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EDITORIAL Nº 402

David Abodovsky

El padre Gabriel Naddaf, ¿Favorecerá la reflexión? ¿marcará una diferencia?

Mientras aún resuenan los ecos de la visita del Padre Gabriel Naddaf, Sacerdote Cristiano Ortodoxo, a nuestro país, es un buen momento para analizar la importancia de su mensaje.

Una demostración del interés de la gente por su opinión, son los cientos de lecturas que ha recibido su entrevista, en Anajnu, que recordemos no fue la única  ya que hubo otras, en importantes medios de la prensa nacional. Tal vez  la diferencia radica, en que lo llevamos al terreno nacional preguntándole por la postura de la colectividad palestina, de nuestro país, ante la persecución que sufren los cristianos, en el Medio Oriente; pregunta importante ya que su respuesta es el punto de vista de un cristiano que conoce, a fondo, la realidad de lo que sucede en ese lugar del mundo, por ser residente y estar involucrado.

En su respuesta utilizó un lenguaje muy cristiano ya que expresó:

“Ellos no saben lo que están haciendo, no entiendo como éstos cristianos, palestinos, que se escaparon del Medio Oriente, huyendo de los musulmanes, cuando aún no existía el Estado de Israel, apoyen ahora a Hamás y otros grupos extremistas, que están masacrando, a sus propios hermanos. Creo que el demonio está actuando, en sus corazones“

Conocemos la postura de la Federación Palestina, anti israelí y anti judía, lo que no comprendemos es que no se levanten voces, de los palestinos de Chile, rechazando dicha postura, que nos consta, no es la que impera mayoritariamente en ese colectivo, que se ha caracterizado, desde siempre, por sostener una amistad fraterna con la colectividad israelita residente. Esta semana, sin ir más allá, asistimos a un matrimonio entre un muchacho judío y una mujer palestina, lo que no constituye una excepción ya que han habido muchos. No cabe duda que la postura de la mayoría de los palestinos de Chile, difiere radicalmente de la postura de su dirigencia, cuya actitud hace sospechar de otras motivaciones e intereses.

Como corolario a esta visión del Padre Gabriel Naddaf, sobre los palestinos chilenos, en una postura totalmente cristiana, expresa:

“Yo rezo por ellos y espero que puedan convertirse en verdaderos cristianos. Les deseo a ellos que nunca tengan que vivir lo que sus hermanos están viviendo en Gaza, Cisjordania, Siria  y también en África. Desde Chile, es muy fácil hablar como lo hacen, gozando de la democracia y la buena vida que viven en este país”

Es de esperar, que la visita del Padre Naddaf, a nuestro país, haya sido fructífera, en beneficio de los cristianos del Medio Oriente, quienes sufren un verdadero Holocausto y que, por alguna incomprensible razón, no han recibido el apoyo  de la prensa internacional, de las jerarquías de las diversas religiones, de los organismos de Derechos Humanos, de las organizaciones internacionales, lo que  hubiera sucedido, sin duda, si los persecutores hubieran sido israelíes o judíos.

Esperamos que la visita del Padre Naddaf, dé espacio a la reflexión y permita, de esa manera, marcar una diferencia…

Para leer la entrevista completa de Anajnu, al Padre Gabriel Naddaf, hacer click, en el siguiente link:
http://www.anajnu.cl/2017/articulos/401/entrevistamos.html

 

EDITORIAL Nº 401

David Abodovsky

Purim: ¿Una fiesta para niños?

Por siglos hemos dicho y cantado, “Jag Purim, Jag Gadol Hayehudim”, “Purim, fiesta grande para los judíos”, sin embargo, esto ha ido mutando a “Jag Gadol Haieladim” fiesta grande para los niños.

¿Cuál es la causa de esa mutación, que podría parecer inocua e incluso, para algunos,  valorable? ¿Cuál es la razón que muchas otras celebraciones, especialmente  de trasfondo religioso, se estén transformado en fiestas para niños?

Tal vez la causa principal podría ser el haber centrado el debate en el tema de la asimilación, ante lo cual la reacción obvia es tratar de inculcar, en los niños, las tradiciones del judaísmo, en la esperanza que esto constituya una motivación suficiente a futuro. La realidad ha demostrado, lamentablemente, que esto no es, necesariamente, así.

Habría pues que buscar otras explicaciones al fenómeno.

