Los odios de toda la vida:
Desde Martin Lutero hasta Donetsk pasando por Vinnitsa


Dr. Guido Maisuls

 

Existe una ley que nunca se pudo desterrar: los odios de toda la vida, es decir, un odio sin fin, un odio sin límites, un odio que va más allá de la lógica humana.

El escritor y poeta francés Charles Baudelaire nos decía: "El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida".

 

El odio de Martín Lutero

Existió un tal Martín Lutero quien fue un líder religioso del protestantismo alemán y vivió  entre 1483–1546 de esta era común. Tuvo una influencia definitoria en el desarrollo del antisemitismo europeo a causa de  sus incendiarios escritos y afirmaciones contra los judíos de aquellas épocas.

La actitud de Lutero hacia los judíos se define perfectamente cuando se lamenta del fracaso de la Cristiandad en sus intentos de expulsión de los judíos. Influyó profundamente en los gobernantes de su tiempo como el príncipe elector de Sajonia, Juan Federico quien emitió un decreto que prohibía a los judíos habitar, realizar negocios y viajar a través de su reino.

Las principales obras de Lutero sobre los judíos fueron su tratado Von den Juden und Ihren Lügen (Sobre los judíos y sus mentiras) y Von Schem Hamphoras und vom Geschlecht Christi (Del Nombre Incognoscible y las generaciones de Cristo).

Lutero propugnó en "Sobre los judíos y sus mentiras", que "las sinagogas y escuelas rabínicas sean pasto del fuego, sus libros de oración destruidos, que se prohíba a los rabinos predicar, que sus casas sean arrasadas y sus propiedades y dinero confiscados. No se les debe mostrar ninguna piedad ni misericordia, ni proporcionar protección legal alguna y estos infectos gusanos venenosos deben prepararse para el trabajo forzado o la expulsión definitiva. Y si no seremos culpables de no destruirlos".

Poco tiempo después, Lutero escribió Vom Schem Hamphoras und vom Geschlecht Christi (Del Nombre Incognoscible y las generaciones de Cristo), en la que equipara a los judíos con el Diablo.

Antes de su muerte predicó sermones como en su "última advertencia" contra los judíos. "Vamos no obstante a mostrarles amor cristiano y a orar por los que pueden ser convertidos y recibir al Señor, a quien ellos deberían honrar verdaderamente antes que nosotros. El que no cumpla con esto será sin duda un judío perverso, que no va a dejar de blasfemar de Cristo, te dejará seco y, si puede, te matará"


El odio de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.

Existió una expulsión de los judíos de España que fue ordenada en 1492 por los Reyes Católicos mediante el Edicto de Granada con la finalidad manifiesta de impedir que siguieran influyendo en los cristianos nuevos para que judaizaran en secreto


En 1476 los reyes habían protestado por el incumplimiento del
  "Ordenamiento de 1412"  sobre los judíos que les prohibían llevar vestidos de lujo, ejercer cargos con autoridad sobre cristianos, tener sirvientes cristianos y prestar dinero con interés pero en las Cortes de Toledo de 1480 van mucho más allá obligando a los judíos a vivir en barrios separados, de donde no podrían salir si no fuese solo de día y exclusivamente para realizar sus ocupaciones profesionales y entonces las juderías quedaron convertidas en guetos cerrados por muros y los judíos fueron recluidos en ellos para evitar "confusión y daño de nuestra santa fe".

Fray Hernando de Talavera, confesor de la reina justificó dicha segregación "por evitar muchos pecados, que se siguen de la mezcla y mucha familiaridad (entre cristianos y judíos)".

Esta medida de recluir a los judíos en guetos, no se trataba solo de imponerles una serie de trabas para el desarrollo de sus actividades sino perseguían lograr que no tuvieran más remedio "que renunciar a su condición de judíos, si quieren llevar una existencia normal se procede con ellos de tal forma que acaben convenciéndose a sí mismos que la única solución es la conversión".

Concluyendo trágicamente con la expulsión de los judíos de España ordenada en 1492 por los Reyes Católicos mediante el Edicto de Granada:

"…..acordamos de mandar salir á todos los judíos de nuestros reynos, que jamas tornen ni vuelvan á ellos que fasta en fin deste mes de Julio, primero que viene deste presente año, salgan con sus fijos é fijas é criados é criadas é familiares judíos, así grandes como pequeños so pena que, si lo non fiçieren é cumplieren asi, é fueren fallados estar en los dichos nuestros reynos é señoríos ó venir á ellos en qualquier manera, incurran en pena de muerte é confiscaçión de todos sus bienes, ……"

 

El odio de los ideólogos del Reich.

Existieron las Leyes de Núremberg de la Alemania nazi que fueron adoptadas en 1935 durante el séptimo congreso anual del NSDAP (Reichsparteitag) celebrado en la ciudad de Núremberg (Alemania).

