Los Érev Rav siguen Presentes y Activos

David ben Jaim

Queridos amigos, este Shabat, nos correspondió leer la Parashá BO, que va de Éxodo X al XIII 16. Sabemos que la Torá es atemporal y, en ésta oportunidad, ha quedado demostrado sin lugar a dudas.

En la sexta Aliá, en el capítulo XII 38, podemos leer “Y también una gran multitud mixta subió con ellos” Todos los grandes estudiosos de la Torá, están de acuerdo que aquí se está refiriendo a los érev rav, no judíos, que aprovecharon la salida del pueblo de Israel, para acoplarse y así, liberarse de la esclavitud a la que ellos también estaban sometidos.

Los érev rav no deben ser confundidos con aquellos que, no habiendo nacido dentro del culto judío, por decisión propia y voluntaria, optan por convertirse al judaísmo, los cuales, en el instante mismo de su conversión, pasan a ser judíos totales e integrales y, en múltiples oportunidades, vemos en ellos, una devoción y compromiso irrestricto, ya que un acto voluntario, los llevó a adherir a las enseñanzas que entrega la Torá.

Los érev rav, como bien nos lo dice el texto bíblico, son personas que se aprovecharon de la situación. Sin intervención ni voluntad de transformarse en verdaderos hijos de Israel, al punto que las permanentes rebeliones del pueblo, a través de los 40 años de deambular por el desierto, antes de llegar a cruzar el río, bajo la dirección de Josué, se debió a la mala influencia de estos “colados”. La más grave de todas estas transgresiones, fue la construcción del Becerro de Oro, lacra que hasta nuestros días, permanece en el alma y espíritu de muchos de nuestros correligionarios.

Con el paso del tiempo, los matrimonios cruzados y la costumbre, los érev rav se fueron transformando en judíos integrales y absolutos. Nuestros enemigos de siempre, no han hecho diferencia entre unos y otros, siendo para todos ellos, al igual que para los judíos mismos, parte integral del pueblo de Israel.

Lo vimos palpablemente con la persecución nazi y el Holocausto, en que sin discriminar en sus orígenes, las cámaras de gas y los hornos crematorios, no dudaron en engullir incluso a personas cuyos abuelos habían sido judíos. Para nuestros enemigos, el judaísmo lo llevaban en la sangre, vale decir, en su ADN.

En la actualidad y desde siempre, pareciera que éste ADN está aflorando en muchos de nuestros hermanos. Así, podemos ver a través de la historia, como judíos integrales, incluso hijos de Rabinos y fervientes devotos, se transforman en nuestros principales enemigos, ya sea convirtiéndose a otras religiones o, en la actualidad, incluso viviendo en Israel, se instituyen en los más fervientes y dañinos enemigos de su propio pueblo.

En múltiples oportunidades, me he encontrado con acérrimos antisemitas que, para atacar y justificar sus mentiras y ataques más aberrantes que sea posible concebir, justificar sus dichos, recurriendo a “judíos” que han formulado dichos ataques, antes que ellos.

ANAJNU nos sirve de claro ejemplo, ya que aprovechándose de su pluralidad y de su judía costumbre de acoger todas las opiniones, solemos leer ataquen en contra de Israel, su gobierno, su pueblo e incluso su supervivencia misma, proveniente de judíos israelíes, los cuales, en múltiples oportunidades, llegan a tal grado de descaro, que dicen que con sus feroces ataques, están defendiendo a Israel.

En múltiples oportunidades, escuchamos de estos modernos érev rav, tal cúmulo de falsedades, que me llevan a preguntarme si fuera cierta una ínfima parte de lo que dicen y afirman, en contra de Israel, porque no dejan esas tierras y esa seguridad y se mudan a Gaza, donde, según sus declaraciones, sólo reina la gloria, la razón y las causas nobles.

En mi juventud, cuando viví en el campo, aprendí a valorar la verdad de un dicho muy popular, que dice: “No hay peor cuña que la del propio palo”. Que verdad más extraordinaria. Muchas veces, al escuchar o leer los ataques que formulan contra Israel, los israelíes, su gobierno y, principalmente, sus soldados, me pregunto cómo es posible tamaña afrenta a la razón y la lógica.

Defiendo fervorosamente la libertad de cada individuo, de opinar según sus propias ideas y creencias. Se categóricamente, que yo sólo defiendo mi verdad, la cual puede ser diferente a la verdad de mis semejantes, pero, lo que me cuesta comprender es la contradicción de atacar a algo, mientras disfrutamos y usufructuamos de lo que estamos condenando.

Insisto, si alguien opina que Israel actúa mal, son todos criminales, racistas y mil epítetos más, mientras los terroristas palestinos, incluidos los de Hamás y la totalidad de sus movimientos yihadistas, son ángeles inmaculados, lo que los lleva a tener plenamente justificado el pretender aniquilarnos, sin dejar rastros del judaísmo en Israel ¿Por qué siguen disfrutando de la democracia israelí, que les permite despotricar en su contra, pero gozar de sus adelantos médicos y toda la maravilla que es el Israel real y no se van a lo que ellos, permanentemente están clasificando como lo más cercano al paraíso en la tierra?

Estoy convencido que Dios, es lo único de la existencia que nunca se equivoca. ¡Por qué creó y determinó que los érev rav nos acompañen eternamente?

Confieso hidalgamente que no tengo la respuesta.

 

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta este articulo con sus contactos:
   
Home