Otros diez días

Tiberio Yosif Klein



 

Entre el año nuevo judío, Rosh Hashaná, y el “Día del Perdón”, Yom Kipur, hay diez días llamados “Los Días Terribles”, ya que durante ellos se debería meditar sobre lo bueno y malo cometido durante el año para que Dios juzgue dicho comportamiento. Pero hay otros casi diez días que conmemoran otra fecha, esta vez no necesariamente espiritual. Son las que van desde el recuerdo de Yom Hashoá, el Holocausto Judío, y Yom Hatzmaut, el día de la Independencia del Estado de Israel.

Lo que ha sido la Shoá, el Holocausto, para el judaísmo, casi es innecesario comentarlo. El horror de que seres humanos decidieran asesinar de las maneras más abominables posibles a todo un pueblo, sólo porque eran judíos, está más allá de la más desviada de las mentes: pero fue una realidad, y en pleno siglo XX. Más aún, cometida por el pueblo alemán y sus colaboradores de muchos otros países,  pueblo que supuestamente era culto, civilizado y avanzado dentro de las naciones. Casi no hay judío en el mundo que no tenga entre sus parientes a muchos o al menos algunos asesinados en esa masacre indescriptible.

Después de pasados casi diez días de esa tenebrosa y oscura conmemoración viene otra, esta vez llena de júbilo: Yom Hatzmaut, el día de la Independencia del Estado Judío de Israel. Esta celebración de parte de los judíos es criticada por algunos, argumentando que con eso los judíos que no viven en Israel no serían honestos con los países en que viven; lo que sin embargo no les hace criticar a los descendientes de alemanes, italianos, españoles, y cualquier otra persona que sí se siente libremente ligada al país desde el que arribaron sus ancestros, y de los que incluso muchos tienen también la nacionalidad, gracias al concepto de sangre de muchos estados, lo que les hace posible obtenerla sin problemas.

La emoción con que los judíos celebran un año más de existencia de su patria ancestral no puede ser desconocida para nadie. Tras dos mil años de vivir en muchos países que sólo los toleraban, muchas veces a cambio de impuestos especiales, de sufrir el ser asesinados sin restricción, torturados, perseguidos y expulsados como parias, ante el beneplácito de los pueblos y autoridades entre los que vivían, los judíos por fin pudieron volver a tener su patria, que fuera perdida a manos de los hace mucho desaparecidos romanos, al igual que su Imperio.

El Pueblo Judío es prácticamente el único que conoce su historia por completo, desde el inicio mismo de la existencia del Ser Humano, con la creación divina del mismo. Ésta está relatada en el Tanaj, que es la lista de libros hebreos que quedaron finalmente establecidos para el judaísmo el siglo II d.C. por rabinos sobrevivientes del asedio romano de Jerusalem el año 70 d.C.

El Tanaj (también llamado “Micra”, “lectura” o “lo que es leído”) es un acrónimo de “Torá” (“ley o instrucción”), “Neviím”(“Profetas”) y “Ketuvim” (“Escritos”. La K final se lee como J en hebreo).

La Torá está constituida por cinco libros (“Jumash”, de Cinco, jamesh):

“Bereshit”, “En el Comienzo” (“Génesis”)

“Shemot”, “Nombres” (“Éxodo”)

“Vayikrá”, “Y llamó” (“Levítico”)

“Bamidbar”, “En el Desierto” (“Números”)

“Devarim”, “Cosas” (“Deuteronomio”)

Neviív o “Profetas” está formada por:

-Josué (Yoshua, Salvador); -Jueces (Shoftim, jueces); -Samuel (Samuel I y Samuel II: Shmuel, Dios escucha); -Reyes (Reyes I y Reyes II. Melajim, reyes); -Isaías (Yeshaya, Dios salvará); -Jeremías (Irmiya, Dios levanta); -Ezequiel (Yejzquel, Dios fortalecerá); y luego el libro de los doce profetas menores: -Osias (Osheha, salvó); -Joel (Yahel, Es Dios); -Amós (Amos, ocupado, el que lleva la carga); -Abdías (Ovadia, Dios trabajó); -Jonás (Yoná, paloma); -Miqueas (Mijá, ¿Quién como Dios?); -Nahum (Najum, confortado); -Habacuc (Jabacuc, abrazado); -Sofonías (Tzefanía, Ocultado de Dios); -Hageo (Jakí, mis vacaciones); -Sacarías (Zaharía, Dios se acuerda); -Malaquías (Malají, mi ángel).

