Rabino de Panamá sobre el encuentro de judíos y católicos en Polonia: “Está avanzando la confianza, la construcción de respeto y amistad”

 

El rabino de Panamá Gustavo Kraselnik, quien a través del Congreso Judío Latinoamericano (CJL) representa a las comunidades de la región en el Comité Internacional de enlace judeo-católico, dialogó con la Agencia Judía de Noticias (AJN) sobre la 23º edición que se realizó en Varsovia: “Compartimos una ceremonia de recordación de Treblinka. El simbolismo que encerraba ese viaje conjunto fue testimonio de una relación que está madurando entre judíos y católicos”.

Unos 28 delegados de todo el mundo participan del encuentro, que fue inaugurado por el Cardenal Kurt Koch, presidente de la Comisión de Relaciones Religiosas con el Judaísmo del Vaticano. Por su parte, el Rabino Michael Schudrich, Chief Rabbi de Polonia, abrió el espacio de reconocimiento a los justos de todas las naciones, en el cual se otorgó mención a dos héroes polacos que salvaron judíos en la época de la Shoá.

“Otro tema interesante fue que visitamos juntos el nuevo Museo de Historia Judía de Varsovia, que trata de resumir los 600 años de rica historia judía en Polonia. Entender que la Shoá fue un capítulo sumamente triste y trágico, pero eso no puede negar otras épocas donde fue una vida sumamente creativa para la comunidad judía”, resaltó Kraselnik.

El ILC es el órgano oficial de contacto entre la Iglesia católica y la comunidad judía a nivel mundial. Fue establecido después del Concilio Vaticano II y está conformado por la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo de la Santa Sede y el Comité Judío Internacional para Consultas Interreligiosas (IJCIC). 

-¿Qué particularidad tuvo este encuentro con respecto a los anteriores?

-Yo participé del anterior que fue en Madrid, hace dos años. Este tuvo la particularidad de ser en Varsovia, un lugar sumamente sensible para la historia judía contemporánea. Creo que tenía el agregado especial de haberse realizado después de celebrar los 50 años de la Declaración de Nostra Aetate. De alguna manera, los 50 años marca la posibilidad de evaluar cómo mejoraron las relaciones desde la Declaración hasta hoy y plantear nuevos retos, para seguir creciendo y fortaleciendo el diálogo. El tema del encuentro tenía que ver con el lugar del otro en las tradiciones judía y católica. El tema subyacente era el de los refugiados, que está atravesando Europa, y cómo manejarlo.

-¿Qué experiencias compartieron con los representantes de la Iglesia Católica?

-Fue una experiencia muy interesante, primero porque las sesiones de estudio, de diálogo fueron significativas para apreciar este tema desde las distintas perspectivas. Y después porque compartimos juntos una visita y ceremonia de recordación de Treblinka. El simbolismo que encerraba ese viaje conjunto, esa conmemoración conjunta, fue sumamente valioso y testimonio de una relación que está creciendo, madurando, entre judíos y católicos. Eso hace que también podamos hablar de las cosas sensibles, difíciles. Para mí lo más impactante fue la visita a Treblinka y también ver un poco la vida de la comunidad judía hoy en día y la relación de la comunidad judía con la comunidad católica, con la Iglesia especialmente. Entender que más allá de lo trágico de la Shoá y el recuerdo permanente, también hay hoy una realidad y una vida judía en Polonia que está creciendo, que se está desarrollando, que es valioso conocerla.

-Sus colegas de la religión católica, ¿qué tipo de mirada tienen sobre el Holocausto?

-Sin dudas que cada uno tiene su perspectiva y que definitivamente para nosotros es un tema sumamente sensible. Pero yo noté, puntualmente en la conferencia episcopal polaca una sensibilidad con el tema. El vocero compartió alguna reflexión en sus investigaciones. Estuvo investigando el Yad Vashem sobre el rol de algunos líderes religiosos durante la Shoá, algunos que fueron reconocidos por el Yad Vashem como Justos de la Humanidad. Él nos guio en Treblinka y nos contaba que conocía la zona porque sus abuelos vivían cerca de ahí. Compartió un poco las sensaciones que a ellos les daba, el temor que tenían de también caer como víctimas de la persecución nazi. Sentí una gran sensibilidad. Otro tema interesante fue que visitamos juntos el nuevo Museo de Historia Judía de Varsovia, que trata de resumir los 600 años de rica historia judía en Polonia. Entender que la Shoá fue un capítulo sumamente triste y trágico, pero eso no puede negar otras épocas donde fue una vida sumamente creativa para la comunidad judía, que era numerosísima.

-¿Cómo ve el diálogo interreligioso la comunidad judía de Panamá dentro del país?

-Nuestra congregación está muy activa en lo que es el tema del diálogo judío con católicos y el diálogo interreligioso en general. Panamá siempre ha sido un lugar de encuentro. Nuestra comunidad el próximo mes estará celebrando 140 años de vida, tenemos una gran celebración. Va a venir el presidente de la república y esto es prueba de un país con una sociedad con libertad de culto, con una convivencia armónica entre la gente de distintas religiones. Panamá, en ese sentido, puede ser un buen ejemplo de que el diálogo es un elemento fundamental para enriquecernos en nuestra experiencia, más allá de las diferencias obvias que existen.

-¿Cómo ve usted el diálogo judeo-musulmán?

-Creo que es un poco insipiente, no tiene todavía el grado de desarrollo que está instaurado con la Iglesia Católica y las cristianas. Creo que tenemos que avanzar. El diálogo es un recurso vital, un compromiso fundamental, que creo que los hombres y mujeres de fe tenemos que avanzar para poder seguir creciendo en el respeto, en la comprensión, más allá de las diferencias. Sin duda es un momento donde hay una sensibilidad especial con el tema musulmán por lo que está pasando a nivel mundial con el fundamentalismo islámico. Pero creo que la respuesta tiene que ser el diálogo y encontrar los socios adecuados.

-¿Cómo ve la adaptación del diálogo en distintas partes del mundo, comparando Latinoamérica con Europa?

-Hay temas históricos. En América Latina durante muchos años, prácticamente desde la colonia, la Iglesia era un poder sumamente importante. Pero creo en estos tiempos hay una toma de conciencia de que es vital el diálogo, el encuentro y la conversación. Ya salimos todos de la visión de la verdad absoluta. En nuestras pequeñas verdades podemos encontrar a otros. Europa tiene una tradición de encuentros y reencuentros milenaria, y aquí en América Latina estamos dando los primeros pasos en estos temas.

-¿Cuál es su opinión personal y su experiencia sobre este encuentro?

-Creo que todo especio de diálogo es sumamente importante y este tiene la particularidad de ser el canal formal del diálogo del pueblo judío con la Iglesia Católica. Siempre creo que es valioso poder estar y participar, creo que uno va viendo cómo avanza la confianza, la construcción de respeto y amistad. Esa es la base para poder seguir avanzando en la conversación de los temas. Algunos son simples, porque hay una convergencia rápida, otros son un poco más complicados. Pero en la medida que hay confianza y respeto se puede hablar de todo. Nos tocó un momento un poco delicado cuando se habló de la actual situación en Polonia, temas políticos particulares, donde puntualmente la comunidad judía y la Iglesia tenían posiciones distintas, y la cosa se planteó con mucho respeto y cuidado. La respuesta también fue de esa manera, entonces creo que eso es un indicativo de una realidad que no existía antes.

Fuente: Itongadol

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