Proponemos que este tiene que ver con el poco involucramiento, de nosotros los adultos, en las vivencias judaicas tanto laicas como religiosas. Algunos piensan que el hecho que hayamos dejado de ser apátridas, tras la creación del Estado de Israel, es suficiente, y entonces nuestra única obligación, como judíos, es defender a nuestra patria ancestral. Sin embargo, Israel es un Estado Judío, y por lo tanto debemos defender no solo la tierra sino que también los valores  que, por cierto, están expresados en la tradición, pero también en la ética y en la religión.

Cierto, nos sentimos orgullosos de nuestra pertenencia y quisiéramos que nuestros hijos y nuestros nietos también lo estén, por ello es que nos esforzamos en mostrarles nuestras tradiciones y transformamos nuestras festividades, en fiestas para entusiasmar a nuestros niños.

Hay una antigua fábula que ilustra muy bien lo que está sucediendo: Cuentan que los cangrejos adultos se reunieron, en una urgente asamblea, ya que consideraban denigrante caminar para atrás, así que decidieron enseñarle a sus hijos, a caminar hacia adelante. No lo consiguieron y estos, siguiendo el ejemplo de sus padres, continuaron caminando para atrás ya que es sabido que los hijos imitan la actuación de sus progenitores.

Hay entonces que tomar conciencia que el único camino viable para que nuestros hijos continúen la hermosa senda del judaísmo es que nosotros, los adultos, prediquemos con el ejemplo, que nos involucremos en la vida comunitaria, nos compenetremos de las enseñanzas milenarias de nuestra religión, gocemos  de nuestra hermosa liturgia y apoyemos a nuestra patria ancestral, Israel.

El foco debe estar puesto, en nuestra participación creando, de esta forma, tradiciones familiares para nuestros hijos y no, en generar shows litúrgicos infantiles cuyo único  logro es que nosotros, los adultos, no nos sintamos reales partícipes, nos alejemos y no seamos, por ello, un ejemplo consecuente, para las nuevas generaciones.

 

EDITORIAL Nº 400

David Abodovsky

Mi she nijnas Adar, marbim be simjá… Cuando llega el mes de Adar, multiplicamos la alegría…

La tradición nos dice que el mes de Adar, es un mes de alegrías, para el Pueblo Judío, no en vano celebramos, a mediados de este mes, Purim, festividad que celebra el triunfo del bien sobre el mal y la consiguiente salvación del Pueblo Judío de ser exterminado por la macabra confabulación de Haman. (Incidentalmente, Haman y Hamas, suenan bastante parecidos)

Nos dice la tradición que es una mitzvá, un precepto, estar alegres en este mes al punto que, en Purim, se nos ordena embriagarnos hasta no distinguir la diferencia entre el pérfido Haman y el bondadoso  Mordejai, abandonar la racionalidad y dar curso a la emocionalidad, que generalmente, como pueblo, reprimimos.

Este año tenemos muchas razones, para estar contentos tal vez la principal es la finalización de la era Obama, en Estados Unidos, no sabemos si la actual administración será, en definitiva,  para bien o para mal, sin embargo, la anterior, la de Obama, definitivamente significó, para nosotros, una desgracia. Recordemos que permitió que Irán, tuviera acceso a tecnología nuclear, poniendo en riesgo no solo al Estado de Israel, sino que al mundo, que intentó imponer a Israel, acuerdos nefastos, que solo beneficiaban a sus enemigos, que momentos antes de terminar su mandato destinó importantes aportes económicos a los palestinos y no vetó, como era de esperar, la resolución de las Naciones Unidas, sobre los asentamientos israelíes.

También debemos estar contentos, porque cada vez más países árabes se han manifestado a favor de alianzas con Israel y muchos intelectuales de origen árabe se han dado cuenta de la mistificación mediática, por parte de las dirigencias palestinas, ante la cual se han atrevido, por fin, a reaccionar públicamente.

En cuanto a nuestro país, esperamos poder alegrarnos, cuando el gobierno, envíe al congreso el muy importante y largamente esperado Proyecto de Ley, contra la incitación al odio, que fuera, más que prometido, comprometido, por la Presidenta Bachelet, durante la reciente ceremonia de Janucá, en La Moneda y del cual aún no tenemos noticias.

Aunque suene un tanto utópico, dadas las evidencias, quisiéramos también poder alegrarnos, cuando la dirigencia de la Federación Palestina de Chile, acepte la mano  tendida, en reiteradas oportunidades,  por nuestra Comunidad, con una invitación sincera para trabajar, en conjunto, por la paz de ambos pueblos que, recordemos, tenían lazos fraternos y solidarios, en un pasado no tan lejano, cuando ambas colectividades compartían la condición de nuevos inmigrantes, a nuestro país.

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