Me alegra rectificarme

Ana Jerozolimski


Este sábado, cuando en Jerusalem era de noche, me senté frente a mi computadora, con una sensación de preocupación apretándome el corazón, a escribir una nota crítica respecto a declaraciones atribuidas al Papa Francisco. Según diversas fuentes, al recibir en el Vaticano al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbas (Abu Mazen), el Sumo Pontífice había dicho al líder palestino que es un "ángel de la paz".

Y yo (perdón que escribo en primera persona… me parece ineludible cuando lo que quiero aclarar acá es "me equivoqué") , que tengo clarísimo que Abbas debe ser el interlocutor de Israel para lograr la paz, que quisiera verlo a él sentado con el Premier israelí Benjamin Netanyahu viendo cómo salir del estancamiento actual, me pregunté cómo es que el Papa Francisco habla con tanta ligereza.

Aún discrepando con todos aquellos que llaman a Abbas de "terrorista", tengo claros las actitudes condenables que a mi criterio ha tenido y sigue teniendo, y por lo tanto me parecía totalmente fuera de lugar llamarlo de "ángel de la paz". No debería permitir que figuras de su propio movimiento Al Fatah y hasta la página oficial de Facebook del mismo, elogien a terroristas responsables de atentados terribles contra civiles israelíes. No debería permitir que el mensaje oficial de la ANP siga siendo que "Palestina toda está ocupada", como si el Israel soberano no tuviera derecho de existir. Por eso, por su apoyo al boicot a Israel, y por haberse opuesto tanto tiempo a volver a negociar, no merece que lo llamen "ángel de la paz", aunque no sea justo llamarlo ni de terrorista ni equipararlo con Hamas, en absoluto.

Al referirme a las declaraciones del Papa, me basé en diversas fuentes que reportaron sobre el encuentro con Abu Mazen, y no dudé. El reporte me pareció creíble, no venía de fuentes palestinas que podrían estar interesadas en cambiar el matiz, y tomé la cita tal cual la leí.

Pues parece que me equivoqué y debo escribirlo con la misma contundencia con que critiqué.

Una fuente que no consulté el sábado , en la que sí pensé hoy domingo, el día siguiente, es la agencia ZENIT que informa desde Roma, con fuentes de adentro, del propio Vaticano. A continuación, uno de los párrafos del informe:

En el intercambio de regalos el Papa le entregó a Abbas, un medallón del ángel de la paz, y le dijo: "El ángel de la paz destruye el espíritu maligno de la guerra". Y añadió: "He pensado en su persona para que sea un ángel de la paz".

No puedo menos que sumarme al deseo del Papa Francisco.

Esperamos que tanto Abbas como Netanyahu logren hallar la fórmula que justifique llamar a ambos "ángeles de la paz". Los dos pueblos lo necesitan.

Lamentablemente, analizando el terreno, tenemos serias dudas de que ello se logre pronto.

Y es importante destacar que eso no dependerá solamente de Israel. Por más imagen de duro que tenga Netanyahu, no olvidamos que él retiró en su primer gobierno las fuerzas de Israel del grueso de Hebron, firmó luego el acuerdo de WyePlantation con los palestinos, se reunió con su odiado Yasser Arafat y también congeló durante muchos meses la construcción en los asentamientos, esto último para facilitar a la ANP el regreso a las negociaciones. Tampoco olvidamos que los palestinos rechazaron propuestas presentadas por gobiernos de centro y centro izquierda en Israel.

O sea que la situación es más compleja que responsabilizar a Israel, por su gobierno de derecha, de la falta de paz con los palestinos.

Y acá, volvemos, sí, a los errores de la Santa Sede. Días atrás, al concluir un acuerdo con los palestinos, la terminología pasó de ser "relaciones diplomáticas con la OLP" a "con el Estado de Palestina". Consideramos una equivocación reconocerlo en forma unilateral. Eso no alienta el regreso a las negociaciones, que deberían ser el único marco en el que se proclame la existencia de un estado palestino y se pacte un acuerdo.

Quizás sí, realmente, se necesita un ángel de la paz que sepa hacer milagros.

Fuente: Montevidéo Portal
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