EDITORIALES ANTERIORES

 

EDITORIAL Nº 416

David Abodovsky

A confesión de parte… relevo de pruebas…

El domingo, pudimos ver en el diario El Mercurio, una inserción, de la Comunidad Judía de Chile, a página entera, abogando por la paz, imaginamos que como respuesta, a un inserto similar de la Federación Palestina, aparecido en el mismo periódico la semana anterior.

El inserto palestino, como es habitual, lleno de odiosidad y falsedades, mostraba un mapa del pretendido estado palestino que, curiosamente, era igual al mapa de Israel e igual al mapa del equipo de fútbol palestino, de nuestro país, es decir reivindican la totalidad del territorio israelí, como propio.

Ni ese mapa ni el estado palestino existen ni nunca existieron, solo son una expresión de deseo, fruto de una exuberante imaginación, parte de la mistificación mediática, que promueve la Federación Palestina.

Por su parte, el inserto de la Comunidad Judía de Chile, expresa que, para hacer la paz, se necesitan dos, también se muestran, en dicha inserción algunas de las múltiples oportunidades, en que se pudo haber llegado a un acuerdo pero que este fue desechado por los palestinos, a pesar de que se les llegó a otorgar casi el 100% de sus peticiones. Estas negativas a aceptar la paz se produjeron, en el año 1947 con el Plan de partición, en 1967 en Jartum, el 2000 en Camp David, 2001 en Taba, 2008 el Plan Olmert, y en las actuales negociaciones.

Definitivamente los palestinos no quieren la paz, quieren destruir el Estado Judío de Israel.

Curiosamente, durante cientos de años y diferentes dominaciones, nunca se reivindicó, por parte de nadie, un estado palestino ya que nunca existió, pero bastó el éxito de Israel, en disecar los pantanos, cultivar el desierto, transformar a Israel en un vergel, una potencia industrial y tecnológica, para que se les abriera el apetito y quisieran adueñarse de un territorio, que nunca fue de ellos.

Por eso no quieren la paz, lo que quedó muy en claro, en un twitter enviado por el Alcalde Daniel Jadue, que dice textualmente: “Estado israelí, no necesitamos paz” A confesión de parte, relevo de pruebas…

Si no quieren paz, ¿Cómo pueden reclamar y tildar al Estado Judío, de cruel agresor, cuando el Estado de Israel, reacciona ante el terrorismo palestino, o responde a los misiles lanzados contra su población civil, o los túneles destinados a penetrar en las ciudades de Israel y asesinar a sus habitantes?

¿Pretenden que Israel no reaccione, no proteja su territorio ni a sus ciudadanos?¿Se deje conquistar?

Recuerde Sr. Jadue, que Israel sí es un Estado soberano, que sí es reconocido como tal, que pertenece a la ONU, como titular y no como observador, que no necesita de campañas mediáticas ni importar un conflicto foráneo ni menos recurrir a un torneo inter estadios, para agredir a los jugadores de un equipo visitante, quienes además les ganaron ampliamente ese partido. Nos acabamos de enterar, que el Equipo Palestino fue duramente sancionado, por el “tribunal de disciplina” (Ver en “Vida Comunitaria”, de esta edición)

Sr. Jadue, no le creemos cuando dice que no necesitan la paz, tampoco estará de acuerdo con esos dichos el pueblo palestino, que se está rebelando contra dirigentes corruptos, que solo llenan sus bolsillos, a costa del sufrimiento, de su propia  gente. Así lo testifican intelectuales, periodistas y ciudadanos de su propio pueblo, además de corresponsales internacionales, religiosos de diversos credos y líderes de opinión.

Sr Jadue, para hacer la paz se necesitan dos,  usted no es un interlocutor válido.

