El mercurio está de luto

David ben Jaim

Queridos amigos, no es una novedad, don Agustín Edwards Eastman (Q.E.P.D.) falleció el lunes 24 de Abril y su partida, no puede ni pasar desapercibida ni sernos indiferente. Sin discusión, el quehacer chileno, se vio influenciado por su presencia, su actuar y sus ideas, desde el momento en que asumió la dirección de la cadena periodística familiar, marcándole una línea que nos permite ver, al momento de su deceso, las más variadas opiniones sobre tan influyente personaje.

En estas poco más de 24 horas de su partida, leemos, vemos y escuchamos tal cúmulo de opiniones, que, sin lugar a dudas, desorientaría a cualquiera que no haya vivido la realidad del diario vivir chileno, estos últimos 60 años.

Es así como nos encontramos con opiniones que nos llevarían a pensar que se trató casi de un Ángel, como otras que encarnaría a un destacado discípulo de Lucifer en la tierra. ¿Quién tiene la razón? Creo que ni los unos ni los otros, ya que, indiscutiblemente, la opinión que de él se pueda tener, está preponderantemente influida por la tendencia política de quien las emite.

En un personaje de su trascendencia, resulta imposible ser imparcial. Yo, en lo personal, tampoco lo soy. No me cabe duda alguna que, fijando las políticas generales de su Empresa, no podemos culparlo o alabarlo por cada cosa que sus diarios: El Mercurio, La Segunda o Las últimas Noticias, publicara a diario.

Tomando estos importantes factores en cuenta, me tomo la libertad de dar algunas opiniones ya que el pretender hacer una recopilación del personaje mismo, está fuera de mis intenciones, posibilidades y conocimientos.

Tengo claro y le estoy muy agradecido, acorde a mi manera de ver lo acontecido en Chile, que don Agustín fue un factor importantísimo en la defensa de la democracia en Chile, durante el gobierno de la Unidad Popular. Sin lugar a dudas, este período de su vida y de la historia de nuestra querida patria, es lo más controvertido al analizar los 89 años de su vida. Es posible que muchos ya hayan olvidado como, en su momento, salimos a las calles a gritar “la papelera no” o “El Mercurio no” y ambos gritos estaban relacionados ya que el gobierno quería embargar a la primera, con lo cual callaba indirectamente a la segunda. Sin papel, no hay diario.

Los periódicos de Edwards tuvieron siempre una línea inquebrantable de defensa de la libertad de expresión en Chile y fue un paladín defendiendo la democracia, tal como la entendemos los que no compartimos las ideas marxistas de ella. Se llegó a hacer popular el dicho que “El Mercurio no miente” y yo se categóricamente que eso no es verdad. Ya voy a explicar por qué formulo esta aseveración tan categóricamente, pero, continuando con la idea anterior, cada día de nuestro querido Chile, se fue transformando en una lucha en que se distanciaban más y más, los conceptos de “democracia” acorde a la “revolución con empanadas y vino tinto” o, simplemente, democracia del mundo occidental, inserto en la cultura judeo-cristiana en que siempre había estado Chile.

Los diarios, radios y canales televisivos, eran comprados por el gobierno o por afines a él, lo que significaba que todo lo que hacía el gobierno, era maravilloso. El Mercurio, junto con unas pocas radios, se la jugó por mantener una línea contraria. Es posible que exagerara para el otro lado, pero, no se puede dudar, nos permitía tener una visión de la situación nacional, alejada y contraria al comunismo marxista leninista, ya que en esa época, para los comunistas, los socialistas y los radicales de izquierda, era su mayor orgullo. Hoy, pareciera que todos ellos se han olvidado de esos apellidos que tanto los enorgullecían.

Por qué afirmé que El Mercurio mentía. Cuando leemos una noticia referida a temas que desconocemos o sabemos muy poco, tendemos a aceptar como verdad, tanto lo que voluntariamente queremos creer, así como lo que se nos dice reiteradamente. Este diario, desde siempre ha tenido una línea muy cercana a la causa palestina, lo que lo ha llevado a afirmar verdades a medias, distorsionar noticias, especialmente abusando de cómo se presentan los hechos, por sus titulares o, incluso en muchas oportunidades, mintiendo.

Al conocer el conflicto israelo palestino, por haberlo seguido desde el nacimiento mismo de Israel, el 14 de Mayo de 1948, me permitió apreciar esta tendencia de El Mercurio, comprobando como en reiteradas oportunidades, en forma voluntaria o involuntaria, colaboraba con sus distorsiones, a la temprana demonización de Israel y de todo lo que tuviera que ver con los judíos o el sionismo, incluido el absurdo intento de separar el uno del otro.

Sabiendo que sistemáticamente, mis Cartas al Director no iban a ser publicadas, durante un largo periodo de tiempo, escribía una nota, haciendo ver contradicciones, distorsiones o falsedades en que incurrían los distintos periodistas.

Entre las más frecuentes, estaba el mencionar “asesinado” cuando se refería a un palestino fallecido, mientras que, cuando la víctima era un israelí, simplemente había “muerto”. Incluso si el primero perdía la vida en medio de un atentado que estaba efectuando, no había sido eliminado, neutralizado o muerto, como los periodistas suelen referirse a quienes mueren en medio de un acto terrorista. Simplemente, los terroristas palestinos eran “asesinados”

Otra cosa que se repetía permanentemente, era el mencionar la cantidad de víctimas palestinas, por ellos contabilizados, sin mencionar las israelíes. Hubo oportunidades que, producto de la casualidad o de mis cartas, se notó un efecto moderador por un tiempo, en que se notaba un pequeño equilibrio en la manera de presentar las noticias.

Una de estas oportunidades, coincidió con una carta en que mencionaba un doble criterio en la presentación de una noticia y finalizaba mi misiva, con una consulta al Director, que decía “cómo podré seguir creyendo en El Mercurio si de lo que se, están distorsionándolo de tal manera. ¿Por qué tendré que creer que es verdad lo que nos anuncian sobre Chile? ¿A qué medio de prensa deberé recurrir, para saber la verdad?”

Se comprende que, luego de tantos años, la cita anterior no es textual, pero si lo es el concepto de ello. El efecto, como ya dije, casual o no, fue que durante unos 15 días, las noticias fueron mucho más ponderadas, especialmente lo entregado al día siguiente, en que un atentado terrorista palestino, en contra de un café en Tel Aviv, fue publicado como atentado terrorista y los 35 israelíes que murieron, fueron “asesinados”

Volvemos al inicio de este comentario, la lamentable partida de don Agustín Edwards Eastman, nos permitirá leer que se trató de un demócrata ejemplar, paladín de los DD.HH. la libertad y la verdad o que se trató de un sátrapa que no dudó en colaborar con un sanguinario dictador, como fue Pinochet, o que, efectivamente, se trató de un fiel colaborador del segundo libertador de Chile, el General Pinochet.

Todo será verdad y mentira, acorde a quien emita las opiniones y acorde a quien lea o escuche la noticia.

Lo que está claro y nadie lo podrá evitar, es que don Agustín Edwards (Q.E.P.D.) forma parte importante y trascendental, en la historia de Chile.

 

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