¿Sabio es aquel que tiene sabiduría?

Humberto Silva Morelli

Esta pregunta da lugar a una serie de preguntas válidas que ya están afectando nuestro futuro. La respuesta no es fácil porque esa primera pregunta, hace nacer una serie de preguntas con respuestas hoy diferentes, aunque hasta hace poco, esas diferencias no existían. Según la RAE, la sabiduría se expresaría como:

1. El grado más alto del conocimiento.
2. Tener una conducta prudente en la vida o en los negocios.
3. Poseer un conocimiento profundo en ciencias, letras o artes.

Mientras que la palabra sabio, se refiere a:

1. Dicho de una persona: Que posee sabiduría. U. t. c. s.
2. Dicho de una persona: Que tiene profundos conocimientos en una materia, ciencia o arte.

Ante estas definiciones, me pregunto: El que sabe mucho es sabio, pero… necesariamente… ¿tiene sabiduría?

Nótese que por definición, una persona puede ser un sabio sólo si es prudente en la vida. He eliminado la palabra negocios porque también esta es una palabra que teniendo varios significados, todos ellos son parte de la vida.

También puede ser sabia una persona que sabiendo mucho de algo, es socialmente inadaptada. Y esto es una insoluble e inaceptable paradoja lógica si nos referimos sólo a las definiciones aceptadas… y como estas definiciones ya nos están afectando como sociedad, me he decidido a discutir el tema.

Para empezar y desde otro punto de vista, la palabra “sapiencia” para la RAE y sin decirlo explícitamente, la coloca como sinónimo de “sabiduría”. Sin embargo y al pedirle a Google: Definiciones y etimología de "sapiencia", aparecen las siguientes palabras, que son anteriores a los links de diversas páginas web:

“En concreto, podemos determinar que deriva del latín, de la suma de dos partes diferenciadas: “sapiens”, que significa “saber”, y el sufijo “-ia”, que indica “cualidad”. Si la noción de sapiencia se utiliza como sinónimo de sabiduría. ... Es posible desarrollar sapiencia, por otro lado, a través del estudio y de la formación.”

Curiosamente esta definición de Google concuerda con mis conceptos, dado que la primera mención de la noción de sabiduría está dada repetidamente en el Tanaj, que sin discusión alguna, es el primer libro escrito conocido.

En Ex. 31. 1-3 dice: Y le dijo el Eterno a Moisés: “Mira, he llamado por su nombre a Bezaleel … y lo llené de Mi Espíritu en inteligencia, en saber y en toda labor para concebir proyectos de…”

recordando que en todo el Tanaj se repite constantemente que el Eterno es amor.

En Deu. 4.5-6 se nos dice: “He aquí que os enseñé estatutos y preceptos tal como me fue ordenado por el Eterno, para que los cumpláis en la tierra que vais a poseer. Guárdalos pues y cúmplelos porque en ello residirá vuestra sabiduría ante los ojos de los demás pueblos…”

De lo anterior yo deduzco que un sabio es un hombre con muchos conocimientos, lo que no implica que ese hombre sabio tenga sabiduría. También deduzco que la sabiduría de una persona se expresa cuando su actuar se realiza con amor y prudencia, dado el conocimiento de su hacer, que acompaña a sus decisiones.

Estimado lector. Hasta ahora he abusado de vuestra confianza, porque lo dicho al parecer no tiene relación alguna con mi primera y motivante aseveración, que esta primera parte puede ser importante en el futuro… y digo futuro porque hace unos ochenta años, cuando yo tenía más de 9 años, creía que mi padre era un sabio que tenía sabiduría. Después y cuando como entre los 14 y los 16 años estaba en la edad del pavo, creí que mi padre no era ni sabio ni tenía sabiduría. Después y en la universidad pensé que mi padre sólo sabía mucho de todo. Y cuando hice mi tesis para recibirme de Cirujano-Dentista sobre “Obturador para respiradores bucales”, marcando un hito en ortodoncia infantil… y mi padre me ayudó eficientemente sin ser dentista ni universitario, supe que su mente tenía el don de la sabiduría.