EDITORIAL Nº 415

David Abodovsky

Miente, miente, que algo queda…

La agresión sufrida por el equipo de futbol del Estadio Israelita, en el marco de un torneo de ligas, que en esta ocasión se jugaba en el Estadio Palestino, fue la noticia comunitaria más impactante de esta semana en nuestro país. Lo sucedido es de extrema gravedad, no solo por la conducta antideportiva del equipo palestino, porque todo indica que hubo una masiva convocatoria, especialmente para funar al equipo del Estadio Israelita, sino que también por los graves e inaceptables insultos y consignas antisemitas contra los jugadores del Estadio Israelita por ser judíos, algunos relativos al Holocausto, que se emitieron.

Lo ocurrido demuestra no solo la incultura de los dueños de casa, sino que refleja la poca disposición de la Federación Palestina a trabajar por la paz,  refrendando la continua  intención de importar un conflicto foráneo, lo que constituye una afrenta a este, nuestro país.

Lo anterior se ve demostrado por el aviso a página completa, que apareció en el Diario El Mercurio de este fin de semana, por supuesto mentiroso...

De la ilustración que lo acompaña, que muestra como los “sionistas” van supuestamente borrando del mapa a los palestinos, podemos aprender que la mentira, reiterada una y otra vez, se transforma en verdad para una opinión pública desinformada.

La ilustración nos muestra un primer mapa que ¿casualmente? es igual al mapa del Estado de Israel, y que corresponde al año 1946, año que, ni el Estado de Israel, ni menos aún el estado palestino existían.

Resulta pues fácil atribuirse un mapa inexistente para luego demostrar cómo se les está despojando de territorios que en la realidad, nunca les pertenecieron. De hecho, el “estado palestino” nunca existió, es un invento ingenioso y mediáticamente exitoso.

Después de la Guerra de los Seis Días, en 1967, en la que Israel derrotó de manera categórica a una coalición de nueve estados árabes y tomó legítimamente posesión de Judea y Samaria, los habitantes árabes de esas regiones experimentaron una especie de milagro antropológico y descubrieron que eran palestinos, algo que no sabían el día anterior.

Los que hoy se dicen palestinos son árabes, en su mayoría jordanos, sirios, egipcios, iraquíes, marroquíes y sauditas, que por supuesto jamás reivindicaron durante siglos de ocupaciones de diversas potencias una patria “palestina” porque nunca existió. De hecho no hay registros históricos ni arqueológicos ni ninguna otra evidencia, de la existencia de un país palestino.

Claro está que si no hay una historia, esta debe inventarse, entonces se atribuyeron la descendencia de los filisteos, pueblo extinto hace muchos siglos, y del cual tomaron su nombre, palestinos. No se percataron de un pequeño gran detalle, los filisteos eran un pueblo invasor,  no semita, proveniente de Creta y no originario de los lugares donde ellos sostienen haber habitado, sobre 5000 años.

Pero, el pueblo palestino, aunque en la realidad nunca existió, hoy si existe. Y como hoy son una realidad, es con ellos con quien hay que negociar, para lograr una paz que permita la convivencia. Sin embargo es casi imposible negociar con quien solo pretende tu destrucción, borrarte del mapa.

Ser palestino se ha convertido en un buen negocio, son cuantiosas las donaciones de países y organizaciones destinadas al pueblo palestino, que son en realidad utilizadas para engrosar las arcas de dirigentes corruptos,  financiar a los terroristas, pagar carísimos anuncios en periódicos extranjeros, remunerar a las dirigencias palestinas y financiar  fallidas campañas de BDS -  “boicot, desinversión y sanciones” - contra Israel y los judíos. Este buen negocio constituye un incentivo perverso para mantener artificialmente el conflicto y por eso, cada vez que se está a punto de lograr un acuerdo, surgen desde los palestinos nuevas exigencias, también atentados terroristas, para de ese modo hacerlo fracasar.
La Federación Palestina de Chile parece seguir un axioma: “La paz nada engendra, solo el conflicto es fecundo”

Están equivocados, muy equivocados, terriblemente equivocados…

EDITORIAL Nº 414

David Abodovsky

Suficiente es suficiente… Enough is enough…

La frase del título fue pronunciada por la Primer Ministra del Reino Unido, tras los dos últimos atentados islámicos en Londres, con su secuela de muertos y heridos, atentados esperables después de la absoluta pasividad de los países europeos ante la invasión islamista, de que están siendo objeto.

