El ratón que ruge

Editorial del Jerusalem Post

Mientras se vive el suspenso acerca si el presidente estadounidense Donald Trump cumplirá su promesa de mover la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a la capital de Israel, los líderes palestinos están presionando diariamente los botones de pánico, apelando a la comunidad mundial para que acepte su absurda política que la capital de los judíos durante 3.000 años está en territorio palestino ocupado.

La escalada de la campaña de la Autoridad Palestina para deslegitimar a Israel es acompañada con su constante incitación al terrorismo. Sin embargo, la semana pasada la AP superó sus intentos previos de intimidar a la comunidad mundial con nuevas amenazas y delirios sobre las consecuencias del movimiento de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén.

Esto intentos fueron impulsados por el miembro del Comité Central de Fatah, Nasser al-Kidwa, quien amenazó con rebajar los lazos de la AP con Estados Unidos si Trump traslada la embajada a Jerusalén. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, añadió que los líderes palestinos también declararán que Estados Unidos ya no es un intermediario en el proceso de paz en Oriente Medio y que “se vuelve hacia la ONU”, como si el tema y la cola palestina no meneasen al perro de la ONU… durante años.

“Si se produce [el traslado de la embajada], la parte palestina tendría que romper sus lazos con el personal oficial de la embajada ilegal en Jerusalén. Además de eso, está el asunto de la oficina del representante político palestino en Washington; también sería necesario cerrarlo”, dijo Kidwa al diario palestino Al-Quds, agregando que los palestinos no tendrían “otra opción”.

¿Sin otra opción? ¿Qué tal si continuamos recibiendo cientos de millones de dólares en ayuda por parte de los Estados Unidos? Más sobre este punto, ¿Qué pasaría si admiten que el rechazo árabe de la solución original de dos estados de la ONU en 1947 ha resultado en décadas de guerra y sufrimiento para ambos pueblos? El rechazo continuo de Abbas ante las ofertas israelíes de negociar el establecimiento de un estado palestino ha dejado claro que es incapaz de hacer un esfuerzo sincero por rectificar ese histórico error.

Mientras tanto, Abbas ha enviado cartas a Trump, al presidente ruso Vladimir Putin, a la primera ministra del Reino Unido, Theresa May y a muchos otros líderes mundiales, y sostuvo una reunión con el rey Abdallah II de Jordania, advirtiendo que trasladar la embajada tendría consecuencias negativa para la solución de dos estados.

Abbas evidentemente no ha notado que la región ya está lejos de ser estable debido a la campaña del califato del Estado Islámico, ni tampoco ha internalizado el hecho que su anterior patrocinador ya no está en la Casa Blanca.

En lugar de tratar con la realidad, Kidwa dijo que sería necesario cerrar la oficina del representante político palestino en Washington. Obviamente, después de cortar las relaciones con los EE.UU., la OLP ya no podría permitirse una lujosa suite en la capital estadounidense.

Kidwa presentó la novedosa idea que la Autoridad Palestina podría presentar una queja contra los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Bajo el presidente Trump, un truco como éste sería aplastado por un veto estadounidense, y probablemente sería tan efectivo como la acción de Abbas amenazando con contener la respiración hasta que volviese azul.

Saeb Erekat, otro alto funcionario de la AP, ofreció la semana pasada su propia “solución de cuatro puntos” para el proyecto de embajada.

En primer lugar, la OLP revocaría su reconocimiento de 1993 al Estado de Israel, “porque bajo ninguna circunstancia reconoceremos a Israel y los Estados Unidos diciendo que Jerusalén oriental está anexada”, dijo a la periodista de la CNN Christiane Amanpour.

“No. 2, los acuerdos firmados con Israel estarán muertos, porque Netanyahu decidió matarlos”, dijo. “Así que él será el responsable de pagar los sueldos de los maestros, médicos, recolección de basura en Cisjordania, la totalidad de la Franja de Gaza y Jerusalén oriental. La Autoridad Palestina no puede sostenerse: será destruida, porque la está destruyendo”.

En tercer lugar, la OLP pediría a la Asamblea General de las Naciones Unidas que suspendiera a Israel “hasta que se atenga al derecho internacional”, a saber, la Resolución 2334, negando la capital histórica del pueblo judío de Jerusalén. Finalmente, esto significaría el abandono de la solución de dos estados, porque, como concluyó Erekat, “vamos a tratar de acomodarnos a la realidad de un solo estado que fue creada por el dictado y los asentamientos de Binyamin Netanyahu”.

Es hora que el liderazgo palestino se despierte y se dé cuenta que ningún presidente de los Estados Unidos podría respaldar el intento ridículo de la AP de revisar la historia como parte de su campaña para destruir el estado judío.

Traducción Hatzad Hasheni

Fuente: Jpost

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