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Rabino Yosef Garmon

Un día un camello hembra y su cría estaban caminando, de pronto el camellito le dice a su mamá: “Mamá, ¿para qué nosotros tenemos joroba?”, a lo que su madre responde: “Hijo, nosotros somos los barcos del desierto, podemos caminar durante semanas sin necesitar una sola gota de agua, en nuestra joroba almacenamos toda el agua que necesitamos para caminar durante largo tiempo”. El hijo con más dudas le preguntó: “Mamá, ¿y por qué tenemos las patas tan largas y las pezuñas tan anchas?”, y su madre le dice: “Hijo, nuestras patas son así de largas para que nuestro cuerpo no esté tan cerca del suelo caluroso del desierto, así nos conservamos frescos”. El crío aún intrigado pregunta: “Mamá, ¿y por qué nuestras pestañas son tan largas y gruesas?”, y su madre responde: “Hijo, nuestras pestañas son así de largas y gruesas para proteger nuestros ojos de la arena del desierto”.

Después de un rato el hijo dice: “Mamá, perdón por preguntar tanto, pero ¿para qué necesitamos todo esto si estamos en el zoológico?”

Cada uno de nosotros Tiene muchas cualidades especiales que no usamos ni disfrutamos, el hecho no es simplemente tenerlas, sino que debemos usarlas para nuestro diario vivir. En Shabat terminaremos el segundo tomo de la Torá, “Éxodo”, terminando con el concepto del tabernáculo.

La Torá dice que Betzalel, el que construyó el tabernáculo, era una persona muy especial, ya que aparte de que sabía pensar tenía lo más importante que era actuar y aplicar sus conocimientos de construir y llevar a la acción las obras de su pensamiento; pero todo el pueblo de Israel también sabía cómo construir el Mishkan, el punto es que así mismo hay personas que te pueden dibujar un mundo nuevo y si fueran Di-s hasta te pintarían maquetas a la perfección de cómo funcionaría mejor el universo.

Todo el mundo sabe y tiene pensamientos, pero lo más importante es quien los sabe aplicar y quien sabe actuar.

En toda la lectura que habla sobre el concepto del tabernáculo aparece 248 veces el verbo ‘hacer’ con todas sus conjugaciones: hice, hacemos, hicimos,…, lo cual hace alusión, a los 248 órganos que tenemos y los 248 preceptos de acción que existen, todo esto para enseñarnos que el tabernáculo completo es el cuerpo del ser humano combinado con los preceptos de acción.

El tercer tomo que empezaremos en la próxima semana, “Levítico” habla del concepto de los sacrificios, no era un concepto histórico nada más, sino que hoy lo podemos aplicar cuando sacrificamos nuestros deseos para cumplir con dichos preceptos.

Los preceptos no son nada más para recordarlos o para construir una casa física, sino que son para desarrollar nuestras cualidades y dirigirlas por el camino correcto, no dejarlas en el aire, sino aplicarlas aquí en la tierra.

Un día un hombre tacaño le dice a su amigo: “No sé qué hacer con mi esposa, todos los días me pide 100 dólares” y su amigo le pregunta: “¿Y para qué quiere tanto dinero?”, a lo que él responde: “No sé, nunca se los di”.

Para saber, hay que dar, así como para comer debemos abrir la boca, para sacar o desarrollar nuestras cualidades debemos aplicar.

En la semana entrante, en Israel serán días de elecciones y es interesante ver como todos los candidatos anuncian que van hacer de Israel un paraíso, que cada persona va a tener su propio auto y su propia casa, con salud, con mucha plata, sin guerras y con paz, es decir ellos empiezan con un montón de promesas, pero en cuanto son elegidos todo se olvida y la situación regresa a la normalidad.

El punto es que todo el mundo puede tener ideas y decir una cosa y la otra, pero lo importante es, si no sabemos aplicarlas, ¿qué haremos con nuestras ideas?