Esta vez, no pueden utilizar a Israel, como chivo expiatorio, costumbre arraigada en los países europeos, que además habitualmente condenan al Estado Judío, por intentar defenderse del flagelo terrorista acusándolo de fuerza desmedida, vulnerar los derechos humanos y sobre reaccionar,  en la acción para defender a sus habitantes.

Generalmente se justifica la violencia terrorista  como una respuesta a la ocupación sionista, a las faltas de libertades que sufrirían los palestinos en Israel, a los asentamientos, en tierras “ocupadas” a las condiciones de los presos palestinos, en las cárceles israelíes, etc. Pero estas justificaciones no pueden ser utilizadas en el caso del terrorismo en Francia, Bélgica, Inglaterra, España y otros países, en los que Israel no tiene incidencia alguna.

Europa debe despertar y darse cuenta que está sufriendo una invasión por parte de quienes tienen por objetivo la creación de un Califato Islámico, para lo cual, deben derrotar a los infieles, que somos todos los que pensamos diferente o pertenecemos a alguna religión que no sea el islam y que, por eso, según ellos, debemos convertirnos, ser esclavizados o morir.

Tal como se están dando las circunstancias, es una real posibilidad que la invasión islámica a Europa, tenga éxito, ya podemos observar a los musulmanes bloqueando importantes calles, de las principales urbes del continente europeo, con cientos de fieles rezando, en esas vías, y haciendo desmedidas exigencias a los gobiernos, para obtener algunas prebendas, bajo la amenaza de acusarlos de discriminación si no las otorgan.

Sin embargo, algo está cambiando y tanto occidente, como los países árabes y los mismos palestinos, están reaccionando y diciendo: suficiente es suficiente, enough is enough.

Suficiente es suficiente, dijo el Senado de EE.UU. cuando, por unanimidad, esta semana, voto una resolución  “que reafirma el apoyo al "compromiso de Israel con la libertad religiosa y la administración de sitios sagrados en Jerusalén "y elogia la " relación mutuamente beneficiosa entre los Estados Unidos y Israel "

Suficiente, es suficiente, dijeron importantes países árabes: Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Yemen, Libia y Maldivas, cuando, también esta semana, rompieron relaciones diplomáticas con Qatar, al que acusan de apoyar a grupos terroristas como Estado Islámico (EI) y Al-Qaeda y a Irán, potencia que se disputa la hegemonía regional.

Suficiente, es suficiente, dijo un alto dirigente palestino, al sostener que el Kotel, el Muro de los Lamentos, pertenece al Pueblo Judío y por tanto a Israel.

Suficiente, es suficiente, dijo Senegal, al restaurar sus relaciones diplomáticas con Israel, congeladas desde que Senegal copatrocinara una resolución de la ONU, contra los asentamientos.

Suficiente, es suficiente, dijeron organizaciones religiosas,  culturales, universitarias y de todo tipo, personas de diferentes denominaciones religiosas, líderes políticos, y personalidades mundiales, al rechazar el movimiento BDS, (boicot, desinversiones y  sanciones), que los palestinos se han empeñado en impulsar, contra del Estado de Israel y los judíos.

Suficiente, es suficiente, está diciendo el mundo civilizado al darse cuenta de la inmoralidad del terrorismo, lo injusto de la condena contra Israel, por el solo hecho de defender, con innegable éxito, su territorio y a sus habitantes, de la lacra del terrorismo islámico, que hoy afecta a tantos países del mundo, que hasta ayer se pensaban inmunes.

Despertar y darse cuenta es lo que está haciendo el mundo, que horrorizado está clamando, cada vez con más fuerza y determinación.

