Rabino Baruj Plavnick: “Era un deber que los jóvenes judíos que fueron a Malvinas,
tuvieran apoyo espiritual”

A 35 AÑOS DE LA GUERRA DE LAS MALVINAS- Una de las tantas historias que enmarca el enfrentamiento bélico que impulsó el gobierno de facto de Leopoldo Galtieri contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas fue  la de los cinco rabinos argentinos: Tzví Grunblatt, Baruj Plavnick, Efraín Dines, que intentaron viajar a la isla para brindarle apoyo espiritual a los soldados judíos, pero no pudieron llegar por un impedimento del ejército de nuestro país. Luego Plavnick fue reemplazado por Felipe Yafe y Grunblatt por su hermano, Natan.

El rabino Baruj Plavnick, hoy representante de la Fundación Pardes, le concedió en una entrevista a la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS para dar detalles acerca de esta impactante historia.

– ¿Por qué Marshall Meyer y la comunidad judía organizada tomaron la decisión de enviar un apoyo espiritual a las Islas Malvinas?

– Estaba claro en ese momento, que más allá de quién gobernara el país, los soldados que participaron de la guerra se encontraban en una situación extrema y necesitaban acompañamiento espiritual. Estamos hablando de una época que los jóvenes eran conscriptos, es decir que habían sido reclutados sin consultar su opinión.  Esos jóvenes tenían que cumplir un deber que se les imponía y debían dejar la vida. Por el otro lado, yo no tenía ninguna duda, independientemente de la absurda decisión que tomó el gobierno de Galtieri de emprender una acción militar,  que todos los argentinos pensamos que las Malvinas son parte del patrimonio histórico y nacional de Argentina. Sabíamos que los soldados cristianos tenían el apoyo espiritual de los sacerdotes cristianos que estaban participando del ejército y considerábamos que era un deber que los jóvenes judíos lo tuvieran también.

– ¿Por qué no pudieron llegar los cincos rabinos a las Islas Malvinas?

– Hoy ya sé claramente cuál fue la situación, aunque también lo supe poco tiempo después. Yo estaba destinado a cruzar a las Islas Malvinas y el cruce entre las autoridades militares y los dirigentes comunitarios se había resuelto que tenía que ser en un avión de la Cruz Roja Internacional. Todo el tiempo las autoridades militares en Comodoro Rivadavia me decían que los ingleses no permitían el cruce del avión, por lo tanto, no autorizaban ese vuelo. Yo alcance a hablar con la gente de la Cruz Roja de Comodoro Rivadavia que me aclararon que no era el ejército británico el que impedía el cruce, sino que era exclusivamente las autoridades militares Argentinas de ese momento que ponían obstáculos y condiciones.

– ¿En Comodoro Rivadavia se rumoreaba de la grave situación que vivían los soldados en Malvinas?

– Por supuesto que la dimensión de lo que sucedió en Malvinas con las acciones bélicas sumaron dramatismo a la situación de los jóvenes. Pero era muy parecido a lo que vivían los soldados que se encontraban en las Costas Argentina desprovistos de comida, material de abrigo, sometidos a situaciones de exigencia, stress físico y psicológico. Lo único que faltaba en las Costa Argentina eran las acciones bélicas.

– Por último, ¿qué opinión le merece a 35 años de la Guerra de las Malvinas?

– Toda guerra es algo radicalmente opuesto a la condición humana. La guerra es una barbarie. Estar expuesto a matar o a morir es una condición que no tiene explicación ni justificación alguna aunque el ser humano hace muchos muchos años tolera y esta habituado a esta situación. En los tiempos contemporáneos no poder resolver conflictos con sentidos de justicia y una vocación de paz es la derrota de la condición humana. Me parece, que sin cuestionar, yo sigo sosteniendo que es un derecho argentino que las Islas Malvinas estén dentro de la Soberanía Nacional Argentina. No es renunciar al reclamo de los derechos que uno considera que le pertenecen, pero como argentino estoy más que convencido que Gran Bretaña se apoderó y sostiene por la fuerza un dominio que no corresponde con intereses que son ajenos al derecho internacional, y al sentido de equidad, justicia y verdad histórica. Pero vuelvo a repetir, la guerra es la derrota de la condición humana.

En su libro, “Los Rabinos de Malvinas” el periodista Hernan Dobry  relata esta historia después de una profunda investigación.

Fuente: Vis a Vis

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