La mentira de la tierra palestina

Todos conocemos un mapa salido de la poderosa factoría de ficción,  conocida como PallyWood, en el que figuran coloreadas de verde las tierras del Mandato de la Sociedad de Naciones para Palestina y en la que las mismas son adjudicadas enteramente por la narrativa pro-palestina a un inexistente país palestino en 1946. Junto a esa mayoría verde han tenido la gentileza de mostrar unos islotes en blanco pertenecientes a las  propiedades de la comunidad judía. Siguiendo a este mapa hay otros tres más que pretenden mostrar la perdida de tierra por parte del inexistente país “Palestina” y la ganancia territorial de Israel. El mapa inicial parte de una división territorial que adjudica a “Palestina” el 93 % de las tierras y a la comunidad judía solo el 7% de las mismas.

Con esto se pretende mostrar una especie de voraz  afán imperialista por parte del estado judío, para ello sesgando gravemente los hechos históricos y manipulándolos hasta el punto de falsear la realidad.

Es obvio que la honestidad intelectual no es algo que caracterice a una ideología tan violenta y xenófoba como lo es el anti-sionismo y este mapa es una buena prueba de ello.

Porque para que fuera mínimamente cierto, en 1946 debería haber existido un país independiente palestino, lo cual es rotundamente falso, así pues en ningún caso se podrían adjudicar esas tierras a la población árabe. Mucho menos si tenemos en cuenta el sonrojante hecho de que la comunidad árabe residente allí jamás, y lo repito en mayúsculas para que quede claro, JAMAS reclamó esas tierras para formar ningún estado palestino (ni de ningún otro tipo). Lo cual, si lo consideramos bien, es perfectamente lógico, porque hasta  bien entrado el sionismo no hubo nada ni nadie que pudiera llamarse pueblo palestino, al carecer de identidad nacional los árabes de la zona.

Si recurrimos a los viajeros del siglo XIX, como Lamartine, Lotti y otros, podemos observar como nunca se refieren a los árabes residentes como “palestinos”, si no como musulmanes o árabes de alguna localidad (árabes de Safed, árabes de Gaza, etc, etc) o incluso “turcos”, pero no como palestinos, lo que indica que el término “Palestina” se refería únicamente a una zona geográfica (como la Pampa actual) y nunca una división política con población homogénea  y anhelos nacionales, y es que un árabe de Gaza tenia tanto en común con un árabe de Galilea como podría tenerlo con un árabe de Damasco o Latakia, es decir nada.

Durante el imperio otomano toda la zona estuvo divida en diferentes zonas independientes o autónomas entre sí, a veces incluso dependientes de metrópolis como Beirut o Damasco sin que haya constancia alguna de que la población residente exigiera o pidiera la re unificación en una provincia propia llamada “Palestina” basada en  nexos comunes (folklore, cultura, lengua, etc, etc).

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Es por todo ello que la idea de un potencial estado inventado (Palestina) para un pueblo inventado (el pueblo palestino) surgida en el S. XX es tan delirante y artificial como la creación de un estado independiente de La Pampa, o de Siberia, pese a ello esa idea es una de las mas exitosas ficciones políticas del siglo pasado.

UN CASO PARADIGMATICO: NEGUEV

Historicamente el desierto del Neguev no se hallaba enmarcado en el ámbito geográfico del término “Palestina”, por lo que adjudicárselo solo es otra falacia más de la narrativa propalestina:

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Además de no poder incluir el desierto del Neguev dentro del término “Palestina” tampoco su escasísima población, beduina, nómada,  que se dedicaba al pillaje y la trashumancia desde el Sinaí hasta Jordania no estaba emparentada con los árabes sedentarios de Judea y Samaria, por lo que bajo ningún concepto se les puede considerar palestinos.

De hecho, los viajeros del siglo XIX a los que me refería antes sí mencionan a la comunidad beduina en sus escritos, como no lo hacen con la palestina

Solo el desierto del Neguev, actualmente enclavado en el sub-distrito de Beersheva , que ocupa una extensión de  unos 13.000 kms cuadrados,  suponía, según John Matthews, el 48 % del total de las tierras del Plan de Partición de las Naciones Unidas de 1947. Y casi nada de ese 48 % era propiedad de los palestinos. Algo perfectamente comprobable en el estudio “Village Statistics” y reconocido por el demógrafo palestino Sami Hadawi que adjudica solo un 15 % (aproximadamente)  de ese 48 % a la comunidad árabe en su trabajo reflejado en la poco sospechosa  de pro-sionista página “Palestine remenbered” :

 

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Solo este dato  echa por tierra de golpe y plumazo la veracidad del famoso mapa que reivindica la práctica totalidad de las tierras a la comunidad palestina en 1946 al excluir a casi la mitad de esas tierras de titularidad árabe.

Pero es que, además, podemos llegar a otra conclusión demoledora para la narrativa pro palestina y que ésta continuamente niega,  la premisa sionista de una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra algo que se torna en demoledoramente cierta en el caso del desierto del Neguev que finalmente supuso la mayor parte del estado de Israel en 1948, más concretamente el 67 %  :

But we see in fact if we divide the overall landmass strictly proportionately with 1,153,000 one side in Israel and 853,000 in Palestine, we would end up with a 58% – 42% split – this aside from the aforementioned anticipated far greater influx of Jewish immigrants and the fact that 67% of the land in their proposed partition parcel comprised the Negev desert.”-

Esto mismo que pasa con el Neguev ocurre, a menor escala eso sí, con otras partes del territorio del Mandato.

Además de todo lo anterior  y para aumentar la confusión, algo de lo que se vale el discurso anti-sionista y deslegitimidador del estado de Israel, el Imperio Otomano tenia diferentes tipos de tierras con titularidad pública o semi-pública también auto-adjudicadas deshonestamente a esa inventada “Palestina” de 1946, como el Miri, tierra de titularidad estatal arrendada o cedida para su cultivo que de forma deshonesta se adjudica a los palestinos pese a que, como dije anteriormente, esas tierras nunca fueron reclamadas para formar un estado palestino ni de ningún otro tipo.

Si atendemos a los porcentajes de titularidad privada exclusivamente se acepta que la comunidad judía poseía terrenos del  7,4 % de promedio del total de las tierras y la comunidad árabe un promedio de solo…. ¡¡¡ el 18,5% !!! del total, de los cuales además un 6,9 % estaba en manos de propietarios extranjeros.

Creo que entre un 18,5 % (tierras de titularidad privada árabe)  y un 93 % (tierras adjudicadas a un inexistente país “Palestina” en 1946) hay una diferencia notoria que todos podemos ver.

“…others through Jewish land funds and agencies) varied from 6% to 8.9% of the total landmass, so an average of 7.4%. Similarly, the statistics for privately owned Arab land ranged from 17%-20%, with at least 35% in the hands of foreign owners (mostly Turkish, Lebanese, Greek), so this total average of 18.5%was divided 11.6% (Palestinian resident owners) and 6.9% (foreign owners) respectively. “

Para terminar de rizar el rizo, el consabido mapa pro-palestino también adjudica a esa “Palestina” un pequeño porcentaje de tierras, el 3.5 %, que eran tierras propiedad de las comunidades religiosas , el Waqf y la Iglesia ortodoxa griega.

 

Si lo miramos fríamente induce a la sospecha que una tercera parte de la población posea un 7,4 % del total y otras dos terceras partes un 92,6 %.  Más aún si esa tercera parte de la población, la comunidad judía de 1946, tenía una gran actividad agrícola.

Obviamente nos hallamos ante una mentira.

Pérdida de tierra palestina.jpg

Fuente: Nombredeisrael

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