La historia casi olvidada: los héroes judíos de la URSS

Los veteranos de guerra rusos afincados en Israel desempolvaron sus uniformes de gala con su cascada de medallas y se reunieron el día de 9 de mayo para recordar a sus caídos, durante la celebración del Día de la Victoria, en conmemoración de la derrota nazi a manos de las fuerzas aliadas hace 72 años.

Aproximadamente medio millón de judíos sirvieron en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial y la mayoría de los que aún viven, unos 7.000, residen en Israel. Uno de ellos es Gesel Kats, de 93 años, quien caminaba hoy acompañado por su hija Tanya en el desfile organizado por la asociación de veteranos rusos para homenajear a los combatientes aliados. "Mi padre fue soldado de infantería y también se ocupó de las comunicaciones durante las batallas. Estuvo en las luchas más duras, como en la batalla de Kursk (1943), por ejemplo", contó Tania.Su padre asiente y a Tanya se le quiebra la voz al relatar que Gesel se alistó en el Ejército con apenas 18 años y cayó herido muy grave en tres ocasiones.

Acuden todos los años a este tradicional encuentro, a ver a antiguos amigos y conocidos y, si bien a Gesel Kats le cuesta cada vez más salir de casa, "este es un evento que no se quiere perder por nada del mundo", dice Tanya mirando cariñosamente a su padre. La historia de estos veteranos se conoce poco en Israel y ha sido recientemente cuando han empezado a recibir más reconocimiento por las instituciones del Estado, a diferencia de los supervivientes del Holocausto, muy presentes en actos simbólicos y en el subconsciente colectivo de un país que acogió al mayor número de estas víctimas, objeto de numerosos tributos.

Sin embargo, los excombatientes soviéticos, que en su mayoría llegaron a Israel hace algo más de dos décadas con la desintegración de la URSS en 1991, son casi invisibles a los ojos de la sociedad el mayor tiempo del año, en parte por no haber aprendido hebreo ni haber pasado por un proceso de asimilación a la sociedad israelí. Solo cada 9 de mayo, día en el que salen a las calles de Jerusalén, vestidos con sus uniformes y acompañados de sus familiares, amigos y admiradores y marchan al ritmo de una banda musical, ondeando banderas de la antigua Unión Soviética, de Israel y de Ucrania, mientras reciben claveles rojos y hacen tintinear sus medallas.

El paso del tiempo hace mella en este colectivo y en cada edición la presencia de estos invitados de honor se reduce, aunque los familiares y amigos portan con orgullo los retratos y condecoraciones de los fallecidos o a quienes la edad les obliga a faltar a esta cita anual. Aron Pavlov, de 20 años, recuerda a su bisabuela mientras luce una gorra militar y cuenta que ha acudido al centro de la ciudad para celebrar "aquella gran victoria del Ejército Rojo sobre los nazis".

"Ellos liberaron a los prisioneros de los campos de concentración, les abrieron las puertas y gracias a ellos nosotros estamos aquí hoy. Mi bisabuela luchó también en la guerra y ejerció allí de doctora", declara con emoción el joven. Este recordatorio del fin de la Segunda Guerra Mundial concluyó en un pequeño patio del centro de Jerusalén, donde se recitaron los nombres de los caídos y un cantante ruso de ópera entonó el "Hatikva", el himno de Israel. Estos excombatientes crearon una asociación de veteranos en la que la mayoría de los integrantes ronda los 90 años, lo que no les impide reunirse en diferentes puntos del país para participar en actividades culturales que tienen cada año como colofón este simbólico desfile.

Mientras que la tragedia vivida por los judíos de Europa entre 1993 y 1945 ha sido objeto de extensos y numerosos estudios, el patriotismo y el sacrificio de los judíos soviéticos contra la Alemania nazi ha sido prácticamente ignorado. El industrial y filántropo Leonard Blavatnik, fundador de Access Industries, ha querido reconocer y recordar este capítulo de la historia judía. Para ello ha lanzado un ambicioso proyecto que recoge los testimonios orales de los soldados judíos que lucharon en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial.

Alrededor de medio millón de judíos soviéticos lucharon en el Ejército Rojo o como partisanos. Más de 200.000 murieron en el campo de batalla. Los judíos soviéticos muertos en el Holocausto fueron entre dos y dos millones y medio, lo que supuso la mitad de la población judía que había antes de la guerra.  El objetivo del archivo Blavatnik es preservar las historias de los judíos que lucharon en la guerra a través de sus propios recuerdos. Desde el 2006 el archivo ha realizado entrevistas con más de 1.100 veteranos en 11 países del mundo que han sido grabadas en vídeo. Incluso se ha digitalizado fotografías de archivo, documentos y cartas.

