Traslados

Tiberio Yosif Klein

Al término de la Segunda Guerra Mundial, desde varios países de Europa del Este expulsaron a las minorías alemanas que vivían allí, muchas veces desde la Edad Media. Estos alemanes habían adherido con entusiasmo a los invasores alemanes y a su nazismo, colaborando no pocos en los asesinatos de judíos y otros civiles con entusiasmo. No hay una cifra definida, pero se estima que desde Polonia, Checoslovaquia, Lituania y otros lugares pudieron ser echados entre doce a catorce millones de alemanes (14.000.000). Cuando se independizó la India del Imperio Británico el año 1947, y se creó Paquistán para los musulmanes, entre ambos territorios se desplazaron catorce millones de personas (14.000.000) para reubicarse donde pudieran ser mayoría hindú o musulmana. Lo mismo ha ocurrido en muchos países y territorios, ya sea por persecuciones religiosas o étnicas, o simplemente por buscar nuevos horizontes donde poder vivir en tranquilidad y sin peligro.

En estos momentos Europa debe absorber una casi incontenible ola de inmigrantes que intentan llegar a ella para escapar de guerras, conflictos raciales o simplemente por seguridad económica para ellos y sus familias. Casi todos son musulmanes, lo que hace que el equilibrio del continente, tradicionalmente cristiano, esté en peligro de cambiar. El problema para muchos países europeos no ha sido el hecho de que sean musulmanes, sino su propia baja tasa de natalidad, que no llega siquiera al punto de mantener el número de la población. Alemania, para frenar el descenso de su población tendrá que acoger 300.000 inmigrantes anuales durante los próximos 40 años, que según un informe filtrado del Gobierno Alemán, del que el Rheinische Post publicó algunos extractos, cuenta con la inmigración masiva permanente, probablemente desde Asia, Medio Oriente y África, para mantener en su nivel actual de población de 82,8 millones hasta 2060. El informe implica que al decidir la canciller Ángela Merkel permitir ingresar a Alemania cerca de un y medio millón de inmigrantes entre 2015 y 2016 no fue un gesto de humanidad, sino un calculado movimiento para preservar viable la nación evitando un descenso demográfico. Si la mayoría de los inmigrantes que arriben a Alemania en los próximos cuarenta años vinieran desde el mundo islámico, para 2060 la población musulmana podría llegar al 25% de la población, unos veinte millones de individuos.

En los siglos XVIII y XIX los europeos poblaban el mundo, pero ahora el mundo está poblando Europa, que es un continente envejecido y necesita mantener sus índices demográficos. En 1900 los europeos eran el 25% de la población mundial, pero hoy en día los 500 millones de la Unión Europea representan sólo el 7%. Gran Bretaña, Francia y Holanda son hoy mucho más multirraciales que en los últimos 40 años. Los refugiados y migrantes que han cruzado el Mediterráneo, cerca de un millón hasta el 7 de septiembre de 2015 según ACNUR (“Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados”), en su mayoría provienen de Siria, Afganistán, Eritrea, Nigeria, Albania, Pakistán, Somalia, Irak, Sudán, Gambia, Egipto, Marruecos, India, Nepal, Bután, Sri Lanka y Bangladesh, todos en ellos en búsqueda de lograr llegar a países de Europa Central y del Norte.

Al contrario de Europa, Israel no necesita inmigración, al menos no una que no sea judía. A inicios del año 2015, la población de Israel era de 8.300.000 habitantes. 74,9% judíos, 20,7% árabes y 4,3% otros. Durante el 2014 el índice de natalidad de Israel fue del 2%. Se estima que los trabajadores extranjeros legales serían  unos 200.000.

Israel debe afrontar una oleada de inmigrantes ilegales provenientes desde África, la mayoría de Sudán y Eritrea, de estos unos 45.000. La cifra total de ilegales bordearía unos 60.000 individuos. Logran ingresar al país cruzando el Sinaí, burlando la vigilancia de los egipcios. Emanuel Nashon, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, dijo que los migrantes amenazan la seguridad y la identidad del Estado de Israel. “Fronteras abiertas a migrantes significan también fronteras a grupos criminales que pueden ingresar a territorio israelí y cometer actos terroristas”. El gobierno israelí recluye a los ilegales en Holot, centro abierto desde donde pueden salir durante el día, donde deben esperar algún resultado sobre su petición de asilo, que normalmente no llega. El Gobierno no piensa en deportarlos pues eso sería una violación de la Convención de la ONU sobre refugiados que Israel firmó en 1954. Pero sí el gobierno israelí ofrece tres mil quinientos dólares (US$3.500) a cada ilegal como compensación para que abandone el país. Los inmigrantes tienen un chiste sobre ello, dicen que es el regalo de despedida de Israel, ya que esos 3.500 dólares les alcanzan justo para llegar a Europa. Pero la realidad es que es más de lo que podrían obtener en cualquier otro lado, que sería nada. Se dice que el gobierno israelí tendría un convenio con dos países africanos, que estarían dispuestos a recibir a los que quisieran ir donde ellos.

A raíz de los atentados terroristas perpetrados por musulmanes, y sumada la inmigración islámica, en varios países han crecido partidos políticos que pretenden proteger su modo de vida tradicional y ancestral judeocristiano. Incluso en Estados Unidos el nuevo gobierno ha estado dando pasos proteccionistas en ese sentido, dificultando la inmigración desde países musulmanes. Pero es muy improbable que el objetivo de ellos llegue algún resultado. La fuerza de la ola inmigratoria es difícil de detener, y en varios casos, como el ya descrito de Alemania, es bien recibida para beneficio propio. De manera que seguramente se verán conflictos entre conservacionistas europeos e inmigrantes musulmanes, pero finalmente todo parece indicar que la demografía europea y quizás occidental terminará por islamizarse. Es de esperar que ello no signifique la vuelta a las luchar religiosas medievales.

(Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas)

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