Coordinación israelí-palestina contra Hamás

Yoni Ben Menachem

Estos días son cruciales en el campo de la seguridad, y todas las ramas del establishment de defensa israelí están trabajando para frustrar la respuesta esperada de Hamás al asesinato de su alta figura, Mazen Fuqha en la Franja de Gaza. Esta es también una de las pruebas de la coordinación en seguridad entre Israel y la AP que ha estado en vigencia, a pesar de muchos desafíos, desde el Acuerdo de Oslo de 1993.

El establishment de defensa estima que la respuesta de Hamas podría llegar desde la Franja de Gaza en un intento de secuestrar a un soldado o a un civil sobre la frontera, o alternativamente, de tomar como blanco a soldados de las FDI por medio de disparos de francotiradores.

El establishment de seguridad de Israel asume que Hamás no lanzará cohetes a Israel, lo cual provocaría una respuesta fuerte y desencadenaría en otra ronda de combate. Hamás actualmente no tiene ningún interés en dar inicio a un enfrentamiento militar a gran escala.

El otro escenario esperado es que Hamás responderá a través de sus “células durmientes” en la Margen Occidental para llevar a cabo ataques contra soldados o colonos en la Margen Occidental e infiltrarse y llevar a cabo un ataque en el centro de Israel.

Hamás salió de un limbo comprometiéndose a vengarse, aun cuando no tiene ninguna prueba de que Israel eliminó a Fuqha. Pero no quiere retractarse, así un ataque en venganza es cuestión de tiempo.
La alta figura de Hamás, Osama Hamdan, dijo el 26 de marzo del 2017, “La eliminación de Mazen Fuqha tendrá consecuencias que son lo opuesto a lo que piensa Israel y mucho peor de lo que espera.”

El enojo y frustración de Hamás
El acuerdo Shalit fue un gran éxito desde el punto de vista de Hamás. La organización se convenció que se las había arreglado para tener una “póliza de seguro” para todos los que fueron liberados y que eligieron regresar a las actividades terroristas. Sin embargo, Israel no permitió esto y ha arrestado a 64 de los agentes de Hamás que fueron liberados en el acuerdo y que regresaron al terror.

Si Israel mató de hecho a Fuqha, entonces este es un mensaje para Hamás acerca de la determinación de Israel de combatir al terror. Una hipótesis es que él era una “bomba de tiempo” y no había otra forma de neutralizarlo más que a través de una eliminación física.

Hamás siente que las reglas del juego han cambiado. Hay también un mensaje israelí con respecto al próximo intercambio de prisioneros. Todo prisionero palestino liberado que se une al liderazgo del ala militar o acuerdos con el terrorismo en el terreno debe saber que Israel lo perseguirá.

La guerra secreta
Por el momento está siendo librada una batalla de mentes e inteligencia entre Israel y Hamás debisdo a sus planes de venganza.

Las dos partes están tratando de cerrar las brechas en sus filas. Hamás está tratando de determinar con precisión el quiebre de seguridad e inteligencia que permitió a Israel reunir la información necesaria y llevar a cabo la ejecución sin dejar huellas, mientras que Israel está tratando de localizar las infracciones de seguridad a través de las cuales Hamás podría llevar a cabo un ataque.

La inteligencia en contraterrorismo de Israel, sin importar cuán eficaz puede ser, no puede impedir al 100% el próximo ataque; puede dilatarlo, pero éste ocurrirá finalmente.

Aquí es donde entra en escena la AP, la cual controla el área A en la Margen Occidental, y tiene aparato de seguridad en el área que recoge también información de inteligencia y lleva a cabo arrestos e interrogatorios.
Esta vez la cooperación en inteligencia con Israel es crucial para Mahmoud Abbas porque él siente que está siendo puesto a prueba por el presidente norteamericano Donald Trump.

Abbas tiene programado llegar a la Casa Blanca el mes próximo para una reunión con Trump y si Hamás tiene éxito en lanzar un ataque terrorista desde la Margen Occidental contra Israel antes de la reunión, será un gran desastre para él y un golpe para su prestigio y posición.

Según altos funcionarios de Fatah, este es el motivo por el que ordenó a los jefes de los servicios de seguridad palestinos proporcionar la ayuda más completa en inteligencia y seguridad a la Agencia de Seguridad de Israel sin ningún compromiso o evasión.
Esta es también la razón por la cual él y los principales funcionarios de la AP permanecieron callados. Ellos no condenaron la eliminación de Mazen Fuqha y ni siquiera enviaron condolencias a su familia que vive en Tubas en el área de Jenin de la Margen Occidental.

Si los servicios de seguridad palestinos pueden hacer una contribución importante para frustrar los ataques en venganza de Hamás, Mahmoud Abbas obtendrá mucho crédito que intentará aprovechar en su reunión con el Presidente Trump. Él está basándose definitivamente en su capacidad de presentarse como un combatiente contra el terror radical islámico, así como el mismo Trump.

Aparte del deseo de vengar la muerte de Fuqha, Hamás está buscando llevar a cabo un ataque cuyo impacto será tal que Israel reconsiderará su política de asesinatos selectivos. Hamás está buscando crear una nueva disuasión contra Israel.
Fuentes de Hamas afirman que esta fue la primera vez que el Mossad israelí operó en la Franja de Gaza y llevó a cabo una “operación de calidad,” así que es tan importante que la respuesta de Hamés sea de “mayor calidad.”

Mientras tanto, Hamés no tiene ninguna pista de cómo fue reunida la información sobre los movimientos de Fuqha, la identidad de los asesinos, y cómo escaparon.

Hamás ha impuesto fuerte censura respecto a la investigación, cerró las entradas y salidas a la Franja de Gaza, y participó en una investigación intensiva en el terreno.
El sitio web Al-Majd, de Hamás, informó el 26 de marzo del 2017, que Israel estaba empleando a colaboradores palestinos cuya única misión son los asesinatos selectivos.
Estos colaboradores participan en entrenamiento militar y uso de armas dentro de las mismas organizaciones palestinas, y son “agentes durmientes” hasta el momento en que son activados.

Según el informe, Israel está adoptando una nueva estrategia llamada la “guerra tranquila,” dirigida a atacar objetivos de Hamás en la Franja de Gaza sin dejar “huellas” y sin traer una nueva ronda de combate.

Por el otro lado, fuentes en Gaza afirman que los asesinos llegaron por mar y liquidaron a Fuqha en la misma forma en que fue ejecutado Abu Jihad en Túnez en 1988 o como fueron eliminados tres líderes de Fatah en Beirut en 1973.

Fuentes de medios de comunicación en Gaza informan que Hamás está revisando información de que los asesinos llegaron a la Franja de Gaza con pasaportes extranjeros a través del cruce Erez, fingiendo ser personal de UNRWA o representantes de organizaciones estadounidenses de ayuda.

Hamás está todavía en proceso de investigación, pero al mismo tiempo, se ha ordenado al ala militar que lleve a cabo un ataque que dañe a Israel tan rápido como sea posible.
De acuerdo con funcionarios en Gaza, Yahya Sinwar está furioso. Él apenas se ha acomodado en su nuevo rol como el líder de la Franja de Gaza y ya ha sufrido un fuerte golpe para su prestigio. Así que hará todo lo que pueda para vengar exitosamente el ataque contra Fuqha y rehabilitar su honor y el honor del ala militar de Hamás.
 Traducido por Marcela Lubczanski para Enlace Judío México

Fuente: Jerusalem Center for Public Affairs

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