Irán como defensor del cristianismo

Husein Abdul Husein

La República Islámica de Irán es la defensora del cristianismo en Oriente Medio. La semana pasada el líder supremo Alí Jamenei realizó una visita sorpresa a una familia cristiana y dijo:
Nuestro respeto por el cristianismo es así: en el islam, quien niega la infalibilidad deHazrat Jesús y Hazrat María no es musulmán.

Biblos, ciudad del Líbano de mayoría cristiana, manifestaba su gratitud a Hezbolá y a su líder, Hasán Nasrala, en una pantalla gigante por su generosa contribución a la instalación y decoración del árbol de Navidad de la localidad.

Alabar al profeta Jesús y financiar árboles de Navidad es una astuta campaña de relaciones públicas para presentar a Irán y a sus milicias armadas de Oriente Medio en vivo contraste con ciertos grupos suníes salafistas, que prohíben que los musulmanes celebren la Navidad.

Pero adular a los cristianos es una cosa y salvaguardar su libertad de culto es otra. Cuando los dirigentes de la República Islámica hablan del cristianismo se refieren a éste conforme a los dictados de la doctrina islámica, que, pese a honrar a Cristo, lo rebajan de Señor y Salvador a simple profeta infalible. Lo que Irán considera un signo de buena voluntad hacia los cristianos es, en realidad, ofensivo para su fe.

Y luego está el problema de la manera en que Irán sermonea a otros musulmanes sobre cómo deberían considerar al cristianismo. Al decir que quien cree esto o lo otro no es musulmán, el chiíIrán practica el mismo takfir (acusar a otros musulmanes de ser infieles) contra el que afirma luchar en su guerra con grupos radicales suníes como Al Qaeda o el ISIS.

Y pese a su campaña para ganarse el corazón de los cristianos, Teherán sigue oprimiendo a comunidades cristianas de Irán, a las que acusa de pretender corromper el islam.

En 2010 Jamenei instó al Gobierno a ocuparse de las iglesias domésticas. Ese mismo año las autoridades detuvieron a 60 cristianos, incluido el pastor Farshid Fathi, que fue liberado la semana pasada. En 2011 el gobernador de Teherán, Morteza Tamadon, describió a los cristianos detenidos como extremistas que “se introducen en el cuerpo del islam como corruptos y desviados”.

Irán también anima a convertir a los cristianos al islam, o a restringir su libertad religiosa en toda la región. En ciudades como Bagdad, dominada por aliados de los iraníes, las milicias chiíes pegaron carteles a comienzos de diciembre en los que aparecía la Virgen María y una pregunta dirigida a las cristianas iraquíes: “¿Por qué la Virgen María, que la paz sea con ella, iba velada?”.

El cartel chií iraquí insinuaba que María llevaba velo porque su indumentaria iba en consonancia con “lo que mandan los profetas” y, por tanto, es algo que deberían adoptar los cristianos de Irak.

Mientras el mundo destaca las atrocidades cometidas por el ISIS contra comunidades no islámicas en el noreste de Irak, la presión que Irán y sus aliados están ejerciendo sobre los cristianos pasa inadvertida, o a veces se presenta como un trato amistoso.

En el Líbano, pese a los signos de buena voluntad mostrados a los cristianos desde 2006, Hezbolá ha desempeñado un papel fundamental en el desplazamiento de cristianos de localidades de mayoría chií, a menudo mediante la imposición de reglas islámicas y la presión sobre no musulmanes y musulmanes no practicantes.

En Siria, Irán se ha presentado como patrocinador de minorías como los cristianos o los alauitas (a la que pertenece el presidente Bashar al Asad). Pero la alianza entre el musulmán Irán y las minorías no musulmanas sirias es probablemente sólo algo temporal, que se debilitará cuando descubran cómo vencer a su enemigo común, la mayoría suní.

Las diferencias políticas entre Asad e Irán están claras. Mientras que el presidente sirio trata de venderse como el mejor aliado de Occidente para derrotar al terrorismo suní, los iraníes se presentan como sustitutos del poder occidental en la región, y acusan a Occidente y a Norteamérica de apoyar en secreto el terrorismo para minar el creciente liderazgo iraní.
La campaña iraní para congraciarse con los cristianos es una táctica política. Como otras comunidades musulmanas que son intolerantes con los no musulmanes, Irán pretende convertir a los cristianos al islam, o al menos imponerles su propia concepción de la fe cristiana.

La constitución de la República Islámica está repleta de artículos en los que se estipula que los iraníes no musulmanes pueden practicar sus diversas religiones, pero sólo de forma compatible con el islam y su doctrina. Eso hace imposible que los cristianos, entre otros, puedan practicar libremente su fe en Irán ni, de hecho, en ninguno de los territorios de Oriente Medio gobernados por aliados de Teherán.

Puede que Irán no esté esclavizando a los cristianos como el ISIS, pero tampoco les permite libertad de culto. Su respeto por Jesús y el cristianismo, tal y como lo definen los cristianos, no es más que propaganda engañosa.

Fuente: Revista El Medio

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