He dejado de creer en muchas cosas terrenales

Humberto Silva Morelli

He dejado de creer en muchas cosas terrenales y como una compensación, porque uno está hecho de creencias, mis otras creencias han adquirido la fuerza de certezas, que también son creencias. Curiosamente esto ha cambiado mi equilibrio emocional, tanto de lo que considero verdades, como de lo que son mis sentimientos interiores. Y todo eso que ha sucedido dentro de mi ha sido supeditado, por el aceleradamente cambiante entorno del país en el que he pasado mi vida… con alegrías y sinsabores… con esperanzas concretadas y fallidas… muchas veces honrado, especialmente por mis pares judíos, y pocas veces apaleado sin misericordia alguna… más por amigos que por conocidos y desconocidos… a pesar de lo cual, vivo una vida decorosa, sin sobresaltos y llena de amor… Y dentro de un balance muy positivo, creo que esto es comparativamente con el resto del mundo… repito… creo que este lugar, mi Chile, ha sido un muy buen lugar para nacer.

Creo que en este sentido y en muchos otros que no discutiré, he sido muy afortunado. Hago esta primera aclaración para que nadie piense que no quiero a la gente de mi Chile, por las próximas críticas que les haré, sino muy por el contrario, porque los quiero es que debo desnudar una serie de verdades odiosas, que algún día deben cambiar y que ahora debemos luchar por cambiar. Para ello deberíamos eliminar ese tremendo “yo” neo-liberal, ese Caballo de Troya que nos regaló la dictadura con sus actuales defensores, que sólo tiene una relación incestuosa con el liberalismo de las hoy llamadas social-democracias, palabras que unidas, realmente son un invento sin contenido alguno, aún cuando los gobiernos social-demócratas de los Países Nórdicos y de los Países Bajos, sean la mejor conjugación de libertad con desarrollo, dentro de un estado que controla los valores éticos tanto de las personas como de las corporaciones tanto públicas como privadas. Pero en esta situación, de esos países, lo que sucede tiene más una causa cultural que una causa técnica.

A pesar de lo dicho, los pertenecientes a la mala ralea humana, cuya presencia está en todos los niveles sociales de la mayor parte de los países de este mundo. Cuando los políticos no son eficientemente controlados, se descontrolan, como hoy lo vemos en casi todas las instituciones chilenas, aunque yo creo que afortunadamente en Chile, hay más almas puras que cuerpos corruptos con su alma encarcelada. Esto y en relación a “La Libre Competencia” del neoliberalismo, pareciera verse relacionado con un título de la primera página del “El Mercurio” del 30 de Octubre de 2015, que dice a la letra: “Tras requerimiento de la Fiscalía Nacional Económica: Papelera sueca SCA Chile acusa a CMPC de haberla presionado para mantener esquema de colusión.” Esta noticia fue publicada en 2015… ¿Tiene usted algún conocimiento u opinión sobre los sucesos acaecidos en el tiempo transcurrido desde la posible relación de lo anterior, hasta hoy? ¿Tiene usted algún conocimiento u opinión sobre cómo han funcionado las instituciones de nuestro gobierno? En todo caso si usted no tiene conocimiento u opinión sobre sobre este asunto, le recomiendo ir a la Internet, para responder sus personales inquietudes.

Volviendo a nuestro tema y para mí, el primer regalo que nos hizo el Creador, es dotarnos de un instinto animal de sobrevivencia como especie, o como individuos de una especie. Y aparentemente, como una profunda contradicción, nos entregó como misión de especie, es decir individual y colectivamente, la misión de señorear, de cuidar a nuestro mundo, dado que al darnos la inteligencia, como un don parecido a Sus Atributos, con ella podíamos destruir el mundo por Él creado o bien… con otras palabras, podemos convertirlo en el soñado Paraíso Perdido, que sería nuestra desconocida misión como humanos. Y como va la modernidad, pareciera que a nuestra Tierra, deseamos convertirla en otra roca sin vida girando perdida en el espacio.  Sin embargo, yo aún tengo esperanzas al ver que grandes masas humanas están pidiendo los valores éticos que entre líneas y directamente nos pide nuestra Torá. Valores morales que hoy son visibles mediante la conocida “transparencia”, que durante un breve tiempo estuvo perdida hasta que la computación en la Red, la hizo renacer.

