Pax Americana , Pax Vaticana


Tiberio Yosif Klein

 


El  presidente palestino, Majmud Abbas, presentó el nuevo gobierno de unidad entre Al Fataj y Hamas, que estará formado por diecisiete ministros, con Rami Hamdala como primer ministro y ministro del interior, terminando así con la división que durante siete años mantuvieron ambas facciones. Hamdala ha sido jefe de gobierno de Cisjordania desde 2013, y Riad Malki, que ha sido Ministro de Exteriores de la Autoridad Palestina desde 2007, seguirá en su cargo a pesar de que en un comienzo Hamas se oponía.
(Riad Malki, nacido en 1955, es ingeniero civil de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia - 1978 -, y se doctoró en Ingeniería Civil en la Universidad Americana, Nicaragua)

Los ministros del nuevo gobierno son presentados como tecnócratas, que se dice que no pertenecen ni a Hamas ni a Al Fataj. Juraron trece en el cuartel general de Abbas en Ramala, los otros cuatro no pudieron ir porque proceden de la Franja de Gaza, e Israel les negó el permiso para viajar a Cisjordania por su territorio.
El gobierno de Estados Unidos reconoció al nuevo ejecutivo palestino, argumentando que “Colaboraremos con el Gobierno Tecnócrata, ya que no tiene ningún ministro de Hamas y acepta los principios del Cuarteto”, como dijo el Secretario de Estado John Kerry. Lo que sin duda es curioso, dado que como ya se dijo cuatro de esos ministros proceden de la Franja de Gaza, y es improbable que no pertenezcan a Hamas, que es parte del nuevo Gobierno palestino.

El domingo pasado el primer ministro de Israel Benyamin Netanuahu pidió a la comunidad internacional “a no reconocer tan rápido al gobierno palestino del que forma parte Hamas y que se apoya en Hamas”. De manera que lo que Estados Unidos hizo al reconocer el gobierno palestino aleja aún más a Netanyahu de Obama.

Podría decirse que la “Pax Estadounidense” ha fracasado y ahora viene la “Pax de Francisco”. El  Papa Francisco comenta en Twiter que “La oración lo puede todo”, pero los israelíes y los árabes palestinos necesitarían más que la ayuda de Dios para sentarse nuevamente a negociar el futuro de ambos pueblos en la región. Pues está claro que Israel no puede aceptar como interlocutor a un gobierno palestino que esté formado por el grupo terrorista Hamas, que no sólo no reconoce la existencia ni la legitimidad de Israel, sino que afirma que su meta es destruir el Estado Judío mediante la lucha armada. Aunque para ser realistas, la Autoridad Palestina, que es el grupo antes también terrorista de Al Fataj, tampoco ha eliminado de sus prioridades el llegar a la destrucción de Israel y apropiarse de todo el territorio que lo conforma en la actualidad pues no ha quitado de su carta fundacional dicha intención.

De todas maneras habría que ver cuánto podría durar el acuerdo entre Abbas de la Autoridad Palestina (Al Fataj) y Haniyé de Hamas. Hay que recordar que cuando Hamas ganó a Al Fataj las elecciones palestinas el 2006 comenzó la lucha por el poder entre ambos líderes, que derivó rápidamente en matanzas de partidarios de ambos mandos. La cruenta guerra civil finalizó el 2007, cuando Hamas tomó el control de la Franja de Gaza matando a todos sus antagonistas de Al Fataj que pudo, expulsándolos de ese territorio. Después de eso Abbas puso como primer ministro al economista Salam Fayad destituyendo a Haniyé, lo que éste y Hamas rechazaron como ilegal sin aceptarlo; nombramiento que tampoco fue ratificado por el Parlamento palestino que estaba dominado por Hamas.

Este no es el primer intento de Al Fataj y Hamas de terminar con sus diferencias y unirse. Hubieron otros que no dieron frutos: el de 2007 en La Meca, el de 2011 en El Cairo, y el 2012 en su Declaración de Doha. En todo caso el actual acuerdo no da ninguna fecha para el término de las discusiones sobre la unidad de ambas partes, y tampoco establece una fecha de elecciones para cuando se conforme el nuevo gobierno palestino. Tampoco han discutido sobre el futuro de la milicia de Hamas ni de los asuntos de seguridad. De manera que al menos por el momento, todo seguirá igual, con Hamas en la Franja de Gaza y Al Fataj en Cisjordania.