Yo, ya en esa época, me preocupaba de la “Antimateria” sobre lo que escribí un artículo en una leída revista de esa época y tenía una verdadera chifladura por el profesor Norbert Wiener que fue un matemático estadounidense, conocido como el fundador de la cibernética. Acuñó el término en su libro: Cibernética o El control y comunicación en animales y máquinas, publicado en 1948 (Google). Este libro en su edición para todo público, lo tuve y atesoré durante muchos años, hasta que sin saber cómo ni dónde, desapareció.

La universidad, ese libro y mi padre, me enseñaron, que sólo el conocimiento de la vida y su entorno, nos podrían dar la felicidad que muchos como yo han buscado, buscan o buscarán. Una forma inicial utilizada para aumentar el conocimiento humano fue, en primer lugar, la creación de las profesiones. Después y dentro de las profesiones, nacieron las especialidades. Más tarde y cuando yo era casi un profesor universitario, se crearon a pasto, las maestrías y los doctorados. Pero el problema no estaba en que unos pocos universitarios supieran más, sino en que la educación siguiera el ritmo de la ciencia. Y eso no sólo no pasó, sino que peor aún, la enseñanza masiva se comenzó a deteriorar, hasta que hoy, ya ni se enseña a pensar. Hoy se enseña historia pero no se discuten las causas de lo sucedido. Ya no veo a esos profesores que yo quería y respetaba. La gente inteligente y buena comenzó a tomar otros caminos, para dar y ser mejores. Ya no veo que existan profesores universitarios en las aulas de los liceos y aunque he visto amor, no he visto el respeto generalizado que entonces teníamos por nuestros maestros. He visto profesores que temen entrar a clases. He visto bulling, como dice el término, entre alumnos, pero también lo he visto de alumnos hacia profesores. Y nadie hace nada, porque la educación es un negocio que necesita de alumnos para que sea mejor negocio. Los establecimientos educacionales, hoy pagados por asistencia de alumnos, necesitan cerrar los ojos, para mantener las ganancias. Y así he visto, que al revés de lo que yo pensaba y de lo que me enseñaron, mientras mayor es la incultura y las necesidades orgánicas de un pueblo ignorante, mayores son las entradas de los patrones y menores son las remuneraciones que los trabajadores reciben. Entonces muchos se pueden preguntar… ¿Para qué trabajo si robando gano más y trabajo menos? Otros se pueden preguntar… ¿Para qué trabajo si vendiendo drogas gano más y trabajo menos? Y así se ha perdido el sentido de la vida y también se ha perdido el valor de la vida. Y cuando hay algo podrido, se pudre todo. Y por estos hechos, yo ya no tengo en quién confiar. Donde miro hay gente decente, apabullada, atemorizada y sin esperanzas, porque se siente rodeada de delincuentes. Ya uno no sabe en quién confiar. Por eso me encierro en mi pieza y escribo y también por eso, no iré a votar. ¿Para qué? ¿Para qué me engañen nuevamente, los que hablan de libertad y sólo quieren una dictadura? ¿Para qué me engañen, los que hablan de educación y tienen a profesionales trabajando como choferes de taxi? ¿Para que me engañen, los mismos que permitieron el alza desmedida de los estacionamientos en locales comerciales? ¿Para qué me engañen los funcionarios técnicos de confianza que retrasaron la llegada del “Supertanker”, aseverando que ese avión no servía para nuestra geografía? Además eché de menos, en su despedida, la más elemental cortesía hacia quienes nos ayudaron en momentos tan difíciles. Desgraciadamente, ni la cortesía ni el agradecimiento se pueden comprar, para mostrar algo de humanidad, aunque no nazca de nuestra alma el hacerlo.

No deseo seguir porque para muestra basta un botón. Pero llegará el momento en que con democracia cambiemos. De hecho desde que Maimónides logró unir la Filosofía Aristotélica con la Platónica, han pasado como mil años. Si antes de los próximos mil años no destruimos la Tierra, creo que nuestro mundo será otro… será irreconociblemente mejor. Quisiera verlo… pero no podré. Quisiera ver un mundo sabio y con sabiduría… pero no podré. Desgraciadamente polvo soy y en polvo me convertiré… y en ese polvo… vivirá el amor que yo no veré, pero que ayudé a construir.

 

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta este articulo con sus contactos:
 
Home