Exposición de arte reivindica el nombre de Jesús

Hacia una mejor relación entre judíos y cristianos

La exposición “He aquí el hombre: Jesús en el arte israelí” en el Museo de Israel trata a Jesús no como un enemigo de los judíos, sino como una figura trágica. “Nuevos vientos” que comenzaron a soplar hace décadas se dirigen hacia las dos religiones para desarrollar una mejor relación.
La exposición se encuentra actualmente en exhibición en el Museo de Israel en Jerusalén. Los visitantes pueden sorprenderse al ver que Jesús, el Yeshua judío de la Galilea – que es tratado por artistas israelíes no como un enemigo sino como una figura trágica.


Coincidentemente o no, esta exposición se produce después de la publicación del libro de Amos Oz “Judas”, que incluye una descripción desgarradora de la crucifixión y después de la emisión de la serie documental “Y la tierra estaba desordenada y vacía – – la historia de la Tierra de Israel”.


En un episodio, dedicado a Jesús y el nacimiento del cristianismo, la narradora Yochi Brandes dice: “Yo amo a Yeshua. Investigando el nacimiento del Cristianismo, entendí que él no tiene la culpa del antisemitismo o la persecución de los judíos que se cometió en su nombre a través de las generaciones. Yeshua vivió y murió como un judío, un buen judío, un judío leal, observante. No lo veo como un mesías, pero sí lo veo como un profeta. Cuando era una niña pequeña en el mundo ultra ortodoxo aprendí que Jesús (Yeshu en hebreo) era un acrónimo de ‘yimach shmo vezichro’ (que su nombre se borre de la memoria). “Es por esto que insisto en llamarlo Yeshua, porque así puedo expresar mi amor y admiración por el Gran Judío”, observó.


De hecho, la visión histórica de Jesús, antes de ser cargado con todo tipo de odio que en realidad nunca predicó, atrae a artistas judíos. Muchos de ellos ven a Jesús como una víctima que representa el sufrimiento del pueblo judío. Marc Chagall es el más famoso de ellos – su Jesús crucificado portaba tefilín.


Moshé Castel, un artista israelí, dibujó un autorretrato crucificado con la etiqueta “Castel el Judío”.


A continuación hay una investigación reveladora de David Flusser demostrando que el Jesús histórico no era antisemita como fue el cristianismo que vino después de su muerte, sino más bien un judío fiel.
La profesora Dina Porat, historiadora, directora del Museo del Holocausto Yad Vashem, escribió sobre uno de los documentos más controvertidos adoptados por el Concilio Vaticano II – la Nostra aetate – que establecía que los judíos no son más responsables de la muerte de Cristo que los cristianos.

Fuente: Aurora

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