La semana pasada el mundo celebró el día de la mujer, es algo en lo que debemos pensar, pues cada quien puede tener su madre, sus hermanas o su propia mujer. Pero si solo eres ese alguien que piensa, piensa y piensa tan solo en ese día y no aplicas en verdad todo lo que significa alegrar a la mujer y llevar tu amor a la acción, como comprarle regalos y hacer de su vida una felicidad, lastimosamente no va a quedar nada de tus pensamientos.

Había una persona que fue a su trabajo, y en el camino de repente vio a una señora delgada y se dijo: “qué lástima que mi esposa no sea así”, luego vio pasar a una mujer bonita y se dijo: “qué lástima que mi esposa no sea así”, luego vio a una mujer con cabello largo y se dijo: “qué lástima que mi esposa no sea así”, luego vio a otra mujer adinerada que al parecer tenía mucho dinero, pues era empresaria y sabía expresarse muy bien y se dijo: “qué lástima que mi esposa no se expresa de esa manera”.

En fin todo el camino estuvo analizando el “panorama” y quedándose triste al darse cuenta que las demás mujeres son mejores que la suya propia, así hasta que llegó a su casa y su esposa le preguntó: “¿pensaste algo de mí hoy, o no me recordaste?”. Él le dijo: “oye, ¡no te imaginas, todo el día estuve pensando en ti!”

Pensar no es suficiente, uno tiene que actuar y con eso seguro uno va a encontrar lo bueno de su esposa, lo bueno de una comunidad, lo bueno de una persona y para revelar todo eso es necesario el actuar, con el pensamiento no es suficiente.

Esa semana hablando con varias personas que me dijeron: “Rabino, qué lástima que te vas de Cali”. Y les pregunté: “¿Por qué lástima?”, entonces me dijeron: “Teníamos pensado hacer esto y lo otro y ahora te vas”, pero les dije: “¿Por qué pensaron y por qué no hicieron?”, no es suficiente pensar, todo el mundo puede pensar pero para construir nuestro tabernáculo tenemos que actuar.

Nosotros tenemos muchos preceptos, hay preceptos que los podemos aplicar solo cuando comemos, otros cuando bebemos, hay preceptos cuando pensamos, como la fe por ejemplo, hay preceptos cuando estamos en un lugar y cuando damos diezmo y así hay muchos preceptos diferentes, pero hay tres preceptos que son para hacerlos con todo tu cuerpo: Sucá – que uno entra con todo su cuerpo, Mikve – que uno entra con todo su cuerpo e Israel – que uno entra con todo su cuerpo.

Pero de igual manera esos mismos preceptos son limitados ya que necesitas tener el tiempo adecuado, una vez al año en caso de la Sucá, lugar adecuado en caso de la tierra de Israel, y objeto adecuado como en el caso de la Mikve.

¿Cuál es el precepto que lo puedes hacer en cualquier lugar y cada semana? Ese precepto se llama Shabat ya que uno lo puede aplicar de todas las formas, comer, beber, descansar, en fin, todas las formas de acción están en el día de Shabat, ese es el día en el que uno aplica con todo su cuerpo todas las formas de hacer un precepto y más. Es por eso que esta Parashá del tabernáculo empieza hablando sobre Shabat, si queremos construir nuestro Tabernáculo la primera cosa que debemos hacer es guardar el Shabat.

El Shabat es como el tabernáculo de la semana, es donde está todo y donde podemos aplicarlo todo.

Tenemos que recordar que la donación más grande que dieron al santuario, no era el oro o la plata sino el corazón de cada uno. (Como dice el versículo “asher lledevenu libo” – que da su corazón)

El momento en el que construimos paz, y abrimos los corazones para unirnos, es el momento que construimos nuestro santuario.

Por eso el corazón es el símbolo del amor porque es el único órgano que da y recibe sangre, cuando uno da y recibe en ese momento crea amor y cuando hay amor, hay alegría. Por eso, “¡mi shenijnas adar marvim besimja!”.

Que logremos aprovechar los preceptos para unirnos.

Fuente: Diariojudío mx

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