Determinismo y Libre Albedrío

Humberto Silva Morelli

Desde que uno nace, paso a paso, va determinando su destino mediante el “Libre Albedrío” y el “Determinismo”. Y como yo entiendo esta situación, son estos dos los elementos que en forma específica más influyen en nuestras vidas, aunque de diferente manera. Antes de nacer, nuestra alma elige a los dos humanos adultos, que serán sus progenitores, sus cuidadores sus maestros y guias para sus primeros pasos en la vida. Así, y ya hecha la elección… al nacer, cuando el alma se une al cuerpo del recién nacido, comienza el aprendizaje. El alma comienza a ser parte de un cuerpo que la cobija y que por diversos factores ya determinados, no siempre se comporta según sus deseos. Sobre este punto controversial volveremos más adelante.

Cuando el feto sale del cuerpo de su madre y se forma la unidad cuerpo y alma, el nuevo ser, inicia su vivir, aprendiendo como ajustar su vida a su nuevo entorno, dentro de las posibilidades que le dan las estructuras heredadas de sus padres. Este aprendizaje le permite, al recién nacido, adelantar y retroceder para elegir, los caminos que el destino le presenta para su vivir.

En este inicio la decisiones no son trascendentes. Pueden ser revertidas sin tener consecuencias posteriores, porque todo es primario, porque todo es elemental.

A medida que se va desarrollando nuestro sistema nervioso, para acondicionar nuestro vivir, se van complicando las cosas. Cada vez va siendo más difícil retroceder, invalidando nuestras posibilidades de anular caminos explorados. Nuestro cuerpo va adquiriendo destrezas ignoradas, tanto en lo físico como en lo anímico. En lo físico y entre los 3 y 5 años de vida (todas estas cifras son aproximadas) puede adquirir e ir perfeccionando con los años, un manejo fino en lo muscular. En lo mental, va está conociendo lo que es bueno y lo que es malo para él, para sus padres y para el entorno que lo cobija. En esta edad el niño, comienza a tomar decisiones a partir de las cuales actuará el “libre albedrío”. En otras palabras, el “libre albedrío” funciona siempre, pero con una base anterior, con un cimiento anterior hecho por nosotros, que es muy difícil de cambiar, y que está referido a definiciones tomadas con anterioridad, sobre lo que deseamos sea nuestra vida. Un niño que deseó ser flojo durante toda su vida, empleará su vida, corta o larga, sin hacer nada. Un niño que goza con su destreza fina muscular y que no le agrada o no ha podido estudiar, será un excelente artesano, será un técnico calificado o un artista de renombre depende de su pasado y de los caminos que tome, dentro de la variedad ofrecida por su destino. Y así, y por nuestras personales decisiones, influidas por nuestro entorno, geográfico, cultural y familiar, llegamos a ser lo que somos. Y por eso mismo no podemos retroceder para cambiar. Curiosamente sólo podemos cambiar nuestro futuro, dentro de marcos muy restringidos, dado que el pasado siempre permanecerá con nosotros. Y eso es el “Libre Albedrío” que mucha gente dice que no existe, pero existe y tiene límites que no podemos cruzar. Eso normalmente no es entendido: Cuando uno margina al amor, como sentimiento de su vida, generalmente no entiende por qué muere sin ser amado. Cuando uno vive odiando, muere siendo odiado. Cuando uno es falso, muere en su propia falsía. Todo es así. Uno al morir, muere como ha vivido. Hay gente que eso lo tiene sin cuidado. Yo no soy de esos porque vivo sin haber odiado. Mientras tanto y por todo lo dicho, créanme… el Libre Albedrío existe y estoy feliz de haberlo usado… amando y siendo amado.

 

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