Suficiente, es suficiente… Enough is enough…

EDITORIAL Nº 413

David Abodovsky

El enigmático primer mandamiento ¿Qué nos dice realmente?

Estamos celebrando la festividad judía de Shavuot, que conmemora la revelación divina en el Monte Sinaí y la entrega a Moisés y al Pueblo judío, de las Tablas de la Ley, que contienen normas de ética universales, en las cuales se basan la gran mayoría de las legislaciones del mundo.

Es obvio que en unos pocos párrafos es imposible normar todas las situaciones y además poder aplicarlas cuatro mil años después. Esto nos dice que los diez mandamientos deben tener una parte, que no es evidente, que  permite, más allá de lo textual, ser interpretados, para adaptarse a los actuales tiempos.

Se esperaría que los mandamientos sean eso, mandatos  o prohibiciones, sin embargo el primer mandamiento no posee, aparentemente, ninguna de esas características ya que dice: “Yo soy Adonaí, tu Dios, que te liberé de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre.”

A menos que pensemos que es una suerte de introducción, para validar la autoría de Dios, este primer mandamiento debiera tener un significado diferente.

Si hiciéramos una labor de exégesis bíblica e intentáramos interpretar este mandamiento, podríamos deducir, entendiendo que somos hechos a imagen y semejanza de Dios, que el primer mandato es “Yo soy” y nos ordena ser todo lo nosotros mismos que podamos ser. Es decir, que pese a que somos gregarios las individualidades y los aportes individuales son importantes y valorables. Podríamos así concluir que se hace un llamado a respetar la diversidad y el disenso.  

Nuestros maestros nos dicen que la controversia puede salvar al mundo, pero que también podría destruirlo. Respetar al que piensa diferente podría evitar esto último.

El segundo mandato incluido en este primer mandamiento es valorar la libertad, tanto en nosotros como en los demás, pues esta tiene origen divino, Dios nos quiere libres, para que podamos ejercer el libre albedrío, potestad expresada en la Torá, cuando dice, en Deuteronomio 20-12, que la Torá no está en los cielos, sino que fue entregada a los hombres, para que  extrajeran de ella su guía y enseñanza.

Si quisiéramos resumir este primer mandamiento, podríamos decir que se nos ordena ser siempre nosotros mismos, auténticos y veraces, respetar la diversidad de nuestro prójimo sin rehuir la controversia pero canalizarla por vías argumentativas de respeto y comprensión, como dice el Talmud: “Quien en este mundo actúa con mesura, es privilegiado con la salvación divina”

Por sobre todo debemos luchar, en todo momento, por la libertad y dignidad tanto nuestra como la de los demás, especialmente de los discriminados y oprimidos, de cualquier raza o religión, en este nuestro mundo.

EDITORIAL Nº 412

David Abodovsky

La razón de la sinrazón…

La razón de la sinrazón… célebre frase que aparece en El Quijote, y que causó la locura del caballero de La Mancha, al tratar, infructuosamente, de  interpretar el párrafo, del libro de caballería, en que aparece.

Uno podría enloquecer tratando de interpretar la razón de la sinrazón del antisemitismo, y se pregunta ¿cómo personas que uno espera posean un coeficiente intelectual normal aceptan sin análisis alguno las falacias que proponen los antisemitas de siempre?

La primera gran falacia es la que habla del deicidio que habrían cometido los judíos hace dos mil años. Deicidio significa asesinato de Dios. El que durante veinte siglos la gente y la misma Iglesia Católica, haya aceptado, sin cuestionamientos,  esta calumnia, sin darse cuenta  que al hacerlo están postulando no solo que  Dios no es todopoderoso sino que además es mortal y que los hombres tienen poderes superiores, a los que Él posee.