Las leyes definían a una persona como judío si presentaban las siguientes características:

Tener tres abuelos judíos y un abuelo alemán era considerado judío al 100 %.

Tener dos abuelos judíos y dos alemanes era considerado mestizo judío al 50 %.

Tener un abuelo judío era considerado mestizo al 25 %.

Abrazar la religión judía sin ser judío de nacimiento era considerado judío al 100 %.

Casarse o mantener relaciones extramatrimoniales con una persona judía estaba prohibido y quien lo hiciera podía pasar a ser considerada como judío de primer grado que estaba penado con prisión.

Los judíos que se hubieran convertido al cristianismo (luteranos, católicos o protestantes) eran considerados 100 % judíos por su origen.

La ley para la protección de la sangre y el honor alemanes prohibía toda unión entre alemanes y judíos, ya sea por matrimonio, cohabitación o relación sexual y declaraba una separación entre alemanes y judíos, considerando a los primeros como "ciudadanos del Reich" y a los segundos como "nacionales" sin pertenencia al Reich.

En los Juegos Olímpicos de 1936, el gobierno alemán impidió la participación de judíos en las competencias aunque se destacaran en sus especialidades.

Se prohibía a los judíos ejercer sus profesiones dentro del territorio alemán, a ejercer el comercio o oficios. Se prohibió a los alemanes emplear judíos en sus empresas y si los tenían debían ser despedidos inmediatamente. Las propiedades de los judíos fueron devaluadas y vendidas a precios irrisorios a los alemanes.

 

La muerte del último judío en Vinnitsa, Ucrania.

 

Existe una fotografía de la segunda guerra mundial que fue encontrada en el álbum de un soldado Einsatzgruppen,  cuyo nombre de la imagen proviene de la etiqueta en la parte posterior de la foto, trasmite dramáticamente lo que sucedió en Vinnitsa (Ucrania) cuando los 28.000 judíos que allí vivían, fueron asesinados.

 

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El odio al judío en Ucrania tiene una historia lamentable y comprobada. Entre 1941 y 1945, 1,5 millones de judíos ucranianos fueron exterminados. La mayoría de los ucranianos decidieron cooperar con los nazis. Las fosas comunes recientemente descubiertas son testigos fieles  del genocidio.

 

El actual odio en Donetsk (Ucrania)

Existe una ciudad de Ucrania denominada Donetsk donde viven alrededor de 17000 judíos ucranianos. Los separatistas pro rusos capturaron los edificios del Gobierno y depósitos de armas.

Hoy estos hombres armados distribuyeron un panfleto llamando a los Judíos a registrar sus propiedades con el Gobierno interino pro Ruso o sino serán deportados y perderán su nacionalidad. También solicitaron una lista detallada de sus bienes y si no cumplieran los perderían por confiscación.

Firmado por el jefe del gobierno transitorio, el folleto fue distribuido cerca de la sinagoga a los judíos y mas tarde en otros lugares de la ciudad donde estos activistas pro rusos han declarado la ciudad "República Independiente del Pueblo".

Los judíos tendrán que dar su documento de identidad y pasaporte para registrar su religión judía, los documentos religiosos de los miembros de su familia así como los referentes a sus propiedades si las hubiere.
El folleto fue escrito en ruso y tenía el símbolo nacional de Rusia así como las insignias de la República Popular de Donetsk y solicita a todos los judíos que viven en la ciudad:

 "Queridos ciudadanos de Ucrania de nacionalidad judía, debido al hecho de que los líderes de la comunidad judía de Ucrania apoyaron a la junta de Bandera y oponerse a la pro-eslava República Popular de Donetsk, (el gobierno interino) ha decidido que todos los ciudadanos de origen judío, de más de 16 años de edad y con domicilio en el territorio de la República están obligados a informar al Comisionado de las Nacionalidades en el edificio de la Administración Regional de Donetsk y registrarse". 

El folleto detalla los tipos de documentos que los ciudadanos tendrían que proporcionar y además pagar una cuota de inscripción de $ 50, "Documentos de identidad y pasaporte son requeridos, así como documentos religiosos que prueban el carácter judío y constancia de todos los bienes, incluyendo el vehículo".

Por si el mensaje no fuera lo suficientemente claro, el folleto amenaza además las consecuencias que tendrán aquellos que no cumplieran con las nuevas exigencias: "Evasión de registro dará lugar a revocar la ciudadanía y se le forzará a irse del país con una confiscación de propiedad". 

Es "vox populi" que el odio es una característica inherente a los débiles y a los cobardes de espíritu.

Ya nos aseguraba otro francés, Alphonse Daudet: "El odio es la cólera de los débiles".

 Y el irlandés  George Bernard Shaw nos reafirmaba que: "El odio es la venganza de un cobarde intimidado".

 

 

 

 

 

Fuente: CartasdesdeIsrael

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