En nombre de Dios se esparció mucha mierda…

 
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El antisemitismo básico….

EN EL CUARTO CONCILIO DE LETRÁN de 1215 fue reconocida oficialmente la doctrina de la Transubstanciación, según la cual LA HOSTIA (galleta usada en la ceremonia de la Eucaristía) se transforma en el cuerpo de Jesús. Los protestantes eventualmente modificaron la doctrina y consideran que se trata sólo de un símbolo del cuerpo más no Jesús en persona (que es el dogma católico hasta hoy).

Este segundo mito, el de LA PROFANACIÓN DE LA HOSTIA, sostenía que los judíos secretamente las robaban de las iglesias para torturarlas y reeditar los sufrimientos de Jesús. Obviamente, había en esta superstición mayor irracionalidad aun, puesto que los judíos claramente descreían de toda transubstanciación. Pero esta acusación trajo más persecución y matanzas.
La mayor parte de los cuarenta casos principales se perpetraron en ALEMANIA Y AUSTRIA.

El mito se basaba en los supuestos PODERES SOBRENATURALES DE LA HOSTIA, y en el prejuicio de que los judíos anhelaban renovar en Jesús los sufrimientos de la pasión. Su perfidia era tal, que no abandonaban los tormentos aun cuando de la hostia emanaran sangre o sonidos, o si echaba a volar. (La explicación de la “sangre” es que un honguillo de color escarlata puede formarse en comida rancia que se deja en lugares secos. Se lo denomina Micrococcus prodigiosus).

La primera supuesta profanación fue en BELITZ (cerca de Berlín) en 1243. Un grupo de judíos y judías fueron quemados en la hoguera en lo que pasó a denominarse Judenberg (MONTE DE LOS JUDÍOS).

EN ITALIA hubo pocos casos debido especialmente a la PROTECCIÓN DE LOS PAPAS, pero se expresó en el arte, como la Desecración de Paolo Uccenno (1397-1475) hecha para el altar de la Confraternidad del Santo Sacramento de Urbino. DE INGLATERRA, los judíos fueron expulsados antes de que se difundiera la desecración de la hostia, pero también allí se reflejó en el arte, como en el Croxton Sacrament Play, escrito en 1491, dos siglos después de la expulsión.

Casos famosos fueron el de PARÍS DE 1290; el de BRUSELAS DE 1370 (que llevó a la destrucción de la judería belga, se celebró en una fiesta especial y todavía se lo ve grabado en las reliquias de la Iglesia de Santa Gudule); el de KNOBLAUCH en 1510, que resultó en treinta ocho ejecuciones y la expulsión de los judíos de BRANDENBURGO. Por lo menos dos casos son aún celebrados localmente: el de DEGGENDORF, Bavaria, que data de 1337, y el de SEGOVIA de 1415, que supuestamente había producido un terremoto, y resultó en la confiscación de la sinagoga y la ejecución de los líderes judíos.

Precisamente en ESPAÑA el infante don Juan de Aragón patrocinó algunas acusaciones. En la de BARCELONA de 1367 varios sabios (como Hasdai Crescas, Nisim Gerondi e Isaac B. Sheshet) se hallaban entre los arrestados con la comunidad entera (hombres, mujeres y niños), encerrada en la sinagoga por tres días sin comida. Como no confesaron, el rey ordenó su libertad, y sólo tres judíos fueron ejecutados. Diez años después hubo casos en TERUEL Y HUESCA.

El caso de LISBOA de 1671 se produjo cuando ya no había judíos en Portugal. Por lo tanto, cuando la hostia de la iglesia de Orivellas fue robada, un edicto real ordenó la expulsión… de todos los Nuevos Cristianos.  Las supuestas desecraciones continuaron hasta el último caso, en 1836 en BISLAD, Rumania.

El último mito de esta trilogía fue la ya mentada PESTE NEGRA. Entre 1348 y 1350 una epidemia múltiple s (bubónica, septicémica y neumónica) causada por el bacilo pasteurella pestis, arrasó a casi cien millones de personas, un tercio de la población europea. En centros de densidad poblacional, como monasterios, la tasa de mortandad era superior. La reacción popular fue extrema: o bien se buscó refugio en el arrepentimiento y las súplicas a Dios, o bien lanzándose al libertinaje y el salvajismo. Lo curioso es que estas dos actitudes se combinaron en que ARREMETÍAN CONTRA LOS JUDÍOS, quienes fueron acusados de envenenar los pozos de agua para destruir la cristiandad. En esos años miles de judíos fueron masacrados.

LA BULA DEL PAPA CLEMENTE VI (26/9/1348) vino a defenderlos, y definió la plaga como “pestilencia con que Dios aflige al pueblo cristiano”. La vasta mayoría de la población, empero, la veía como pestis manufacta (artificial), la forma más
simple de entenderla (y después de tanta matanza contra los judíos, podía sospecharse de que en algún momento éstos buscarían venganza).

La primera acusación fue en septiembre de 1348 en Castillo de Chillon del lago de
Ginebra. Los judíos “confesaron” que la plaga había sido diseminada por un
JUDÍO DE SAVOY guiado por un rabino que había preparado el veneno. Las matanzas se extendieron entre España y Polonia, destruyendo trescientas comunidades. LOS LLAMADOS FLAGELANTES expiaban sus pecados matando judíos a su paso.

Las matanzas se dieron especialmente en ALEMANIA, aun cuando al principio el emperador Carlos IV intentó defenderlos. Después se sumó al fervor de las hordas y concedió “perdón por cada transgresión que incluía el asesinato y destrucción de
judíos”.  En muchas localidades los judíos fueron asesinados aun antes de que la
plaga llegara. En MAINZ, seis mil judíos fueron llevados a la hoguera, y en ESTRASBURGO dos mil judíos fueron quemados en una pira gigantesca en el cementerio judío.

