“El que se fue a Melipilla perdió su silla”

Tiberio Yosif Klein

El refrán chileno del título se refiere a que dejando libre su lugar, éste será ocupado por otro (En España se dice “… a Sevilla”; en Argentina y Perú, “… a la villa”). Es lo que hemos visto que sucede con lo que han hecho los gobiernos de Estados Unidos desde el presidente Obama hasta el actual, el presidente Trump. Las acciones del primero permitieron que el espacio dejado en oriente medio haya sido ocupado por Rusia, y que Estados Unidos, que siempre fue visto como la gran potencia, auto erigido como una especie de policía del mundo, se vea hoy en día disminuida. Y para seguir reduciendo su participación como líder, ahora el nuevo gobierno norteamericano se está enclaustrando en sí mismo, en un aislacionismo tradicional, característico de su pasado.

Ya Thomas Paine (1737 – 1809), uno de los “Padres Fundadores”, promotor del liberalismo y la democracia estadounidense ha sido reconocido como el inculcador de las primeras ideas aislacionistas en su obra “Common Sense” (Sentido Común), favoreciendo no tener alianzas. Sus ideas hicieron al joven gobierno resistirse a hacer alianza con Francia, hasta que se dieron cuenta de que sin ello no podrían ganar su guerra de independencia. El tono aislacionista continuó en Estados Unidos con George Washington, Jefferson y con el presidente James Monroe y su doctrina Monroe aislacionista (1823). Este estado de aislamiento político continuó a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, favorecido por la distancia física con Europa. Los sentimientos aislacionistas de Estados Unidos tuvieron un alto durante la guerra contra España de 1898, cuando se anexaron Filipinas y las islas del Caribe. Entre ambas guerras mundiales resurgió el aislacionismo en Estados Unidos, y al estallar la segunda guerra mundial estadounidenses como Charles Lindbergh abogaron por el aislacionismo (Lindbergh era pro nazi). El ataque japonés sobre Pearl Harbor, Hawai, en 1941, rompió el aislacionismo estadounidense y lo hizo entrar en la guerra hasta la victoria aliada. La Guerra Fría con la Unión Soviética hizo que hoy en día, gracias a las Naciones Unidas, Estados Unidos mantiene acuerdos defensivos con cuarenta y cuatro Estados. Sin embargo el presidente Trump está volviendo a una política exterior aislacionista, respondiendo al deseo de mucha gente, incluyendo a progresistas como Ralph Nader y conservadores como Pat Buchanan y liberales como Justin Raimondo.
El actual gobierno estadounidense se ha restado del acuerdo que países del Pacífico han querido conformar, para lo que Estados Unidos era importante. Al no participar, China ha entrado con entusiasmo para ocupar el espacio que dejarían los estadounidenses, que con ello le dan el combustible necesario a los chinos para que sigan su camino para convertirse en una seria competencia como potencia mundial. El problema que pareciera no ver el gobierno de Trump es que la globalización hace inviable la autarquía económica (Sistema económico en el que un estado se abastece con sus propios recursos, evitando en lo posible las importaciones). Toda producción, del tipo que sea, usa partes y piezas fabricados a lo largo del planeta, y no sólo en su propio país, de manera que es prácticamente imposible intentar usar sólo recursos propios. Los aviones de la firma Boeing usan miles de piezas fabricadas en decenas de otros países que no son Estados Unidos.

Como ya se mencionó, en oriente medio, Rusia ocupó rápidamente el lugar dejado por Estados Unidos. Está ayudando al gobierno de Siria contra el ISIS y los “rebeldes” contrarios al dictador sirio Al Assad porque le interesa mantenerlo para conservar sus bases naval y militar en la costa de Siria, las únicas que Rusia tiene en el Mediterráneo. Junto a Irán, que ha enviado a efectivos de su Guardia Revolucionaria y a combatientes del grupo terrorista Hezbollá que actúa bajo los iraníes, los rusos han logrado mantener a gobernante sirio en el poder tras los cerca de seis años de guerra que han causado casi medio millón de muertos. (Estados Unidos tiene algunas centenas de soldados como “instructores” de los iraquíes, que también combaten a ISIS, pero así también es como comenzaron sus operaciones en Viet Nam).

Israel se ha mantenido como espectador de lo que ocurre en Siria e Irak, sin ninguna intención ni motivación de involucrarse. Lo que sí le interesa es que por ningún motivo llegue armamento a los terroristas de Hezbollá, que les serviría para el ataque que tarde o temprano intentarán realizar contra el Estado Judío. El primer ministro israelí Netanyahu seguramente lo conversó con Putin cuando lo visitó en Rusia, advirtiéndole que no quería entrometerse con lo que hagan los rusos, pero sí detendrán cualquier intento de que llegue armamento a Hezbollá que puedan llevarse al Líbano. Eso ha sido el motivo de que aviones israelíes hayan atacado en Siria a los que estaban entregando material bélico a gente de Hezbollá. El gobierno sirio ha protestado por los ataques israelíes en su territorio, e incluso ha lanzado algún misil contra Israel, lo que ha sido respondido de inmediato. Se podría considerar exótico que el gobernante de Siria se “moleste” por la incursión preventiva israelí, cuando tiene combatiendo en su territorio a iraníes, a terroristas de Hezbollá, a rusos, y todo tipo de combatientes sunitas y chiitas de diferentes países musulmanes, aparte del ISIS.

Algunos teóricos consideran que las potencias políticas tienen un crecimiento, auge y decadencia posterior, como sucede con los seres vivos. Diferentes circunstancias han hecho que países que han dominado la escena en oriente hayan cedido su lugar a otros en occidente, que terminaron por superarlos, gracias más que nada a tecnología novedosa para su época. El Imperio Español dio lugar al Imperio Británico, quizás en parte debido a que durante el reinado de Enrique VIII se lograron producir cañones de fierro colado que resistían mejor, y artillaron sus buques de guerra con mayor poderío.

En estos momentos pareciera que hay un trasvasije de poderes en el mundo. El papel estadounidense como policía mundial aparentemente se está viendo disminuido, lo que está siendo aprovechado más que nada por China, ya que Rusia realmente no es tan fuerte como aparenta. Israel se ha mantenido fuera de esa aparente competencia, ya que lo único que le interesa es perdurar sin que su seguridad y futuro peligren. Ha establecido buenos contactos con Rusia y China, e indudablemente ahora, con el presidente Trump, su relación con Estados Unidos es mejor que lo que fuera con el ex presidente Obama, cuyo antagonismo contra Israel sólo fue comparable al que tuvo en su momento el lamentable ex presidente Carter. Mientras Israel pueda estar tranquilo en su territorio y nadie perturbe su camino hacia el futuro cada vez más próspero, no tendrá más que actuar contra las fuerzas que pretenden destruirlo, que son Irán, Hamas en Gaza, parte de la izquierda internacional, e incluso Abbas de la Autoridad Palestina, que sigue premiando a los asesinos de israelíes. Los cambios son dinámicos, en cualquier momento las circunstancias pueden variar.

Tiberio Yosif Klein (Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas)

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