Comunicación Veraz

Tiberio Yosif Klein

En el conocido “juego del teléfono”, un grupo de personas se sientan una junto a otra. Alguien le dice a la primera una frase de manera privada, que ella debe irle comunicando a la que está a su lado, y siguen así hasta que la última dice en voz alta lo que le dijeron, que es completamente diferente a la frase inicial. Aunque este es sólo un juego, demuestra lo que sucede con lo que las personas entienden de lo que escuchan, leen o ven, que suele ser distinto para unos y otros.

Hay quienes creen que porque algo está publicado en un periódico o revista es cierto, solamente porque lo informaron. Sucede lo mismo con lo que aparece en Internet, ya sea Google, Facebook, Wikipedia u otros sitios; muchos consideran real lo publicado, sin tomar en cuenta de que eso fue escrito quien sabe por quién, porqué y para qué fines. Sucede también que medios de comunicación tergiversan información u obvian parte de ella, con el propósito de guiar a sus seguidores hacia sus intereses. Dada la enorme cantidad de información que segundo a segundo inunda el éter es difícil discriminar sobre lo que es verídico o no.

El antisemitismo creciente que se manifiesta atacando a Israel, el único Estado Judío del mundo, usa todo tipo de información sesgada y falsa para obtener sus fines, que no son más que lograr destruir a Israel como país, sólo porque es judío. A los grupos internacionales de izquierda que atacan a Israel por supuestamente maltratar a los árabes palestinos, no les interesa realmente para nada lo que suceda con ellos, su finalidad es ir contra Israel, contra los judíos. Esto no es nada nuevo en la izquierda, ya durante el régimen de Stalin en la Unión Soviética hubo grandes persecuciones y asesinatos de judíos, muchos de ellos prominentes. Serguei Brin, el cofundador de Google, ha dicho que su familia emigró a Estados Unidos desde la Unión Soviética debido al creciente antisemitismo en Rusia.

Por otra parte, países musulmanes que no soportan que exista Israel, país judío, en un territorio que los musulmanes consideran parte de su religión y cultura, el Dar al Harb, financian generosamente a los árabes palestinos para que ataquen a israelíes, como lo hace Hamas desde Gaza, y a su vez la Autoridad Palestina de Cisjordania diplomáticamente en todos los frentes y pagando rentas vitalicias a las familias de asesinos muertos o encerrados en cárceles israelíes. Han logrado difundir que en Israel hay “apartheid”, que era la legislación racista ya desaparecida de Sud África, que los árabes que viven en Israel son ciudadanos de segunda clase, que en los territorios de Gaza y Cisjordania sus habitantes árabes son prácticamente masacrados diariamente. Han logrado que en las Naciones Unidas sólo se preocupen de Israel bajo estas falsas premisas, condenándolo constantemente de cualquier cosa, sin importarles dictaduras como Cuba, Corea del Norte, China o Venezuela. Cuando la realidad es que en Israel, el 20% (veinte por ciento) de la población es árabe, mayoritariamente musulmana y en pequeño porcentaje cristiana, lo que para un país de ocho millones (8.000.000) significa la enorme cantidad de un millón seiscientos mil personas (1.600.000). Los árabes de Israel son ciudadanos plenos, hombres y mujeres, siendo éstas las únicas del Medio Oriente en tener igualdad de derechos. Son Ministros de Estado, jueces en la Corte Suprema, embajadores, oficiales en el ejército israelí, profesionales en todos los campos. Israel es el único lugar de la región donde los cristianos pueden ejercer su religión libremente, y donde no son perseguidos. Pero los publicistas árabes han difundido lo contrario, “que en Israel es donde los cristianos no son libres”. Hasta tal punto, que la Comunidad Palestina de Chile, cuyos dirigentes son tan extremistas que los de Hamas en Gaza, Medio Oriente, trajo un sacerdote ortodoxo griego que les contó mentiras respecto a supuestas persecuciones a cristianos. Ese sacerdote fue encarcelado en Israel por entregar armas a terroristas que mataron israelíes, y por apoyar logísticamente a extremistas. En estos días vendrá a Chile otro sacerdote cristiano, ortodoxo griego, el padre Gabriel Nadaf, ardiente defensor de su país, Israel, y promotor de la total integración de los árabes cristianos israelíes incluso al ejército, ya que su patria no es otra que Israel.

