El gran dictador, Charles Chaplin 1940

Morris Strauch

En plena Segunda Guerra Mundial Chaplin dio su batalla desde la trinchera del cine con la película The Great Dictator -El Gran Dictador- en 1940.

Es una tragicomedia donde se satiriza a Adolf Hitler –Adenoid Hynkel– el dictador de Tomania –Alemania- quien quiere conquistar el mundo y hacer limpieza étnica, empezando por los juten –judíos. Su primer objetivo es Osterlich –Austria- pero para invadirla necesitan un préstamo para reforzar el ejército. Deciden pedirle dinero a Hermann Epstein, un banquero judío que no accede a prestarlo debido al maltrato que Hynkel da a su pueblo, privándolo de sus derechos y confinándolo en guetos. Como represalia por la negativa, Hynkel recrudece su política antisemita arrestando gente en los guetos y enviándolos a campos de concentración.

El nombre de Tomania se les ocurrió por la palabra inglesa Ptomania –ptomaína- que es el nombre que se le da a la composición putrefacta toxica y venenosa de alimentos descompuestos por bacterias.

Chaplin interpreta a Hynkel y al coestelar, el “Peluquero Judío” que vive en un gueto donde trabaja, se enamora y enfrenta a las fuerzas fascistas del Reich.

En los créditos advierte:

“Cualquier semejanza entre Hynkel, el dictador, y el Peluquero Judío, es meramente co-incidental”

Su filmación tomó seis meses, cuando empezó en septiembre de 1939 la guerra tenía dos semanas de haber comenzado, apenas iniciaba la propagación del infierno del nazismo con las SS, y sus comandos de la muerte en los países que irían ocupando. Lo peor todavía estaba por venir, ni Chaplin ni el mundo se imaginaban lo que iba a suceder en los años siguientes. Así como Hitler confesó alguna vez que de haber sabido que iba a llegar al poder no hubiera escrito Mein Kampf, Chaplin, en una entrevista en 1964 confesó también que de haber sabido sobre los horrores que ocurrirían bajo el Tercer Reich no hubiera hecho esa película. Ambos nacieron en abril de 1889, con quattro días de diferencia, Chaplin decía: “Él es el loco, yo el cómico.” Uno mató a millones, el otro los hacía felices.

La pelicula se filma en Hollywood, producida por Charles Chaplin Film Corporation, distribuida por United Artists, fundada por Chaplin, Griffith, Pickford y Fairbanks. Se estrenó el 15 de octubre de 1940 en New York, su costo fue de US 2 millones, equivalentes a US 34.5 millones del 2016.

Charles Chaplin escribe, dirige, compone y protagoniza El Gran Dictador, asistido en la dirección por su hermano Wheeler Dryden, y acompañado en el reparto, entre otros, por: Paulette Goddard como Hannah; Maurice Moscovich como el Sr. Jaeckel, casero del Peluquero Judío; Jack Oakie como Benzino Napaloni, dictador de Bacteria -Benito Mussolini, Duce de Italia- Reginald Gardiner como el piloto Comandante Schultz; Henry Daniell como Garbitsch, -Joseph Goebbels- Secretario del Interior de Hynkel y Ministro de Propaganda; y Billy Gilbert como Herring, -Hermann Göring- el Comandante en Jefe de la Wehrmacht.

De acuerdo con Jürgen Trimborn, biógrafo del productor de cine de propaganda nazi Leni Riefenstahl, Chaplin se inspiró en la película de 1934 del partido nacional socialista Triumph des Willens –El Triunfo de la Voluntad- para hacer The Great Dictator.

Chaplin arregló que le llegara una copia del El Gran Dictador a Hitler, se dice que éste la vio a solas un par de veces. De acuerdo con el proyectorista solo se rió en la escena de las sillas de peluquería, entre Hynkel y Napaloni.

Mientras se estrenaba la película ese 15 de octubre en Nueva York, en Europa Mussolini y su gabinete decidían invadir Grecia, y la Luftwaffe rociaba de bombas Londres, Birmingham y Bristol, dejando muerte, destrucción y 900 incendios a su paso. Estados Unidos estaba a poco más de un año de entrar a la guerra.

El Gran Dictador comienza en algún lugar del frente de la Primera Guerra Mundial dentro del ejército del Imperio Alemán de 1918, donde la unidad del Peluquero Judío está combatiendo a finales del conflicto contra las fuerzas aliadas.

Después de disparar de forma muy peculiar los cañones bávaros, no poder apuntar la artillería antiaérea, y huir de su propio proyectil que estalló a unos metros del cañón que lo disparó, el Peluquero Judío opera una ametralladora contra los ejércitos aliados y ayuda a un piloto de apellido Schultz, a volar su avión. El piloto promete postular al soldado para recibir la Cruz de Hierro, por su heroísmo. Al final el Peluquero Judío le salva la vida a Schultz y queda herido. El fin de la guerra llega cuando el Peluquero se recupera en el hospital.

