La vaca y tu misión

Sic. Gabriel Sirota

¿Acaso D’s no podría haber creado al ser humano sin un sistema digestivo? ¿Sin la necesidad de comida? Por supuesto. Por tanto, reflexiona sobre lo siguiente: el hecho que nos creó de esta manera, e indicó qué alimentos se pueden consumir y cuáles no, nos revela que el acto de comer tiene una función que no es meramente nutrir el cuerpo físico.   

Cada alimento posee una chispa Divina. Es tu objetivo hacerle parte tuya: se convierte en tu energía y espiritualidad. Esto se logra en parte al consumir comidas aptas (kasher) y también al reconocer y agradecer a la Fuente de donde vino ese alimento.

Pero hay otro paso esencial. Cuando comes, ¿lo haces como un fin (placer), o también como un medio hacia un fin? La diferencia es esencial. Si comes algo del reino animal, por ejemplo carne de vaca (que incluye en sí el mundo vegetal y mineral), esa parte de la Creación pasa a formar parte de ti. Es algo maravilloso. Pero, ¿qué se hace con eso?

Si la energía que te brinda esa carne, la usas en actos corruptos y egoístas, haciendo actividades sólo para tu propio bien, atentas contra toda la Naturaleza. No valió la pena la muerte de la vaca. Por el contrario, si comes para usar esa energía en actos altruistas y espirituales, ayudando a los que tienes a tu lado, los que necesitan cualquier tipo de asistencia, entonces al comer elevas a todos los reinos de la Naturaleza y de la Creación, que ahora son parte de ti.

Le diste sentido a algo tan mundano como la comida: la convertiste en un vehículo existencial. El simple acto de comer correctamente, te brinda la enorme oportunidad de conectar el mundo material con el espiritual. ¿Cómo? Al reconocer tu dependencia con la Creación (no se puede vivir sin comer) y al usar esa chispa Divina de los alimentos para hacer una sociedad moral, justa y espiritual.

 

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