El pretendido “Plan Andinia”  postula que los judíos quieren apoderarse de la Patagonia, y es otra gran e ilógica falacia que se basa en un libelo antisemita, de ficción,  “los protocolos de los sabios de Sion”. El que esta falacia continúe vigente y que incluso parlamentarios de nuestro país la avalen y la Federación Palestina, la utilice para denostar a Israel, a pesar de su evidente falsedad, habla simplemente de antisemitismo desembozado y de tratar de convertir a los judíos en un chivo expiatorio, para cubrir sus propias falencias utilizando, para ello el odio irracional, inculcado en la gente desde hace milenios y fomentado por activistas interesados.

Sin embargo, ser antisemita no está bien visto en la actualidad, por eso, los antisemitas de siempre, acuñaron el término “anti-sionista” para reemplazarlo. Siguen siendo antisemitas solo cambiaron su nombre. Ahora el foco es, pretendidamente Israel, que es acusado de todas las barbaries imaginables esgrimiendo mentiras que, para cualquier persona medianamente informada, resultan evidentes.

El que se acuse a Israel, la única democracia del Oriente Medio, de ser un estado apartheid resulta no solo risible sino que evidentemente falso… En Israel conviven pacíficamente muchas religiones y etnias, también árabes palestinos, que no solamente no son discriminados sino que tienen derecho a voto y representación parlamentaria, estudian en las universidades israelíes y ejercen, sin cortapisas, sus respectivas profesiones y oficios. Tienen derecho a la salud y a la previsión social, al igual que todos los israelíes e incluso algunos de ellos participan del Ejército de Defensa de Israel.

No solo los árabes sino que todas las minorías son acogidas y respetadas; las personas con capacidades diferentes se enrolan en el ejército participando igualitariamente de sus actividades siendo entrenados, para descubrir y utilizar sus habilidades lo que les permite, posteriormente, integrarse efectivamente a  la sociedad.

La integración plena de la mujer ha sido, desde siempre, una de las características de Israel como también la no discriminación y aceptación plena de las personas sea cual fuere su orientación sexual. Está claro que la realidad de los países árabes del Medio Oriente, es totalmente diferente.

Decir que Israel es un país apartheid, no solo es una falacia sino que una desvergonzada mentira, como también lo son las acusaciones de crímenes de lesa humanidad, el maltrato a los presos palestinos y tantas otras invenciones parte de este nuevo antisemitismo.

No cabe duda alguna, la razón de la sinrazón…

EDITORIAL Nº 411

David Abodovsky

Momento de tomar conciencia: Somos una generación privilegiada…

Ser un pueblo apátrida está muy lejos de ser una bendición, por el contrario, es una gran maldición. Nuestro pueblo lo fue por veinte siglos y tenemos la triste experiencia de lo que eso significa.

Nuestro pueblo debió padecer durante veinte siglos discriminación, persecuciones, expulsiones y genocidios sin tener un estado que nos respaldara, nadie que abogara por nosotros, tampoco los líderes religiosos que se supone debieran ser el liderazgo moral del mundo.

Fue muy cómodo para los políticos, los gobiernos, las iglesias, tener a la mano un chivo expiatorio, que pudiera llevar sobre sí todos los pecados del mundo, al que podían acusar de sus propios errores y corrupción, más aún si ese chivo expiatorio estaba indefenso.

Fácil acusarnos de deicidio, trayendo sobre nosotros la furia de un mundo iletrado y pueril, fácil no darnos acceso a las profesiones, al trabajo, a la educación, para luego acusarnos de usureros, uno de los pocos medio al que podíamos acceder para subsistir.  Fácil, muy fácil…

Hace tan solo sesenta y nueve años, tras dos mil años de ser un pueblo apátrida, logramos la creación de nuestro propio estado. Lo logramos, no nos lo regalaron, tuvo un inmenso costo en sangre, en sufrimiento y en sacrificios.

Retornamos a nuestra propia tierra, aquella de la que habíamos sido expulsados, aquella que nos había sido otorgada, por medio de un pacto divino. Aquella donde estuvieron nuestros santuarios, que fueron demolidos. Aquella cuya historia está relatada en la Biblia.

