Las ruinas judías. De la reflexión a la esperanza

Natalio Daitch, Bs. Aires, Argentina

Edificios judíos a la venta?

Hace dos días la noticia de que se estaría por vender el edificio de la Sociedad Hebraica Argentina, situado en la calle Sarmiento 2233 me estremeció. Si bien los argumentos son variados, yo entiendo   aquí también talla una" disminución del número de socios", y obvio esto ligado a cuestiones(a mi modesto entender) que son inherentes al propio carácter solo social y deportivo y cultural de la institución. Y si bien estos rubros son importantes y necesarios para cualquier grupo o comunidad, resulta claro no son suficientes para asegurar la continuidad del proyecto en el tiempo. Y si por proyecto entendemos la continuidad de la vida judía o la presencia de judíos en estas instituciones.

Fórmulas light, y sustentabilidad.

Una de las definiciones que encuentro a la palabra" light" con la ayuda de wikipedia es que: "carece de las cualidades esenciales o las ha perdido y resulta insulso o insustancial". Y si bien este adjetivo es duro, no es menos duro ver en la realidad de la calle como terminan, cierran, o poner cartel de venta o alquiler, diversas instituciones judías seculares, o de izquierda, o de las autodenominadas "tradicionalistas". Y si no cierran, mutan a formas cada día más desjudaizadas hasta su completa evaporación.

Los ejemplos abundan: "la pérdida del hospital Israelita como hospital de la Comunidad, el teatro IFT, el club Peretz de Villa Lynch,etc".

En el análisis de este humilde transeúnte de la calle judía, es que todas las Instituciones fundadas como judías pero que carecían de una base judía religiosa raigal, sean de orientación izquierdista, secular, tradicional, socio-cultural, política, etc.," se encuentran condenadas a "caer por su propio peso". Es decir, que en ese afán priorizar aspectos que ellos entienden como "integración" con la comunidad no-judía en general, terminan siendo absorbidas y licuadas por un proceso asimilatorio imparable y que les ocasiona una merma societaria sea por ausencia o alejamiento que determina una caída de aportantes que hace insostenible la continuidad de la institución y la imposibilidad de sostener los gastos de manutención del edificio (ladrillos) y del personal a cargo.

En definitiva falta  ese "Minyán o Minián" que es ese quórum, o si se quiere esa masa crítica de asistentes para poder seguir desarrollando las tareas habituales o propuestas y necesarias.

La bomba endógena.

Luego de los dos terribles atentados terroristas en Buenos Aires, la mayoría de las Instituciones judías han tenido que protegerse tras los pilotes y contratar seguridad interna y tener custodia policial permanente en el exterior o la calle. Pero pocos reparan, en que el mayor peligro se encuentra en una "bomba de tiempo y autodestructiva" que anida en el seno de muchas de esas Instituciones, que al final le terminan ahorrando la tarea al Jizballáh o a Irán, cuando al alejarse de las fuentes judías, terminan suicidándose, yendo en el mejor de los casos al achique o a la fusión.

Al rescate de la vida judía.

Grupos como Jabad Lubavitch, con sus aciertos y errores, tienen el mérito de haber lanzado una especie de cruzada para rescatar y reciclar Instituciones y colegios judíos. Caso del colegio Wolfsohn del barrio de Belgrano de esta Capital Federal.

No son los únicos, pero han logrado plantar filiales y bandera en casi todas las provincias del país, tratando de llegar a comunidades y grupos de judíos totalmente alejados por la ignorancia o la geografía y la distancia a no poder contar con algún referente o Rabino o guía espiritual a los fines de poder mantener adecuadamente la vida judía.

Tópico extenso, y crisis económica.

Sumado a la tendencia asimilatoria creciente, la comunidad judía de la Argentina también ha sido golpeada (muchos de sus integrantes) por la inestabilidad política y económica que ha quebrado fundamentalmente a la otrora poderosa clase media criolla.

No debemos olvidar, que judaísmo también cuesta (cuotas de un colegio privado, útiles escolares, colonia de vacaciones, Kasher, etc.)

Es decir, que este punto no es menor, y para muchas familias indecisas, puede volcar el fiel de la balanza a la hora de optar por un colegio a donde enviar a sus hijos. O no poder pagar una cuota mensual de un club que le ofrezca un marco judío, o simplemente no poder abastecerse adecuadamente para celebrar festividades como la de Pesaj, donde justamente "la matzá tiene  un precio que no encaja ciertamente con el significado de pan de la pobreza".

De las ruinas judías a la esperanza. Reflexión final.

Cuando me enteré del caso de Hebraica, fui a mi computadora y encontré fotos y videos de las ruinas jesuíticas de San Ignacio en la provincia de Misiones. Apreciar estas majestuosas ruinas disparó el título de la presente, y me despierta en esta noche, cuando el silencio circundante me permite estas breves líneas donde se mezcla la historia y términos como judaísmo, religión, tradición, cultura, todo el combo. Intentando desglosar una realidad compleja, una madeja llena de contradicciones y contrapuntos intentando una bocanada de aire puro y sanador.

Y ya frente a tener que sentarnos en la mesa del Seder de Pesaj, pienso en ese dicho "no es un problema, es una oportunidad". Es decir, que frente a todo trance, nos ofrece la dificultad pero también la opción a poder cambiar, despertar, y poder rectificar conductas y evitar repetir errores.

Para concluir, siendo que adhiero al judaísmo ortodoxo (aunque soy en ciertos aspectos más penitente que practicante), pero si nunca me he alegrado de la desgracia ajena, jamás lo haría con la propia. Y es que, cuando vemos como las comunidades religiosas u ortodoxas crecen y se expanden, y el espacio físico queda chico, y por otro lado la triste debacle en el mundo judío que se autodefine como tradicional, secular, etc. apuesto a escapar a la congoja ya que estamos frente a otra clase de Shoá silenciosa, donde nosotros somos nuestros propios verdugos y no necesitamos que venga ningún Hitler o sus nazis, ya que nuestras acciones nos terminan llevando solos a los campos del exterminio primero espiritual y luego físico (la desaparición del judío).

Entonces, y reitero, todavía se está a tiempo, existen algunos indicadores positivos en un medio donde prevalece lo oscuro y lo negativo. Nosotros los judíos residuales, debemos ponernos a trabajar más duro que nunca. La labor se inicia en nuestros hogares, con nuestros propios hijos si queremos brindarles una identidad judía fuerte, sólida y que resista y se transmita en el tiempo. Luego, intentar traspasar los muros y apoyar en nuestra comunidad, con todo lo que ella incluye a todos nuestros hermanos, todos ellos sin distinción alguna. Debemos prepararnos este Pesaj para poder" salir y vivir en ese desierto", pero que al final nos conduce al Monte de Sinaí o de Horeb, donde justamente allí se escuchó que "no hay verdadera libertad sin ley, ni tampoco una vida judía posible sin recibir la sagrada Torá". Todo intentó de modificarla ha fracasado, y aquellos que lo han intentado terminaron desviándose del camino, adorando a un becerro de oro, o siendo tragados por la tierra. No olvidemos que el término Avodá Zará comúnmente traducido como idolatría, en verdad se refiere a "un servicio extraño". Es decir, un servicio ajeno, o a otra cosa, o lo que no sea fundamentalmente Torá, y las consecuencias se encuentran a la vista de todos nosotros.

 

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