Se debe considerar que ambos grupos palestinos están efectuando su acuerdo porque tanto Hamas como la Autoridad Palestina han perdido el apoyo de sus bases, y también es cuestionada su legitimidad por su gente. Hamas tiene una crisis porque el gobierno de Egipto ha destruido a los Hermanos Musulmanes que los apoyaban, y bloquea la Franja de Gaza destruyendo los túneles por los que pasaba su contrabando de bienes y más que nada de armas; lo que ha hecho que pierda el apoyo de los habitantes de la Franja de Gaza.
En el caso de Abbas, también él ha perdido el apoyo de los habitantes de Cisjordania porque no tienen fe en él como dirigente, más que nada entre los jóvenes de Al Fataj, cansados todos de la dirigencia senil que continúa en el poder y de la corrupción generalizada desde el mismo Arafat que murió dejando novecientos millones de dólares en sus cuentas para sorpresa de todos.

De manera que presentar al nuevo gobierno de unidad palestino como uno de “tecnócratas” no es más que un espectáculo para la galería internacional. Pues Hamas mantiene su poder militar, y tanto ellos como Al Fataj mantienen también sus ideologías diferentes, unos fundamentalistas islámicos y los otros musulmanes “laicos”. Esto podría llevar a que llegue a terminar como en el Líbano con Hezbollá, que gracias a su poder militar chantajea al débil gobierno de ese país.

Entonces, ¿qué pasará con Abbas, cuando sigan lanzando cohetes contra la población de Israel desde Gaza? ¿Se hará responsable su gobierno por eso? ¿Tendrá el nuevo gobierno la capacidad de influir en Gaza para ayudarla a desarrollarse? Estas son incógnitas que por el momento no son más que dudas que Israel tiene sobre el gobierno de “unidad” palestino.

Estados Unidos, o más bien el gobierno de Obama, tiene claro todo lo anterior. Ha reconocido prontamente al gobierno palestino de unidad porque quisiera que haya tranquilidad en la región para seguir adelante en sus asuntos más importantes en otros lados. Que a Israel le preocupe o no lo que Estados Unidos hace, no es para este último demasiado relevante, dado que las grandes potencias mueven sus piezas varias jugadas antes de llegar a su objetivo. Seguirán apoyando a Israel, pero lo que busca Estados Unidos es su propio beneficio, tal como sucede con todos.

 Obama ha intentado infructuosamente justificar su curioso y acelerado Premio Nobel de la Paz al hacer que su Secretario de Estado John Kerry se dedicara casi exclusivamente al problema entre Israel y los árabes palestinos de Al Fataj y Hamas; por eso se apuró también a reconocer el nuevo gobierno de unidad de estos últimos, sin importarle lo que le parezca a Natanyahu, que además no parece caerle muy bien personalmente. 
El Papa Francisco está reunido con el presidente Shimon Peres y Abbas para orar por el futuro de la región. A pesar de que se trata supuestamente de un asunto religioso, Francisco no los llamó para hacer relaciones públicas solamente. Tampoco ha sido una ocurrencia del momento, este tipo de reuniones se planifican con el tiempo suficiente como para que los líderes invitados tengan tiempo en sus agendas para asistir, y también se ha acordado previamente cada paso que se dará en la reunión, como se hace siempre.
De manera que aunque Peres no es lo mismo que si estuviera presente Netanyahu, podría ser que justamente la intención del Papa Francisco fue que hubiera un “aterrizaje suave”; que al haber fricción entre Abbas y Netanyahu, al estar Peres, un hombre aparentemente más conciliador, podría fluir con mayor tranquilidad cualquier proposición del Papa a ambas partes.

Lo que sucede entre los líderes internacionales no es necesariamente lo que se da a conocer al público. Hay reuniones privadas de las que la prensa no se entera, llamados telefónicos encriptados, mensajes por medios seguros en los que se discuten cosas distintas a las declaraciones ante los micrófonos.

Peres no es ningún novato, y es muy probable que no sólo lleve un mensaje del primer ministro Netanyahu, sino que esté constantemente en contacto con él para los pasos que se vayan dando. Y Francisco por algo fue elegido Papa, máximo regente de miles de millones de fieles. Es un hombre que bajo su sonrisa ve “bajo el agua”. Si se le ocurrió hacer esta reunión entre representantes israelíes y palestinos es porque pretende tener algún resultado, de lo contrario no se habría molestado, ya que no necesita los aplausos de la comunidad internacional.
Es difícil que resulte algo de la reunión del Papa con Peres y Abbas, más que nada porque éste último debe pensar lo mismo que dijo Arafat al no aceptar lo que le propuso Israel en Oslo: “Si firmo el acuerdo, soy hombre muerto”. Y menos ahora que se ha asociado con Hamas. Pero es de esperar que Francisco tengo algún As bajo la manga para lograr un avance en las relaciones de ambas partes.

Fuente: www.tiberioyosif.com

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