ni a favor o en contra de Piñera o Bachelet, lo que me hace sentir orgulloso, es la actitud y la solidaridad de nuestro maravilloso país y sus habitantes, pese a que, permanentemente, lo estamos criticando y destacando sus falencias, errores, faltas, equivocaciones y, lógicamente, también los actos de corrupción, robos o desinterés que solemos ver con cierta regularidad, pero, ¿En qué lugar del mundo no se ven estos defectos? Igualmente ¿En qué otro rincón de la tierra podemos encontrarnos con habitantes y gobernantes que se sobrepongan tan rápidamente?

Hoy lunes, hemos visto como la gente se ha volcado a llevar su ayuda solidaria a los centros de acopio, para ir en socorro de nuestros hermanos porteños, los cuales, por capricho de un viento que cambia de dirección, pierden todo el esfuerzo de sus vidas, al arrancar con sólo lo puesto, mientras las llamas devoran en fracción de segundos, lo que lograron juntar en todas sus vidas.

Mucho se criticó a la Presidenta Bachelet por los errores cometidos el 2010. Caramba que aprendió la lección. En ambos eventos, terremoto e incendio, ella y sus colaboradores, se han movilizado y propuesto reparar en todo el más amplio sentido de la palabra, todo lo que es necesario reconstruir: casas, caminos, escuelas, hospitales y, lo que también tiene una importancia tremenda, la psiquis de los cientos de afectados por el trauma de tan espantosas vivencias.

Igualmente, Piñera y su gobierno, desarrollaron una labor titánica, en la reconstrucción de una nación devastada a tal grado, como lo fue con el terremoto y posterior maremoto del 27 de Febrero del 2010.

Que maravilloso sería para nuestro querido Chile, que todos estos acontecimientos nos hicieran recapacitar y, a partir de éste momento, dejáramos, por ambos lados políticos, de criticar lo obrado por el anterior o actual gobierno y nos uniéramos, como una sola mano, con una fuerza irrefrenable, con una mente incorruptible, con un corazón indescriptible, a trabajar en socorro de tantos miles de hermanos, hoy desvalidos, que necesitan y merecen, lograr reconstruir sus vidas, así como nosotros queremos dejar atrás los sufrimientos y dolores que, ahora o en cualquier momento de nuestras vidas, hemos debido soportar y superar.

Seamos todos uno sólo. Que una sola cosa tengamos por delante: superar estos momentos de angustia y dolor que están padeciendo tantos niños y miembros de la tercera edad, cada vez más numerosos. Tantas madres abnegadas a grados superlativos, que no dudarían un segundo en entregar sus vidas, por salvar la de sus hijos, por esos esforzados padres que día a día, de madrugada, salen a ganar el sustento que, en algunas oportunidades, apenas alcanzan para sobrevivir y, con toda nuestra capacidad, nos pongamos a trabajar por el bien de los que están sufriendo y de esta manera, nosotros estaremos engrandeciendo nuestra patria y a sus habitantes, nuestros hermanos chilenos, dejando de lado toda mezquindad, tanto política como humana y, al final, nos daremos cuenta que a los que más beneficiamos, fue a nosotros mismos, al tener la satisfacción de haber puesto nuestra capacidad, inteligencia y recursos, al servicio de quienes lo necesitaban y que “lo que dimos con la mano derecha, no lo supo ni la izquierda” pero nosotros, en lo más íntimo de nuestro ser, sabremos que dimos e hicimos, lo máximo de nuestras capacidades.

Si logramos esto, les garantizo que será el momento más feliz de nuestras vidas y así “no, habrá tiñas ni granos que puedan vencernos o subyugarnos”

 

 

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