Masada y la epopeya de Hollywood

Araceli Infante

Fue escogido personalmente por el propio Herodes para erigir un Palacio que colmara todas sus expectativas de riqueza y bienestar…Y fue también el lugar en el que un puñado de judíos echaron un pulso al todopoderoso Imperio Romano que Hollywood ha inmortalizado en una conocida película. Ahora que se acercan las vacaciones, nos vamos a un lugar cargado de historia y de fuerza. Un lugar en pleno desierto de Judea, que nunca logró ser conquistado y que encierra alguno de los episodios más sorprendentes de la Historia de Israel. ¿Me acompañas?

Su nombre está relacionado en la Biblia con ‘la matanza de los inocentes’ que nos da una pista clara del carácter déspota del personaje. Nacido en el seno de una familia de posición y dinero, su padre, edomita, compró para él un puesto influyente dentro de la administración romana, estructura que conocía muy bien porque se educó en la capital del Imperio.  Pero a pesar de este inmenso poder, el Rey Herodes que conocemos todos no fue un hombre nada fácil y aunque tenemos pocos datos sobre su vida parece claro que fue tiránico, mujeriego y sátrapa; pero también un gran constructor y un amante de la belleza. Herodes el Grande, Rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea levantó lugares imponentes como el Segundo Templo de Jerusalén, la Ciudad de Cesarea y el Mausoleo de Herodión…Además de la fortaleza de Masada donde nos encontramos

Masada era un Palacio en medio del desierto al que no le faltaba ningún capricho, porque lo que ‘Herodes quiere, Herodes tiene’. Solo interiorizando este mantra comprenderemos la magnitud de las comodidades que vemos en esta Fortaleza que de entrada tiene una vista inigualable y tres terrazas que ofrecen vistas para quitar el hipo. El plano nos sorprende con un edificio de cúpula circular, muy rara en las construcciones del desierto. ¿Qué podrán ser?, nos pregunta Riky Grunewald, mi fabuloso anfitrión israelí, el guía que me ha llevado con paso firme y paciencia de santo (aunque él es judío) por la aventura fascinante de este país. Es un baño romano, un complejo que necesita cantidades industriales de madera y agua, dos elementos que escasean en la zona. En el interior de las salas, por supuesto, frescos y decoraciones lujosas que hacen olvidarse de las temperaturas extremas que podía haber en el exterior.

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Pero Masada es también el escenario de una tragedia de dimensiones épocas, pero ni griega ni romana, sino judía. Un episodio que ha permanecido en el subconsciente colectivo de todo un país durante generaciones. Una historia tan llena de epopeya que ni Hollywood se ha resistido a ella. Masada fue la fortaleza en la que un millar de judíos plantaron cara al Imperio, atrincherándose en ella durante dos años…Peter O’Toole y Peter Strauss protagonizaron ese film en la cima de sus carreras poniendo cara a dos líderes muy radicales en sus convicciones y sin ningún tipo de pragmatismo.  Por un lado un grupo de judíos que han logrado escapar a la sangría romana y que están convencidos de que son los únicos que han burlado la muerte y los últimos de su estirpe. En el otro extremo la X legión romana y varias fuerzas militares más acampadas a los pies de una meseta cuyos acantilados escarpados la hacían totalmente infranqueable. Casi 10.000 hombres esperando la rendición, con los brazos cruzados y consumiendo a diario toneladas de víveres.

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Lo que no sabían los romanos es que dentro de Masada había comida almacenada como trigo, cebada, higos, dátiles, albaricoques y hasta queso para 7 años y agua para 12…¡Así que el asedio iba para largo!. Lucio Flavio Silva recibió la orden de acabar como fuera con esta situación que comenzaba a ser más que humillante para las tropas de un Imperio acostumbradas a poca resistencia, y mandó construir una rampa que llegara para la meseta. Dentro, los cerca de 1000 hombres, mujeres y niños, veían temerosos los trabajos militares y sabían que su tiempo se estaba agotando. ¿Podéis imaginar la angustia de esa gente?, ¿Podéis entender la decisión tan difícil que tenían por delante?. La última noche antes de la entrada de los Romanos, los cabeza de familia, se reunieron en una sala, ésta que veis en la foto…

Hoy está llena de turistas que se sientan en la escasa sombra que dan unas pajas para refugiarse del ardiente sol…Pero fue aquí donde sellaron su destino el millar de judíos dispuestos a hacer lo que fuera para no convertirse en esclavos de los romanos. El líder del grupo, Eleazar Ben Yair, planteó la peliaguda cuestión. Tenían dos cántaros. El primero lo rompieron y escribieron en las piezas resultantes los nombres de todos los presentes. Metieron los trozos en el otro y sacaron uno al azar. La religión judía no permite el suicidio,  así que los padres de familia fueron a sus casas y mataron a sus descendientes y parejas. Después se volvieron a reunir y el’ elegido’ fue el encargado de acabar con la vida de todos sus compañeros. Después, él mismo se lanzó contra su espada. De esta forma cuando el Ejército Romano consiguió flanquear la puerta de la Masada no encontraron más que fuego y un enorme grupo de personas muertas que prefirieron morir a caer en sus manos.

Este episodio se ha vinculado durante décadas al heroísmo del pueblo hebreo dispuesto a impedir, al precio que sea, que le sometan. ‘Masada, no volverá a caer’ se repite en las escuelas todavía a día de hoy. El escenario es tan poderoso y tiene tal simbolismo que durante mucho tiempo los cuerpos de élite del Ejército Israelí recibían aquí sus armas y juraban su cargo. Hoy el lugar está lleno de turistas deseosos de contemplar las mismas vistas que Herodes. Y esas sí que son fabulosas. De hecho él eligió personalmente el sitio, cuentan que tras contemplar una puesta de sol junto a su favorita, Mariamna, se segunda esposa y la mujer  la que mandó ejecutar después de haberle dado 5 hijos, 2 de los cuales fueron también asesinados por orden de su padre. ¡Menudo personaje! Herodes tampoco era muy querido entre los judíos que le acusaban

Claro que también ayudaba el hecho de que era fácilmente defendible y se podían ver a los enemigos 3 días antes de tenerlos a las puertas. Herodes no sufrió grandes revueltas, pero era un hombre muy odiado entre los judíos que siempre le consideraron extranjero y la mano romana que los mantenía presos. Desde lo alto es fácil ver la huella de los ocho campamentos militares romanos que solo con un esfuerzo ímprobo lograron ascender hasta la cima. No extraña que su victoria sobre los rebeldes de Judes fuera conmemorado con un arco del triunfo monumental en pleno centro de Roma que seguro que habréis visto…Es el arco de Tito, el mismo que sirvió de modelo al que se yergue en los Campos Elíseos de París.

Más allá de los fascinantes acontecimientos históricos que tuvieron lugar en este promontorio de apenas 550 por 270 metros, Masada tiene unas vistas sobre el desierto impresionantes. Los dorados y ocres dominan todo el horizonte que se pierde en lontananza. Otra manera de ‘vivir’ y ‘empaparse’ del lugar es hacer el famoso sendero de la serpiente, un estrecho y retorcido camino que te pone en lo más alto en apenas una hora. El esfuerzo es importante, pero la recompensa también. Nadie ha tomado esta fortaleza por la fuerza. Nadie en toda la historia, ni siquiera el Ejército más poderoso del momento, el Romano…Vosotros tenéis oportunidad de llegar al lugar que muy pocos pudieron pisar ¿Hay algo más emocionante que eso?.

Fuente: Telecinco.es

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