Censo

Tiberio Yosif Klein

El término “censo” viene del latín “evaluar”, referido al recuento de la población de un país o zona del mismo. Puede incluir también todo otro tipo de información que sea útil para quien deba evaluarla.

Muchas civilizaciones antiguas hacían censos. Los israelitas (hebreos, judíos), egipcios, chinos, griegos. Ya hace 3.800 a.C., en Babilonia, se hacía para calcular los impuestos que se obtendrían, según datos encontrados en unas tablillas de arcilla cuneiformes de su escritura. El Imperio Romano lo hicieron en todo su territorio a partir del año 5 a.C. El califa de Damasco recibió en 721 d.C. el detalle numérico de la península ibérica, y se realizaron censos en Castilla el siglo XIV, como también los reyes católicos hicieron uno en su reino el año 1482, y otro después de la conquista de Granada. En época más reciente, el censo comenzó en Quebec, “Nueva Francia”, en 1665. En Estados Unidos se censó en 1790 para definir la representación en el Congreso de acuerdo a la población, sistema que ha continuado hasta el día de hoy. Suecia obligaba a la iglesia mantener un registro constante de nacimientos, muertes y matrimonios de todas las personas bajo su parroquia, lo que aún se hace en varios países escandinavos, Holanda y Bélgica.

En la Torá, libro sagrado del judaísmo, se cuenta que fueron setenta hijos y nietos de Jacob los que se asentaron en Egipto. No se menciona cuántos años pasaron hasta que fueron esclavizados por un faraón, pero sí que fueron cuatrocientos años hasta ser liberados por Moshé (Moisés). El número de los que salieron hacia Israel no se sabe, sólo podría calcularse. Algunos aventuran que como se censó en su momento, había 611.730 hombres sobre veinte años, capaces de luchar, lo que podría aumentar a una población de unos tres millones de individuos, número   poco probable. No es posible imaginar esa cantidad de personas cruzando el desierto del Sinaí, e incrementando sus nacimientos en los cuarenta años de nomadismo. En la Torá se dan cifras exageradas en muchos casos, pero es más posible que la multitud que salió de Egipto haya sido de entre 200.000 a 600.000, lo que igual es mucha gente. Cuando el rey David hizo un censo para registrar los hombres sobre veinte años para ser guerreros, el recuento dio con 1.300.000. Esto significaría que la población total podría ser de unos cinco millones de personas en el reino. Una cifra más realista es la que se calcula del número de exiliados que volvieron del exilio de Babilonia a Israel, unas 42.360 personas, según Josef Jacobs en la Jewish Encyclopedia de 1901 a 1906.

Muchas veces se dieron cifras exageradas, sin respaldo. El romano Tácito calculaba que cuando cayó Jerusalem bajo el emperador Adriano, tenía una población de 600.000 personas; y el historiador judío romanizado Flavio Josefo aumentó el número a 1.100.000 personas, de las que 97.000 fueron vendidas como esclavos en Europa, aunque según Dion Casio fueron esclavizados 580.000. Pero estas cifras son improbables, ya que el año 100 d.C. se calcula que la ciudad de Roma, capital el Imperio Romano, tenía entre 1.100.000 y 2.000.000 de habitantes, de manera que de ninguna manera pudo Jerusalem tener tantos habitantes. Otro autor, Theodor Mommsen, dijo que el siglo I d.C. había en Egipto un millón de judíos entre una población total de ocho millones, de los que 200.000 vivían en una Alejandría de 500.000 personas. Otros afirman que en ese siglo había más de cuatro millones de judíos en el mundo, e incluso el historiador Paul Johnson en su libro Historia de los Judíos afirma que el 10% de los 80.000.000 de habitantes del Imperio Romano eran judíos, unos ocho millones, todas estimaciones excesivas.

Siempre fue difícil calcular el número real de judíos. En la edad media fueron expulsados una y otra vez, reminiscencia de las cruzadas, en las que fueron asesinados miles y comunidades enteras destrozadas por la multitud, y por bulas papales que incitaban a hacerlo. En 1306 fueron expulsados 100.000 judíos de Francia, en 1492 se calcula que 200.000 de España, en 1290, 16.000 judíos fueron echados de Inglaterra. Un cálculo estima que entre los años 1.000 y 1.500 asesinaron a 380.000 judíos durante persecuciones, reduciéndose su número total a cerca de un millón. En 1772, un censo en el estado Polaco-Lituano daba un número de 308.000 judíos.

(Los primeros judíos llegaron a las islas británicas en 1056 a instancias de Guillermo el Conquistador, de Normandía. Tras las cruzadas y los banqueros de Lombardía se hicieron prescindibles y fueron expulsados. Shakespeare escribió su obra antisemita “El Mercader de Venecia” sin haber judíos en Inglaterra hacía siglos)

El año 1900, según la Jewish Encyclopedia de 1901 -1906, en el mundo habría unos 11.206.849 judíos. De éstos, en todas las Américas (norte, central y sur) habrían 1.549.621, en toda Europa unos 8.966.781, en toda Asia unos 300.948 y en África unos 372.659 judíos. Estos números son interesantes, aunque aleatorios, ya que es improbable que sean el resultado de censos reales debido a las dificultades físicas para hacerlo en esa época.

Antes de la Shoá, el Holocausto de la segunda guerra mundial, el número de judíos era de unos 16.600.000 millones, y tras el asesinato masivo sufrido por el Pueblo Judío de parte de los alemanes y sus secuaces, en 1945 ese número llegó a menos de 11.000.000 de judíos en el mundo. Hoy en día el número habría alcanzado a los 16 millones, casi la cifra anterior a los asesinatos. La mayor parte vive en Israel, seguida por Estados Unidos y luego Francia. Si a lo largo de la historia no hubieran ocurrido las persecuciones y asesinatos masivos que ha debido sufrir el judaísmo, probablemente el número de judíos en el mundo sería muy diferente. Ha habido dos mil años de adoctrinamiento contra el Pueblo Judío que ahora está inserto en el subconsciente colectivo de un gran número de personas en occidente. Debido a la aparición de Israel en un territorio que los musulmanes consideran propio unilateralmente, la población musulmana, azuzada por sus dirigentes políticos y religiosos, ha adoptado el todo el imaginario antisemita europeo anti judío para sí, uniéndose a los que odian al Pueblo Judío por las razones que inventen o acojan.

Si Israel hubiera existido en los años treinta, otro habría sido el destino de los judíos europeos, habrían tenido donde asilarse. Y habrían tenido el país propio que les hubiera protegido.

(Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas)

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