Vaikrá

Gabriel Sirota

Si no te equivocas, no eres humano. Así de simple. No asumirlo, puede paralizarte.

Existe un método para no estancarte: tomando real perspectiva del problema. Ese era uno de los objetivos de las ofrendas en el Templo. Si uno se equivocaba respecto a un precepto, llevaba una ofrenda al Templo. En el Altar se unían los cuatro reinos: mineral (sal), vegetal (harina, aceite, vino), animal y humano (el Sacerdote que realizaba el servicio y la persona que traía la ofrenda). Esa persona se inspiraba y motivaba al tomar conciencia que todo está CONECTADO, cada cosa conocida es parte de un TODO, de una gran UNIDAD.

Meditaba sobre el hecho de que todos los elementos de la naturaleza, él incluido, forman parte de un puzzle cósmico, y que cada elemento tiene un rol. Tomaba conciencia de que todos los aspectos de su vida tienen valor cuando son unidos y puestos al servicio de un objetivo. En ese momento, cualquier error tomaba su verdadera dimensión: era simple y únicamente un eslabón más en la cadena de la vida.

Sal de tu cabeza y observa: hay mucho más en la vida que ese momento desagradable. Mientras tengas un objetivo, un sentido que te TRASCIENDA, y los aspectos de tu vida estén sintonizados con él, entonces las caídas, e incluso errores propios, no lograrán detenerte. Por el contrario, saldrás fortalecido.

Shabat Shalom!!

 

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta este articulo con sus contactos:
 
Home