Esa tierra, tras tantos años, ya no era aquella que manaba leche y miel, era un gran desierto y lo que no era pantano infestado de mosquitos que acosaban y enfermaban a sus habitantes. Primero fue necesario disecar los pantanos y reforestar los desiertos también lidiar con una cruenta guerra con los países árabes vecinos, difícil, muy difícil para un pueblo que venía de sufrir el más grande holocausto del que haya noticia, un pueblo sin la experiencia para la administración de un estado, sin las técnicas agrícolas necesarias, sin los recursos económicos imprescindibles, sin industrias, sin hospitales, sin nada de lo necesario para hacer surgir un país.

Sin nada, salvo la voluntad de surgir, y la necesidad de triunfar, para sobrevivir y además con el inmenso desafío de absorber no solo a los que huían, diezmados, desde Europa, sino que a los más de 500.000 judíos expulsados de los países árabes y que el novel estado decidió integrar al país, en lugar de recluirlos en campos de refugiados, como hicieron los países árabes, para ser utilizados como instrumentos de  marketing político.

Nosotros ¡¡¡ si, nosotros !!!, somos esa generación que logró el milenario desafío de recuperar nuestra patria ancestral, los que logramos construir un país modelo de las buenas prácticas, un país democrático y plural, donde las minorías, incluso las palestinas, no solo son respetadas sino que tienen representación parlamentaria, donde existe una amplia libertad de culto y que se ha transformado en un vergel y en potencia tecnológica.

A veces nos olvidamos que, tras miles de años de exilio, es nuestra generación la que logró este verdadero milagro y que, por lo tanto, no solo debemos estar orgullosos, sino que también agradecidos… Estemos conscientes que somos una generación privilegiada, por haber tenido parte activa, en la creación del Estado de Israel, comienzo de la redención nacional de nuestro pueblo…

Es, por ello, nuestro deber asumir la tarea y continuar luchando, por lo que tanto costó conseguir, estar atentos para defender a nuestra patria ancestral, de cualquier amenaza que pueda ponerla en peligro. Es el momento para hablar fuerte, expresar nuestra verdad, no callar ni asumir posturas “políticamente correctas” o utilizando eufemismos, como lamentablemente suele hacerse, denunciar la mistificación y mentiras de que hacen gala nuestros adversarios, denunciar las falsedades e incongruencias de los antisemitas de siempre, aquellos que hoy se esconden tras la máscara del  anti-sionismo.

Todos somos responsables… Am Israel Jai… El Pueblo de Israel vive…

EDITORIAL Nº 410

David Abodovsky

¿Indiferencia o costumbre?...

Existe una nefasta teoría, de la cual ya hemos hablado, en otras ocasiones, que seguramente proviene de siglos de discriminación y criminales persecuciones contra el pueblo judío: La teoría del “Sha Shtil”, calladitos y quietos,  en idioma idish, el antiguo idioma de los judíos europeos.

¿En qué consiste esta teoría? En pretender que si no hacemos ruido, si no figuramos, si no damos nuestra  opinión, si no somos conspicuos, los antisemitas de siempre van a pensar que no existimos y nos van a dejar tranquilos.

Es, a nuestro juicio, tan nefasta esta práctica, que a muchos de nuestros entrevistados les hemos hecho esta pregunta ¿Qué piensa usted de la teoría del sha shtil? La verdad no hemos recibido ninguna respuesta apoyando esta postura. Tal vez la más inesperada respuesta la recibimos del Rabino Marcelo Bronstein, de quien esperábamos una docta y lata respuesta pero que nos respondió con solo dos decidoras palabras. “nunca funcionó”

¿Por qué traemos a colación este tema, en momentos en que aparentemente hay una mayor apertura, una mayor franqueza, menor temor?

Lo hacemos porque hemos descubierto que la respuesta “nunca funcionó” no se corresponde con la realidad. Cierto que nunca funcionó, en términos de evitar la discriminación y persecuciones pero, lamentablemente, si lo hizo al afectar fuertemente nuestro comportamiento. La teoría del sha shtil, se enquistó en nuestros genes, en los genes de nuestros dirigentes comunitarios, en nuestros educadores y también en nuestros guías espirituales y, hasta ahora permanece presente, al menos en la diáspora, en todos nosotros.