Por otra parte, Israel ya no tiene nada que ver con la Franja de Gaza, de la que se retiró hace años. Como es sabido, está regida por la dictadura terrorista de Hamas, cuyos líderes atacan a Israel constantemente, no obstante lo cual, ellos y sus familiares acuden a hospitales israelíes cuando tienen que ser tratados; e Israel es el que les proporciona los servicios, materias primas y alimentos a diario. Lo mismo ocurre con la Autoridad Palestina que rige en Cisjordania (Judea y Samaria), cuya dirigencia corrupta se guarda gran parte de los obsequios de dinero que les envían de Europa, Estados Unidos y países musulmanes. El mismo Majmud Abbas, el presidente eterno (debió llamar a elecciones hace años), se construyó una mansión que le costó trece millones de dólares, y sus hijos manejan varias empresas con las que se hacen de cientos de millones de dólares.

El problema de la información verdadera es que incomoda a algunos dirigentes en países dictatoriales, o aspirantes a serlo. Ni vale la pena mencionar a China, Cuba o Corea del Norte, donde no es un secreto su censura a la información. Pero en Venezuela han sido cerrados periódicos no afines con el régimen, e incluso está encarcelado un periodista chileno, Braulio Jatar, por informar de una manifestación contra el gobierno en la Isla Margarita.

Dos hombres que han dado a conocer una realidad desconocida para la mayor parte de la población, están siendo perseguidos por ello. Julian Assange, fundador de WikiLeaks y Edward Snowden,  El primero por haber filtrado infracciones a la guerra contra el terrorismo de parte del gobierno estadounidense y sus aliados, concretada en la guerra en Afganistán e Iraq. Y el segundo, antiguo empleado de la NSA (Agencia Nacional de Inteligencia) y de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), por haber dado a conocer documentos clasificados como alto secreto sobre programas de la NSA, como los de vigilancia masiva PRISM y SKeyscores, con los que se pueden “pinchar” comunicaciones de Internet, telefónicas e incluso mediante satélites artificiales.

 La realidad es que lo que el común de la gente conoce es lo que se les permite saber, no necesariamente lo que ocurre en realidad. Esto sólo es conocido en ciertos medios políticos y financieros que manejan los hilos de la sociedad. Supuestamente cuando se oculta información o cuando se distorsiona, hay un objetivo que se persigue. En el caso de Israel, sin tapujos, la finalidad es destruir al Estado Judío. Desde el punto de vista de los árabes musulmanes, eso limpiaría el deshonor de tener a un pueblo dhimmi dominando a musulmanes y ocupando el lugar “que es del islam” (Dhimmis son pueblos como los judíos, cristianos o zoroastrianos, que pueden vivir entre musulmanes pagando un impuesto y aceptando ser discriminados). Para los izquierdistas anti israelíes, la finalidad es directamente un objetivo antisemita, ya que no les interesa comprobar la veracidad de las acusaciones que manifiestan contra Israel. Para ellos, ya sin Unión Soviética y por lo tanto con pobre base ideológica, Israel se ha convertido en cualquier cosa que les sirva como pretexto de ir adelante, acusándolo de “colonialista” (cuando los judíos han vuelto a su antigua patria), de discriminar a su minoría árabe (lo que ya se demostró como una mentira), como expansionista (cuando Israel no ha tenido fronteras definidas, sólo límites de cese al fuego en guerra en que ha sido agredido).

La pregunta es si cuando se dan a conocer las noticias, éstas son verdaderamente las reales, o tan sólo son el producto de lo que les conviene a los que las propagan. El mito dice que hay objetividad en los medios de comunicación. Es posible que aún haya algunos, pero la realidad es dura, en la mayoría de los casos no es así.

(Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas)

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