 Antes de seguir quiero aclarar que cuando digo “mi o nuestra Torá” no quiero expresar que ella tiene un sentido de pertenencia mezquinamente mío o nuestro, como lo sería dentro del concepto de “neo-liberalismo”. Al decir “mi Torá”, quiero expresar que para entender a nuestra Torá “entre líneas”, se debe tener un sentido de comprensión intelectual, que va más allá de lo literal o de la irracional “Correcta Opinión”, practicada por muchas sectas, para explicar lo que para ellas no es comprensible. Y por eso, todo lo que en nuestra Torá no está explícito, no debe ser entendido literalmente, pues más que entender literalmente lo escrito, esto se debe sentir… Es como el amor, que no puede ser explicado con dogmas, preceptos de Fe, o por axiomas científicos (?)… aunque quien o quienes lo expliquen de esta forma, sean reconocidas autoridades, cuya verdad expresada, nace de una “autoridad intelectual sobre la Fe” que no puede ni debe ser discutida, lo que para mi es un disparate y una ofensa a la inteligencia que el Creador nos dio. Sin embargo, el aceptar estas comprensiones que van más allá de lo literal, para mi, no son expresiones de locura individual, sino resultados perfeccionables de discusiones entre pares, cuya paridad está dada por la similar comprensión de muchos de los contenidos de la Torá, lo que necesariamente no nace de la acumulación de conocimientos memorizados sino racionales relativos al tema. Por eso cuando estoy entre los que considero mis pares, yo hablo de nuestra Torá… pero cuando siento la divergencia en el aire, hablo de mi Torá… no como pertenencia, sino para aclarar que pueden existir divergentes comprensiones entre las muchas interpretaciones que pueden existir, aún en puntos determinados y aparentemente muy claros. Ahora continúo con el motivo principal de este escrito.

Desde mi punto de vista, “de creencias está hecho el mundo” y por tanto, de creencias, yo soy yo… ¿No les parece curiosa mi objetiva falta de objetividad?

Yo soy ese yo que conozco por creencias y que estando dentro de mi, no se donde está, pero creo que está en todas partes dentro de mi. Y sin saber casi nada de él, creo y por tanto yo se… que ese yo, desde su concepción, ha organizado mi cuerpo hasta llegar a organizar todo dentro y fuera de mi, para que ese mismo yo comprenda a su propio cuerpo y pueda vivir y sobrevivir. ¿Acaso la vida sólo está en el “soplo vital” o está en una indefinida “alma”, como hoy, en general se acepta? ¿Acaso hay un “más allá” que une esa alma con la materia? o ¿Qué separa a esa “alma” de la materia? Sin tener o conocer ninguna prueba objetiva, sobre mis creencias y por una riesgosa extrapolación estadística, yo creo en la “Causa Primera”… que siendo única,  puede venir de ese no probado “más allá” y que sin poderla conocer ni definir, yo llamo D’s.

Sea lo que fuere, dije que en Chile yo veo que hay más almas puras que cuerpos corruptos con su alma encarcelada. Y eso a mi me da esperanzas de redención. Yo no puedo decir que en Chile o en el mundo, todo está perdido, porque y si nuestro pueblo cambia de actitud, esta democracia que hoy tenemos deberá ser reemplazada por un sistema de gobierno donde “todos” nuestros políticos, puedan perder su representación, sea por inmoralidades o sólo por cambios de opinión de ellos ante sus representados, lo que implica conocer y ubicar a las personas que lo eligieron como su representante. Yo no entiendo como personas que han recibido, en forma permanente o esporádica, dinero de empresas comerciales, puedan elaborar e incluso aplicar leyes que los favorecen, directa o indirectamente. Mientras ese tipo de relaciones existan, la democracia será una ficción.

Exactamente por eso, he dejado de creer en muchas cosas terrenales y subjetivas, como en la honorabilidad de muchos que debieran ser honorables. Sin embargo creo que el hombre como especie verá su renacer, cuando su corazón comprenda que todos “somos hermanos” (Gén. 13:8).

 

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