Terrorismo en occidente

Tiberio Yosif Klein

Los países occidentales piensan que para derrotar a los terroristas islámicos necesitan de la colaboración de Arabia Saudita. A lo largo de décadas les han vendido miles de millones de dólares en armamento, aviones, tanques, misiles, fusiles, como un “aporte para la paz”. La primera ministra británica Theresa May ha dicho que al venderles armas, “eso ayuda a mantener seguras las calles del Reino Unido”, lo que no es así.

En Europa los sauditas financian mezquitas e imanes, y envían material religioso para extender su visión extremista del islam, e igual cosa hacen en Asia y África, lo que sirve para sostener a los musulmanes más reaccionarios. Basta acordarse cómo casi todos los terroristas que actuaron en el ataque con aviones a las Torres Gemelas el 2001 eran árabes sauditas.

El embajador británico en Riad entre 2006 y 2010 William Patey, dijo que los sauditas “no están financiando el terrorismo, están financiando otra cosa que puede hacer que los individuos se radicalicen y se conviertan en carne de cañón del terrorismo”. Después de Túnez, el mayor número de reclutas extranjeros para combatir en las filas de Isis en Siria han sido unos dos mil quinientos sauditas, que se sabe se han plegado al grupo terrorista. El mayor número de terroristas suicidas muertos en Irak han sido sauditas, y según un estudio del Brookings Institute, en Twitter el mayor número de partidarios de Isis en 2015 procedían de Arabia Saudita.

El gobierno británico encargó un informe sobre los que financian el extremismo islámico en Gran Bretaña. Cuando el 2017 recibió el informe de inmediato decidió no publicarlo, diciendo la ministra del Interior Amber Rudd que permanecería secreto por seguridad nacional, ya que contenía material delicado sobre organizaciones y personas. De manera que sólo publicaron un informe de 430 palabras que no mencionaban a ningún país. Otro informe sobre lo mismo se conoció en julio por la The Henry Jackson Society, que afirmaba que la financiación extranjera del extremismo procede de Irán y de fundaciones y gobiernos del Golfo Pérsico. “Por encima de todos ellos se encuentra Arabia Saudita que desde los años sesenta ha llevado a cabo un proyecto multimillonario para exportar el islam wahabí por todo el mundo islámico, incluidas las comunidades musulmanas de Occidente”. “En el Reino Unido esta financiación ha tomado la forma de aportaciones económicas a mezquitas e instituciones educativas, que han correspondido haciendo de anfitriones de predicadores extremistas y distribuyendo textos extremistas. La influencia también se ha ejercido a través de la formación de líderes religiosos musulmanes británicos en Arabia Saudita, así como el uso de libros sauditas en ciertas escuelas islámicas independientes del país”.

El experto en islamismo radical y autor del libro The ISIS Apocalypse, William McCants, dice que “los saudíes promueven una forma muy tóxica del islam, y traza una línea estricta entre un pequeño grupo de auténticos creyentes y todos los demás, musulmanes y no musulmanes”. En el islam hay cinco principios para los musulmanes, pero para los sauditas seguidores del estricto wahabismo eso no basta, y con eso los asesinos que actúan en Barcelona, Manchester, Taqqa, Túnez o Kabul están absolutamente de acuerdo.

La enviada especial del Departamento de Estado de Estados Unidos para las comunidades musulmanas, nuevo cargo del gobierno de Obama, Parah Pandith, tras viajar a ochenta países concluyó que “en cada lugar que visité, la influencia wahabí era una presencia insidiosa, cambiando la identidad local, desplazando las activas formas de práctica islámica arraigadas histórica y culturalmente, y sacando de allí a personas que eran pagadas para seguir sus reglas o que se convertían en sus propios vigilantes de la visión wahabí”. En Indonesia, país con 260 millones de habitantes de mayoría musulmana, llevan años extendiendo su influencia. Din Wahid, experto en salafismo indonesio en la Universidad Islámica de Yakarta, dijo a The Atlantic que “la llegada del salafismo a Indonesia es parte del proyecto global de Arabia Saudita para extender su versión del islam por todo el mundo musulmán”.

Según un informe, en 2007 se calculaba que Arabia Saudita gastaba 2.000 millones de dólares al año para promover el wahabismo en todo el mundo. Ahora se calcula  que la cifra es el doble de esa. En 2007 el número de mezquitas que apoyan el wahabismo y salafismo en Gran Bretaña era de sesenta y ocho. Siete años después, el 2014, el número de mezquitas de esas características ya eran de 110. En Alemania, un informe de inteligencia que se filtró en 2016 llegaba a similares conclusiones sobre la financiación del extremismo islámico, y decía que ésta viene de Arabia Saudita, Kuwait y Qatar. El 2015 el rey saudita Salmán ofreció construir 200 mezquitas en Alemania para las necesidades de los refugiados musulmanes. No hay constancia de que Alemania aceptara el ofrecimiento, pero tampoco ha prohibido que entre dinero saudita.

Cuando cambió el régimen de Irán, estableciéndose la República Islámica, su ideología chiita que ha tratado de expandir se ha convertido en el enemigo de Arabia Saudita, ya que contradice su wahabismo, logrando seguidores en Irak, el Líbano y otros. Tanto para Arabia Saudita como para Israel, el nuevo sistema iraní es considerado peligros para la ideología del primero y la existencia del segundo, lo que ha acercado a ambos países. Eso hizo que en la década de los ochenta, el entonces monarca saudita Fadh bin Abdelaziz anunció un plan de paz para dejar de negar la existencia de Israel. Después de la Conferencia de Madrid de 1991 los gobiernos de ambas naciones formaron cinco grupos de trabajos para asuntos como la crisis del agua, el medio ambiente, el control de armas, la economía y los refugiados entre otros temas. El gobierno saudita dijo que si Israel se retirara “a las fronteras del 4 de junio de 1967 y se resolviera el caso de los refugiados palestinos en base a la resolución 194 de la ONU, normalizarían sus relaciones con el mundo árabe”. El caso es que nunca ha habido fronteras, sólo línea de cese de fuego; y si Israel aceptara de vuelta a los “refugiados”, el país colapsaría como hogar judío.

Israel y Arabia Saudita quieren detener la influencia de Irán en la región, lo que ha ocasionado un intercambio de visitas entre autoridades de ambos países. La agencia de noticias Bloomberg reveló que durante una conferencia organizada por el Consejo para las Relaciones Exteriores de Estados Unidos, representantes israelíes y sauditas reconocieron haber tenido al menos cinco reuniones desde 2014, y en encuentros en la India y la República Checa se analizó cómo detener la influencia de Irán en la región. En ese momento el director general del ministerio de relaciones exteriores de Israel Dore Gold y el general retirado de Arabia Saudita Anwar Majed Eshki, ex embajador en Estados Unidos dijeron que ambas naciones buscan normalizar su relación. Gold afirmó al Jerusalem Post “No hemos resuelto todas la diferencias que nuestros países han mantenido durante años, pero esperamos poder solucionarlas por completo pronto”.

El diario israelí Israel Today reveló que el jefe del Mossad, Tamir Pardo, se reunió en Arabia Saudita con su colega saudita el príncipe Bandar Bin Sultán para considerar un ataque conjunto contra Irán. Otro periódico Israelí citó al comandante de la Fuerza Aérea de Israel, que comentó que satélites espías israelíes informan a Arabia Saudita sobre el movimiento de Ansarola, los combatientes yemenitas contrarios a los saudíes.

Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta este articulo con sus contactos:
 
Home