EL MITO DE LOS JUDÍOS ENVENENANDO POZOS agravó su imagen diabólica, y después de la Peste Negra el status de los judíos se había deteriorado por doquier.


Hubo en la Edad Media otros mitos que armaron el arsenal judeofóbico, pero ninguno fue mortífero como los mencionados. 


Uno adicional fue el del JUDÍO ERRANTE, una figura de la leyenda cristiana condenada por Jesús a vagar hasta su segunda venida, debido a que lo desairó o le pegó en su camino a la crucifixión. Dio lugar a muchos cuentos aun hasta este siglo. Nació aparentemente en Bolonia en 1233, cuando peregrinos del monasterio de Ferrara relataron que vieron a un judío en Armenia que había presenciado la Pasión de Jesús, lo ofendió, se arrepintió y se convirtió al cristianismo.

Los nombres del Judío Errante varían en idiomas y tradiciones: Cartaphilus, Buttadeus, Votadio, Juan Espera en Dios, Ajasuerus, Isaac Laquedem, y Derewige Jude. Se transformó, en efecto, en símbolo del pueblo judío todo, culpable y errante en el mundo. Este mito influyó arte y literatura, pero no produjo genocidios.

En contraste, la mentada trilogía generó máximo sadismo, y transformó la voz judío en sinónimo de diabólico. El arte medieval muestra al judío con cuernos, cola, cara satánica, postura grotesca, en compañía de puercos y escorpiones.

En el siglo XVI se produjo UN CISMA EN LA IGLESIA, y nació el PROTESTANTISMO, que entre otras facetas buscó recuperar las raíces hebreas del cristianismo. Pero fueron infundadas las esperanzas prematuras en que los judíos serían respetados por una Iglesia de mayor compasión hacia ellos. 


Después de transitar por la judeofóbia medieval a través de sus siete prácticas y
tres mitos principales, quedó pendiente la pregunta de si el “valle de lágrimas” se dio paralelamente en las dos grandes ramas del tronco cristiano, la católica y la protestante.

EL PROTESTANTISMO Y EL ISLAM: ambos comenzaron por procurar su validación en los judíos y, frustrados por el rechazo de éstos, devinieron en judeofóbicos. Sin embargo, a diferencia del cristianismo, el Islam no emergió del seno del judaísmo. No fue judío su fundador y no arguyó consumar las profecías de Israel. Por ello, su careo con la judería careció de tensiones teológicas.

CUANDO EL ISLAM se expandió, los judíos que se encontraron bajo su égida, si bien no fueron exentos de degradación e inseguridad, su vida pocas veces incluyeron las torturas, expulsiones y hogueras que les propinó el dominio cristiano.

EL ISLAM NACIÓ EN EL SIGLO VII EN MEDINA, de cuya comunidad judía Mahoma adoptó varias observancias para la nueva religión: la plegaria en dirección a Jerusalém (que eventualmente se cambió por La Meca), las leyes dietéticas (por ejemplo la prohibición de ingerir cerdo), o el ayuno del Día del Perdón (que fue reemplazado por el del mes de Ramadán). A pesar de este acercamiento, Mahoma no logró que los judíos lo aceptaran como un nuevo Moisés, y entonces se volvió en contra de ellos. Su frustración fue
registrada en el Corán, y así proveyó a millones de musulmanes durante siglos, de una antipatía hacia los judíos que se suponía divinamente inspirada (suras ).
El Pa de Del sucesor de Mahoma, OMAR, en el año 720 fue el código legal musulmán que prescribía el tratamiento que se debía a los DHIMMIS (o monoteístas no islámicos). De varios modos los Dhimmis debían aceptar status de inferioridad frente al musulmán: cederle su asiento o vestir atuendos diferentes, y abstenerse de cabalgar o de hacer pública su religión. A veces ello no bastaba: durante el siglo XI el califa Hakim ordenó que los judíos llevaran colgadas del cuello pelotas de más de dos kilos que les recordarían el becerro de oro que sus ancestros habían idolatrado.

DE TODOS LOS PAÍSES ÁRABES LOS JUDÍOS FUERON OBLIGADOS A IRSE. El único de ellos que tuvo comunidad judía y nunca fue gobernado por una potencia europea, fue el YEMEN.  En 1679 casi todos los judíos yemenitas fueron expulsados de las ciudades y aldeas, y la sinagoga de la capital, Sana, fue convertida en mezquita (aún existe y es llamada “mezquita de la expulsión”). 
Cuando Turquía ocupó el Yemen en 1872 y requirió que se detuviera la costumbre de niños musulmanes de arrojar piedras sobre los judíos, obtuvo como respuesta que no podía prohibirse lo que era una antigua costumbre religiosa a la que llamaba Ada. Hasta que los remanentes judíos partieron del Yemen en 1948, estaban obligados a vestir como mendigos y a los niños se les imponía el Islam cuando los padres morían.

Como ya se dijo el MITO DEL LIBELO DE SANGRE fue introducido en el mundo árabe en Damasco en 1840. Sólo después de una condena internacional se liberó a los judíos que sobrevivieron las torturas con que los castigaron, y el libelo se popularizó, y los judíos eran frecuentemente atacados (especialmente en Egipto y en Siria) so pretexto de que bebían sangre musulmana (ni siquiera originales a la hora de acusarnos). El ex ministro de defensa de Siria, Mustafá Tlas, es autor de LA MATZÁ DE SIÓN, libro en el que defiende el libelo (!en 1983!) y que el delegado sirio recomendó a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Fuente: Aurora
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