En las grabaciones de vídeo los veteranos comparten su historia personal: su juventud, el desastre humanitario que siguió a la invasión nazi en Alemania, las heridas de la guerra y la muerte, pero también la amistad que se creó en el frente y ante la adversidad.  "Estoy segura de que el material preservado en el archivo puede ayudar a iluminar un capítulo poco conocido en general acerca de la historia de judíos de Rusia", dice Blavatnik. "Decenas de miles de judíos que lucharon en el Ejército Rojo recibieron órdenes y medallas de la URSS. Siempre deberíamos recordar el heroísmo de los que lucharon en la guerra y expresar nuestra gratitud a esta generación, que con un coraje y auto sacrificio sin precedentes, se levantaron para defender el futuro de la humanidad". El archivo, que tiene su base en Nueva York, participa en multitud de proyectos con museo e instituciones educativas en Rusia, Canadá e Israel.

Oleg Budnitski, director del Centro Internacional de Historia y Sociología de la Segunda Guerra Mundial en la Alta Escuela de Economía de Moscú ha sido miembro del consejo académico del archivo durante varios años. "Los judíos, que sobre todo en Occidente, se perciben casi exclusivamente como víctimas del Holocausto, se presentan en el archivo como soldados que lucharon contra los nazis, que se defendieron y vengaron a sus familiares", declara. Budnitskii señaló que las fuerzas armadas soviéticas eran el único lugar en el que los judíos podían demostrar una resistencia activa y masiva al nazismo*. Además, considera que este proyecto es único porque el Holocausto no fue ampliamente discutido en la URSS.

Como todas las nacionalidades eran consideradas iguales en el Estado Soviético, no se consideraba patriótico enfatizar en el sufrimiento de los judíos durante la guerra. "En lugares en los que hubo asesinatos en masa de judíos, había señales que conmemoraban la muerte de ciudadanos soviéticos asesinados por los nazis, incluso cuando los mataron simplemente porque eran judíos", declara Budnitskii.  Julia Chervinski, directora del archivo, explicó que el objetivo del proyecto es "preservar una imagen de la vida diaria en el frente y contribuir a una mejor compresión de la Segunda Guerra Mundial. Al fin y al cabo, no hubo ninguna familia en todo el territorio de la antigua URSS que no se viera afectada por los trágicos sucesos entre 1941 y 1945".

Parte del material del archivo, incluidas algunas entrevistas con veteranos, se puede encontrar online. Además, se acaba de publicar el primer volumen, una serie bilingüe acerca de los judíos soviéticos en la guerra. El archivo realiza exposiciones y tiene disponible el material para los investigadores.

El archivo Blavatnik muestra la entrevista hecha Domán Davidovich Yageen Tel Avivi, Israel, 2008. En ella cuneta que salvó su vida porque confesó a su comandante que era judío. “Nuestra misión era cruzar la línea de frente y destruir el cuartel general de la división enemiga. El comandante del regimiento y su ayudante estaban buscando nuevos voluntarios. Nadie levantaba la mano. Yo la levanté, y después otros comenzaron a hacer lo mismo. Entonces se reunieron unas 70 u 80 personas que decían: "Vamos a esa misión". El segundo día el comandante del regimiento me llamó y me dijo: "Tú no vas a ir. Eres un espía". Le dije: "¿Por qué soy un espía? Y me respondió: "porque has sido el primero en subir la mano". Le dije que sí, pero que lo había hecho porque nadie la levantaba. “He sido el primero, pero soy un espía por eso?” "Sí, te capturaron y estuviste preso y probablemente se lo vayas a contar a los alemanes".

Casi no sobreviví y era la segunda vez que me decía que era un espía. No sabía qué hacer. Te puedo decir que estaba listo para fusilarme allí mismo. Fue entonces cuando decidí decirle quién era. Dije: “soy judío. ¿Cómo puedo ser espía? ¿un judío informando a los alemanes?¿Qué dices?” Entonces me miró y dijo: “¿Sabes rezar?” Dije que sí. Entonces dije: “Shema Israel, Adonai Aloheinu, Adonay Ejad.” Dijo "Amén" y empezamos a llorar. Él era judío. Me dijo entonces "Todo está bien, estás bajo mi mando y no te pasará nada".

*La Unión Soviética no fue el único lugar donde los judíos lucharon, lo hicieron como soldados en los países aliados donde eran ciudadanos y como partisanos en todos los lugares de la Europa invadida por los nazis.

Fuente: Milim Digital

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