Estas secuencias son la metáfora de la vida de Hitler en la Primera Guerra Mundial, 1914-1918, pero aquí, en El Gran Dictador, la biografía del “Lobo” se divide en los dos personajes protagónicos antagonistas. En la vida real Hitler sí es soldado, ascendido posteriormente a cabo, no artillero como el Peluquero Judío de la película, sino Mensajero. Recibió primero la Cruz de Hierro de segunda clase por una herida de bala en el muslo; irónicamente después recibe la Cruz de Hierro de primera clase por recomendación de un oficial judío, no por haber salvado la vida de nadie, sino por haber sobrevivido a un ataque inglés con gas venenoso un día que habían pocos mensajeros y que a la vez eran muy requeridos. Como en la película, la Primera Guerra Mundial acaba mientras Hitler convalecía en el hospital.

Algunas escenas icónicas de esta película son el discurso de Hynkel a las multitudes, donde al final hace referencia a la población jute –judía, y aquella otra donde es seducido políticamente por Garbitch, que lo hace imaginarse como el dictador del mundo. Hynkel trepa una cortina y, cuando se encuentra sólo, comienza a fantasear con el dominio de la Tierra, danzando con su globo terráqueo de gas en la oficina, haciendo una coreografía magistral.

No he sabido que se le haya encontrado a Hitler subiéndose a las cortinas en la vida real, pero en un ataque de histeria si se le encontró mordiendo la alfombra una vez.
Pasan años, se encuentran en 1938, poco antes de la anexión de Austria, el Anschluss, y el Peluquero Judío regresa a su barbería, que quedó dentro del gueto de la ciudad. En la fachada ya está pintada con brocha la palabra “JEW” –judío- al entrar se percata del paso del tiempo por todo el polvo y las telarañas acumuladas. La barbería comparte patio con la casa donde vive Hannah –Paulette Goddard, quien fuera su tercera esposa en la vida real- la mujer a la que corteja. Juntos sobreviven los ataques de las Tropas de Asalto –Sturmabteilung, SA– que llegan a su clímax un día que están a punto de ahorcar al peluquero. En ese momento llega el jefe de las SA, Schultz, el ex piloto, a ver qué está pasando. Reconoce al peluquero, el ex soldado que lo salvó en la guerra, y lo hace su protegido. De ésta forma el Peluquero, Hannah, y sus amigos, adquieren cierta inmunidad pasajera, hasta que un día Hynkel acusa de traición a Schultz y éste termina refugiándose en el mismísimo gueto, con el Peluquero Judío. Las Tropas de Asalto lo encuentran, y junto con Chaplin son llevados a un campo de concentración. El Sr. Jaeckel, su esposa y Hannah migran a Osterlich, huyendo del nazismo para volver a ser libres -por poco tiempo.

Schultz y el Peluquero escapan del campo de concentración vestidos como oficiales nazis, llegando a pie a Osterlich. Mientras tanto Hynkel está cazando patos en el lago vestido de civil, las fuerzas nazis lo confunden con el Peluquero y lo arrestan. Cuando el ejército ve por la carretera a Schultz y al Peluquero vestidos de uniforme, los suben al auto de Hynkel y los llevan al estrado de una explanada en Osterlich para dirigirse al pueblo austriaco.

Peluquero -¿Qué pasa?

Schultz –Estas invadiendo Osterlich.

El peluquero casi se desmaya. Schultz lo acompaña hasta el estrado, ambos pretenden ser Hynkel y Schultz reconciliados. El Peluquero Judío en un acto de iluminación toma los micrófonos y le habla al pueblo austriaco:

“…Ustedes, la gente, tienen el poder de hacer esta vida libre y hermosa, para hacer de esta vida una aventura maravillosa.

En nombre de la democracia usemos ese poder, unámonos todos. Vamos a luchar por un mundo nuevo, un mundo decente que dé a los hombres la oportunidad de trabajar, que dé a los jóvenes un futuro y a la vejez una seguridad. Prometiendo estas cosas los brutos han subido al poder. ¡Pero ellos mienten! No cumplen esa promesa. ¡Nunca lo harán!
¡Los dictadores se liberan, pero esclavizan al pueblo!

¡Ahora luchemos para cumplir esa promesa!

Luchemos para liberar al mundo – para acabar con las barreras nacionales – para acabar con la codicia, el odio y la intolerancia. Luchemos por un mundo de razón, un mundo donde la ciencia y el progreso conducirán a la felicidad de todos los hombres.
¡Soldados! En nombre de la democracia, ¡unámonos todos!

Hannah mira hacia arriba.

Al alma del hombre se le han dado alas, y por fin empieza a volar. Él está volando en el arco iris – en la luz de la esperanza, en el futuro, el futuro glorioso que nos pertenece a mí, y a todos nosotros.”

Fuente: Enlacejudío

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