Discurso de bienvenida del Presidente de B’nai B’rith Chile, Jaime Fuchs, en Pesaj Interconfesional 2017

Damos la bienvenida a los amigos bahai, cristianos, judíos, musulmanes,…. amigos todos que nos acompañan esta noche. Como es tradicional por más de dos décadas, en Bnai Brith los recibimos en nuestra casa, con alegría y con los brazos abiertos, para celebrar la fiesta judía de la libertad y celebrar la libertad como valor esencial y universal de la humanidad.

Esclavos fuimos y ahora somos libres, decimos cuando festejamos y seguimos el orden ceremonial de esta noche de  celebración y esto lo decimos como pueblo, que emergió de la esclavitud para constituirse como tal, en la tierra que le fue prometida por Dios, dando el primer ejemplo en la historia de una lucha nacional por la identidad y la libertad, en la cual el líder de ese pueblo luchador no es otro que el propio Dios, a diferencia de los otros pueblos de la época,  regidos por monarcas, príncipes y faraones, donde el concepto de libertad de un pueblo no existía para ellos.

El haber originado la idea y el concepto de libertad de un pueblo por primera vez en el mundo nos confiere a nosotros, los judíos, una gran responsabilidad.  Es por eso que, a través de la historia, hemos cuidado de la libertad y hemos luchado por ella con todas las fuerzas que han estado a nuestro alcance, incluso desafiando a fuerzas muy superiores, contra las cuales las posibilidades eran muy pequeñas. Hemos perdido la libertad, hemos sido expulsados de nuestra tierra y se nos ha intentado exterminar pero nunca, en los dos mil años que sufrimos esas circunstancias, hemos renunciado al espíritu libertario e identitario que nos caracteriza.

Saludamos la diversidad religiosa y de iglesias que se han reunido esta noche para acompañarnos en esta festividad.  En Bnai Brith creemos que la diversidad es un valor fundamental a cautelar. Desde su establecimiento en Nueva York en 1843 y en Chile en 1936, promoviendo los valores de la Benevolencia, la Fraternidad y la Concordia, en Bnai Brith se da apoyo a las expresiones de libertad y diversidad, como también se sostienen acciones de defensa de los valores de los Derechos Humanos Universales, en sus más extendidas manifestaciones.

Bajo el alero de Bnai Brith Chile, funciona la Confraternidad Judeo – Cristiana, un foro de encuentro entre comunidades judías, la Iglesia Católica e iglesias anglicanas, luteranas y metodistas pentecostales. En este foro se conversan asuntos interconfesionales relativos a las bases religiosas comunes de las confesiones religiosas constituyentes, con el objetivo de poner de relieve lo que nos une por sobre lo que nos separa y así contribuir a la necesaria armonía y aceptación mutua.

 

Uno de los objetivos principales de Bnai Brith es combatir la lacra del antisemitismo el cual, últimamente, tal como lo dicen los textos milenarios que repasamos esta noche de Pesaj, rebrota en todas las generaciones. Nuevamente los llamados a la destrucción de los judíos y del Estado de Israel

resurgen por doquier y con especial dureza, en las redes sociales en Chile. Con fuerza inusitada, adoptando el falaz pretexto del antisionismo, emergen proclamas fundadas nada más que en la reiteración de falsedades. Se deslegitima y demoniza al pueblo judío. Se aviva el fuego de un odio sin límites contra el ser judío. Frente a esas espurias afirmaciones y a los ataques desembozados contra la doctrina fundacional del restablecimiento del pueblo judío en su tierra ancestral, Bnai Brith actúa con decisión, defendiendo los valores del sionismo y la integridad moral del Estado de Israel, nación con profunda ética humanista y de admirable progreso y desarrollo, logrados en las condiciones más adversas, enfrentando continuas e incesantes embestidas bélicas y terroristas que buscan, en última instancia, la aniquilación de Israel y una nueva dispersión del Pueblo Judío.

 

En esta noche de alegría y celebración, en la cual revivimos la experiencia de haber sido esclavos en Egipto y la liberación de esa sujeción, a manos del Todopoderoso, y compartiendo con los amigos cristianos la experiencia de revivir la primera eucaristía celebrada por Jesús con sus discípulos, no podemos sino recordar con tristeza la tragedia actual del pueblo cristiano en el Medio Oriente. Los cristianos y sus iglesias están siendo perseguidos y prohibidos por todo el Oriente Medio, habiéndose registrado horribles masacres de creyentes cristianos, especialmente a manos de ISIS.  Sin ir más lejos, en Egipto, hace pocas semanas, atentados en iglesias coptas dejaron un saldo de más de cuarenta muertos.  La antigua población cristiana en Siria ha sido diezmada en la cruel guerra civil que asola ese país. Las poblaciones cristianas en Cisjordania y el Líbano, no son ni la sombra de lo que eran hace solamente veinte años atrás, debiendo huir frente a las implacables presiones con que se las persigue.  La antiquísima cristiandad de Egipto es objeto de continuos y atroces atentados.  La única nación de la zona donde los cristianos prosperan y crecen en número es Israel.

Nos alegramos porque este año, en Junio, se cumplen cincuenta años de la liberación y reunificación de Jerusalén, liberación que significó que, tras diecinueve años de división, cristianos, judíos y musulmanes pudieran circular nuevamente en forma libre por la ciudad santa y visitar, sin restricciones, sus lugares sagrados de adoración.  Esta reconquistada libertad religiosa ocurre gracias al respeto por la diversidad que sostienen las autoridades de Israel, para las cuales es un deber mantener abiertos los lugares santos para todas las religiones.

Tal como nos contenta el que se cumpla el jubileo de la reunificación de Jerusalén, es para Bnai Brith muy reconfortante ver esta noche toda la diversidad de gente que se reúne por nuestra invitación, de todas las confesiones religiosas, de todos los sectores políticos.  Por ello estamos convencidos que la desunión, la agresividad y la manera confrontacional con la cual, lamentablemente nos estamos tratando en Chile, puede ser superada.  He aquí esta noche una muestra de unidad nacional y nos congratulamos doblemente porque ello ocurre en nuestra casa.

Por último quisiera recordarles que la libertad es el eje central de la fiesta de Pesaj no obstante, como judíos, estamos conscientes que el valor universal de la libertad, no significa libertad para todo sino libertad condicionada para hacer el bien, dentro de las leyes, pactos y normas que nuestra fe nos impone. Hay restricciones que respetar y nuestra libertad viene de tener la facultad de elegir actuar en el marco de ellas.  Los vínculos, conexiones y alianzas que aceptamos, pueden ser vistos como limitaciones y de hecho, lo son.  Lo son para el bien superior de darle sentido a nuestras vidas, individualmente y como comunidad. 

Así pues, reiterando la bienvenida a nuestros amigos, los invitamos a sumergirse en la experiencia simbólica de este Seder de Pesaj que concelebraremos con el espíritu de alegría y concordia que esta noche nos mueve.

MUCHAS GRACIAS.

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