Amar a Israel, amar a Sion. Una reflexión

Dr Natalio Daitch

"Por el amor de Sión no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda
como una antorcha".
                                    Isaías 62,1


Salvación y justicia.
No cabe duda que fueron los profetas, y justamente y quizás el mayor de entre ellos Isaías(nacido hacia el 765 A.C), aquellos individuos encargados de enfrentar (amonestar) tanto al pueblo como a los Reyes, cuando su conducta se desviaba del dictado de la Torá entregada por Dios por intermedio de Moisés, en el monte Sinaí (hace más de3326 años).

Las famosas dos tablas o Lujot, nos presentan los 10 mandamientos en dos grupos de cinco, donde en el primer grupo se refiere a las obligaciones del hombre para con Dios, y en el segundo entre el hombre y su prójimo. Es decir, las dos caras de una misma moneda, ya que no puede haber un verdadero servicio a Dios, si no hay un buen comportamiento hacia nuestro prójimo, y tampoco seríamos completos si tuviéramos un excelente comportamiento hacia nuestros pares (a nivel ético y humano), pero nos olvidáramos de Hashem y sus mitzvot.

El nombre Shlomo.
El nombre Shlomo es la forma hebrea de Salomón, que no solo es un nombre de persona, y obvio el del hijo del Rey David, y constructor del primer Templo (el añorado Beit Hamikdash), pero también escuhé que esta palabra proviene de Shalom que sería paz. Entonces, solo cuando somos Shalem que es un término que se desprende de Shalom, e implica ser justos o íntegros o completos, tanto con la Divinidad como hacia las personas todas ellas sin distinción, obtenemos el Shalom (o paz),  que también formaría parte de uno de los nombres de D'os.

Es decir: Shlomo, Shalem, y Shalom (no solo un juego de palabras). La paz de Él, la completud, y la paz verdadera y anhelada. El resto de las opciones humanas, son solo quimeras (algo fantasioso o utópico).

Jerusalén, su significado.
Con la ayuda del diccionario y de wikipedia, encuentro nuevamente el significado de la palabra que alude a la Ciudad Santa o Sagrada(Ir Hakodesh), donde Yeru (casa), y Shalem o Shalom (paz).Una casa de paz. Una ciudad de paz.

La importancia de "Jerusalén" o alcanzar" la Ciudad de la Paz o la Ciudad completa" queda sellado en la sentencia del Salmo 137 cuando exclama: "Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría”.

La meta y el camino.Conclusión.
No cabe duda que nos encontramos ante un tópico profundo. Donde podemos tallar, y puede significar cosas variadas, desde la ciudad física misma (la Jerusalén terrenal y el monte o colina de Sión), para otros se trataría de una Jerusalén celestial (y una unión de ambas), la paz de D'os, la paz de todo el colectivo o conjunto, y la paz o estado de completud que cada judío anhela alcanzar en lo personal.

Para finalizar, nos encontramos en el período que media entre dos salvaciones, una ya la pasamos que es la de Purím, donde el nombre de D'os se encuentra ausente u oculto en el pergamino de Ester, y nos dirigimos al encuentro de Pesaj donde D'os se revela en forma explícita(la zarza que arde y no se consume), con su fuerza sin límites y sus milagros incomparables, y nos saca de nuestro propio Egipto (Mitzraim o angostura o limitaciones), para llevarnos en el desierto, y justamente ahí entregarnos la Torá.

Israel, un querido amigo del barrio de Belgrano, me comentó algo que no he podido olvidar, lo escuchó de cierto Rabino: "y es que la Torá justamente fue entregada en el desierto para mostrarnos precisamente que sin Torá nuestra vida sería un desierto". Y cuanta verdad hay en esto, cuando vemos que en aquellas comunidades donde se mantiene el judaísmo raigal, ellas florecen y se engrandecen en número y en espacio. Por el contrario en aquellas alejadas de la fuente, y que han intentado judaísmos alternativos o una forma secular de vida, al final solo podemos contemplar, el achique, la fusión, la merma, y al final la desaparición.

Por lo tanto, resulta claro, cual es la meta y el camino, de Torá, con respeto hacia D'os y el prójimo, paz y completud, justicia, para que podamos arribar todos juntos (enganchando lo individual con lo grupal) a la Jerusalén anhelada y soñada por generaciones. En nuestros días.Amén.

 

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