El Arzobispado de Toledo no quiere ceder una sinagoga a la Comunidad Judía de España

La Sinagoga de Santa María la Blanca, que cobra 2,5 euros por entrada, es uno de los monumentos más visitados de Toledo

El Arzobispado de Toledo no cederá, de momento, la Sinagoga de Santa María la Blanca -uno de los monumentos más visitados de esta ciudad-, a la Federación de Comunidades Judías Españolas como ésta ha solicitado. Una petición que los judíos españoles vienen formulando desde 1992, cuando el Vaticano ordenó al entonces arzobispo de Toledo, el cardenal Marcelo González Martín, iniciar conversaciones con el Estado de Israel que no fructificaron.

Los últimos contactos entre el actual arzobispo, Braulio Rodríguez, y el presidente de la Federación de Comunidades Judías Españolas, Isaac Querub, fueron en noviembre de 2016. Desde entonces, Querub se ha dedicado a realizar declaraciones públicas reclamando este histórico edificio construido en el siglo XII.

El Arzobispado de Toledo ha zanjado el asunto este jueves con un comunicado en el que sugiere a la Comunidad Judía dirigirse al Estado para pedir la cesión de otra importante sinagoga de Toledo, la del Tránsito, muy próxima a la de Santa María la Blanca.

Entradas, Franco y mujeres de mala vida

El Arzobispado de Toledo también ha querido aclarar que esta sinagoga, transformada en templo cristiano en el siglo XIV, pasó a formar parte de los bienes de la Iglesia Católica en 1929 durante el reinado de Alfonso XIII, por lo que desmiente que fuera el general Franco quien se la regalase. Además, la jerarquía eclesiástica toledana desmiente quiere mantener la propiedad de la sinagoga por un fin recaudatorio.

La entrada cuesta 2,5 euros pero diversos colectivos y agencias turísticas se benefician de descuentos. Además, según datos del Arzobispado, los ingresos obtenidos sirven para mantener la propia sinagoga, costear obras en otros templos y pagar nóminas de religiosos.

La Sinagoga de Santa María Blanca, que a lo largo de los siglos también se ha utilizado como refugio para mujeres arrepentidas de su mala vida, cuartel y almacén de la Real Hacienda, seguirá siendo un atractivo turístico más de Toledo pero en manos de la Iglesia, no de la Comunidad Judía. Curiosamente, fueron canteros y alarifes musulmanes y no judíos quienes la construyeron.

Fuente: lasprovincias.es

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