Los habitantes de Gaza están hartos de Hamas

Alex Fishman

Análisis: Los palestinos en la Franja Gaza ya no creen que sus condiciones de vida mejorarán. Las violentas protestas de los últimos días son el preludio de un levantamiento y han expuesto, por primera vez, el potencial de derrocar al gobierno de Hamas desde el interior.

Cuando miles de miembros del movimiento “The Young” (Los Jóvenes) marcharon el jueves pasado en las calles de Jabalia en la Franja de Gaza, cantando el grito de guerra de la Plaza Tahrir, “Al sha’ab yureed iskat al-nizam” (la gente quiere la caída del régimen), atrajeron la aten- ción de un buen número de personas en el establecimiento de defensa israelí. Hubo un sentí- miento de que estamos presenciando una reaparición de la Primavera Árabe, esta vez, ame- nazando al régimen de Hamas.

Esta manifestación fue el punto culminante de unas 10 protestas populares ocurridas en la franja en el último mes, desde que comenzó la fuerte ola de frío. Fue la mayor protesta popular desde que Hamas llegó al poder hace unos 10 años, y ocurrió en el contexto de las deterioradas con- diciones de vida. Los periodistas palestinos se han referido a esta protesta como “La Intifada de la Electricidad”, y ya ha generado símbolos: Un palestino que se inmoló en Jabalia afuera de las oficinas de una organización benéfica, y tres bebés que murieron de hipotermia.

Hamas entró en pánico. Aunque que sus líderes están acostumbrados a períodos de disturbios entre el público durante el fuerte frío de enero y el intenso calor de agosto debido a la falta de electricidad, este año la protesta tomó dimensiones que podrían haber sido interpretadas como una revuelta. Alarmas comenzaron a sonar en los países de la región: Por primera vez, el poten- cial de derrocar al gobierno de Hamas desde el interior, quedó expuesto

Los líderes de Hamas están ponderando sus opciones. El primer ministro Ismail Haniyeh ha estado en el extranjero durante los últimos cinco meses, y el liderazgo local se dividió entre los que sostenían que a los manifestantes debía permitírseles liberar energía y canalizar su furia contra la Autoridad Palestina en Ramallah, responsable del suministro de diesel para la central eléctrica de Gaza y los que argumentaron que las protestas debían ser oprimidas de inmediato para que la situación no se deteriorara en una “primavera” similar a la de Túnez y Egipto.

Mientras tanto, la decisión es dejar que la calle se deshaga de su frustración contra la AP en Ramallah. Al mismo tiempo, el ala militar de Hamas tiene en alerta sus brigadas en caso de que las protestas se salgan de control y tengan que someterlas por la fuerza. Unas 400 personas han sido arrestadas, la mayoría por incitación a los medios de comunicación social. La policía de Hamas y el aparato armado han disparado al aire para dispersar las protestas. Fayes Abu Ita, uno de los líderes de Fatah en la franja, que intentó usar el incidente para incitar una revuelta, fue encarcelado. Fue puesto en libertad sólo después de haber sido golpeado severamente.

Por ahora, parece que Hamas va a sobrellevar esta ola. Sin embargo, entre los partidarios de la Hermandad Musulmana en el mundo árabe, hay un entendimiento de que si Hamas colapsa en la Franja de Gaza, será el final del experimento político más importante: Gaza es el único lugar donde la “Hermandad” llegó al poder y sobrevivió durante tantos años. Si termina en fracaso, podría ser el fin de Hamas como un factor influyente en la sociedad palestina.

No es casualidad que los dirigentes de Ankara y Doha – los patrocinadores de Hamas en el mundo musulmán -han respondido a los gritos de angustia de Haniyeh para salvar su régimen y lo llenaron con abundantes cantidades de dinero y petróleo con la esperanza de que los residen- tes de Gaza pasaran el invierno con “razonables” seis o siete horas de electricidad al día, en lugar de sólo tres.

En la situación que se ha creado, Israel se encuentra en una extraña coalición con Turquía y Qatar, cuyo objetivo es básicamente preservar el gobierno de Hamas. Israel no sólo está coope- rando con el plan de rescate organizado por Haniyeh y permitiendo el suministro de emergencia de estos dos países, sino que también es el proveedor más grande y más seguro de electricidad a la franja. Por lo tanto, Hamas tiene cuidado de no marcar a Israel como un objetivo para la rabia de las masas.

Alrededor del 60 por ciento del suministro de electricidad a Gaza -125 megavatios – pasa a través de 10 líneas de energía de Israel a la franja. Israel, por cierto, también ha construido una onceava línea a la franja, lo que puede aumentar significativamente la cantidad de electricidad vendida por la Corporación Eléctrica de Israel a la franja, pero la AP se niega a pagar por la conexión de la nueva línea, que por lo tanto está inactiva.

La política israelí está impulsada por el temor de que el colapso de Hamas, en la etapa actual, cree el caos en la franja, lo que pavimentaría el camino no sólo para los combatientes de ISIS del Sinaí, sino también para 14 organizaciones armadas de diferentes tipos y decenas de clanes armados de dentro de la franja, lo que haría intolerable la vida en el sur de Israel. Además, mientras Hamas controle Gaza, el actual liderazgo israelí está ganando por la división en la so- ciedad palestina, entre Gaza y Ramallah. Entonces, ¿por qué arruinarlo?

Los palestinos en las calles de Gaza, por su parte, han tenido suficiente. El eslogan usado por Hamas para tomar el control de Gaza –“el Islam es la solución”- ha perdido su significado. Diez años de asedio y la Operación Borde Protector han dado un golpe mortal a la posibilidad de que las condiciones de vida mejoren. La “Intifada de la Electricidad” es un levantamiento en construc- ción. Es sólo una señal de lo que está por venir.

Fuente: Diariojudio.mx

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