Ketuvim o “Escritos” está formado por:

-Salmos (Tehilim, alabanzas); -Proverbios (Mishlei, semejarse); -Job (Iyob, aquel que soporta penalidades); -El Cantar de los Cantares (Shir Hashirim, el canto de los cantos); -Rut (Rut, la compañera fiel); -Lamentaciones (Eijá); -Eclesiastés (Kohelet, el congregador o miembro de la congregación); -Ester (Hadasa, mirto o arrallán; en babilónico, estrella); -Daniel (Daniel, Dios es mi juez); -Esdras (Ezrá, al que Dios ayuda); -Nehemías (Nehemia, reconfortado por el Señor); -Crónicas (Crónicas I y Crónicas II, Divrei Hayamim Alef, Bet)

Lo anterior señala el porque se ha llamado al Pueblo Judío el Pueblo del Libro. Y es insólito que al tenor de las enseñanzas éticas del judaísmo, se haya perseguido a sus miembros como si hubieran sido una lacra para la humanidad. Cuando por el contrario, el judaísmo es el que dio la ética y las leyes de convivencia que recién hace relativamente poco han sido adoptadas por el occidente democrático, y que han sido la base del Cristianismo y del Islam.

El sufrimiento que ha debido soportar el Pueblo Judío a lo largo de su historia no tiene precedente. Perseguido por ser lo que es, usado como pretexto del abuso de gobernantes, víctima de toda clase de vejaciones que hacen pensar que sería hora de que el Libro del Judaísmo debería ser continuado para relatarlas. Desde donde el Tanaj termina hay mucha historia que ha corrido para el judaísmo. La mayor parte de ella está llena de dolor, pero también hay alegrías y enseñanzas.

¿Pero, cómo podría escribirse sobre los asesinatos de la Inquisición de la Iglesia Cristiana, las matanzas de los cosacos de Chmielniky en la Edad Media, las de los cruzados en Europa y el territorio de Israel, y tantos otros asesinatos? ¿Y de qué manera podría ser descrito el Holocausto, donde mataron a la tercera parte de la población judía del mundo? Cuando en los libros sagrados se escribe escuetamente, “y los hebreos  (judíos) fueron esclavizados durante cuatrocientos años”; o “vagaron durante cuarenta años por el desierto”. Como si no fuera nada, que de hecho poco es para la historia del Pueblo Judío. Pero sería injusto decir, “y los alemanes nazis y sus acólitos mataron a la tercera parte del Pueblo Judío”; y nada más, pasando a otro tema, como relata escuetamente el Tanaj al tocar temas ahora históricos.

Para que se comprenda la magnitud de lo que fue para el judaísmo el Holocausto, podríamos compararlo con habitantes de otros países:

Como si en Chile, con 17 millones de habitantes, se asesinaran 5.661.000 personas. Si en Argentina con 41 millones se asesinara a 13.653.000. Si en Brasil, con 195 millones asesinaran a 64.935.000. Si en Estados Unidos, con 315 millones asesinaran a 104.895.000. Como si en China, con 1.354 millones asesinaran a 450.882.000 de personas. O en India, con 1.247 millones asesinaran a 415.251.000 de personas. Como si en Alemania, con 82 millones de habitantes asesinaran a 27.606.000 de personas. O en España, con 47.500.000 asesinaran a 15.817.500 personas. O si de los 143 millones de Rusia asesinaran a 47.620.000 millones de personas.

Ahora sí que seguramente cambia la perspectiva. Pues decir “seis millones de judíos” parece ser indiferente para muchas personas. Incluso las hay que dicen que no es cierto, como si no existieran cientos de películas tomadas por los mismos alemanes nazis con orgullo por sus asesinatos, y otras tantas por los aliados, que tal como el general Eisenhower afirmara entonces, tomaron “porque algún día, algún mal nacido pretenderá negar lo que ha sucedido aquí”.

Pero el calvario se terminó, ahora el Pueblo Judío tiene patria donde nadie le perseguirá, donde puede desarrollar sus habilidades para seguir dando al mundo el producto de su inteligencia y ética. Los antisemitas continúan denostando a los judíos, y lo seguirán haciendo porque necesitan alguien a quien culpar por sus propias debilidades, por sus desgracias, por sus vidas sin valor. También porque muchos están acostumbrados a que al “judío” se le puede perseguir impunemente, es el “material” humano hecho para ser perseguido por ellos. No se han dado cuenta de que eso terminó, se acabó el ataque sin respuesta.

Hay una nueva saga para un nuevo capítulo posible en la Historia del Pueblo Judío: el Renacer después de la Muerte, la resiliencia del judaísmo frente a las penalidades que le han hecho resurgir, tras esos casi diez días desde la conmemoración del espantoso Holocausto, triunfante ante la adversidad como un Ave Fénix desde el fuego, para recrear la patria judía donde nunca más serán las personas perseguidas sólo por ser judías sin recibir una dura respuesta. 

Fuente: www.tiberioyosif.com

 
 Comparta este articulo con sus contactos:
      
 
 
Ir a página principal