Lo anterior se hace patente a cada instante, cuando no nos involucramos, cuando no respondemos a actitudes antisemitas, cuando no enviamos cartas al director expresando nuestra molestia por algún hecho, o nuestro beneplácito por alguna actitud, cuando nos apocamos en alguna conversación que involucre a los judíos o al Estado de Israel, pero también cuando no nos integramos ni integramos a nuestros hijos a instituciones judías, ya sean laicas o religiosas, cuando no participamos de las actividades comunitarias, cuando no practicamos, en nuestro hogar, las hermosas y significativas tradiciones, de nuestro pueblo.

También cuando aceptamos falsas opiniones sobre los judíos o Israel, sin atrevernos a rebatirlas, tal vez por desconocimiento del tema, pero también cuando no intentamos compenetrarnos en las temáticas del judaísmo e Israel, para poder rebatir con argumentos válidos las ofensas y plantear nuestra propia posición.

Anajnu.cl, desde un principio ha sostenido que un pueblo que no dialoga, no debate, no plantea controversias, es un pueblo muerto y, por ello, hacemos nuestras las palabras del Talmud, que expresan, que la controversia puede salvar al mundo pero, mal usada, puede destruirlo.

Invitamos a nuestros lectores a reaccionar ante los temas nacionales e internacionales, ante los artículos, algunos de suyo conflictivos, que aparecen en nuestro portal, incluso frente a nuestras editoriales, enviando sus opiniones a la sección cartas, contacto@anajnu.cl , a compartir los artículos de interés ya sea a través de correo, whatsapp, redes sociales, etc. Ya que esa también es una forma válida de involucrarse.

¿Se puede cambiar lo aprendido durante tantos años? Creemos que no es una tarea fácil,  es un largo y arduo proceso que requiere determinación, cambios de comportamiento, la participación activa de los involucrados, tanto personas como instituciones y que debe comenzar cuanto antes.

Creemos que ahora es el momento…

EDITORIAL Nº 409

David Abodovsky

Algo hay aquí, que no entendemos…

Hace justo un mes atrás, nos congratulábamos de haber logrado una cifra histórica de visitas, durante el mes de marzo, cuando alcanzamos la inédita cifra de 38.495 lecturas. Pensábamos que esa era una cifra difícil de superar, al menos en un corto plazo, de no mediar algún evento extraordinario. Sin embargo, en el mes de abril, solo un mes transcurrido, superamos increíblemente esa cifra alcanzando 45.779 lecturas, lo que significa un promedio de 1.525 visitas diarias.

Ciertamente, eso nos continua posicionando, por lejos, como el periódico comunitario más leído de nuestro país lo que, por supuesto, incluye lectores no judíos, de diversas denominaciones religiosas, periodistas, líderes de opinión, académicos, juventud  y  personas interesadas en el mundo judío. Además nuestro portal constituye el único medio, a través del cual los judíos no institucionalizados, los así denominados “judíos invisibles”, que constituyen al menos el 54% de los judíos de Chile, se vinculan con el judaísmo.

Este tremendo éxito, conseguido tras un arduo trabajo y entrega de ocho años, por cierto nos estimula a cuestionarnos  temas, que han estado en nuestro pensamiento, que eventualmente hemos insinuado pero que  no lo hemos hecho con la fuerza necesaria.

Sabemos que estamos ante una virulenta y millonaria guerra mediática contra Israel y los judíos, impulsada a nivel nacional por la Federación Palestina, tenemos además una prensa adversa producto ya sea de la influencia que ejerce esa misma federación o debido a la propiedad palestina de importantes medios comunicacionales además de consideraciones de conveniencia política, de algunos sectores. Nos resulta difícil, por lo tanto, entender el que la directiva comunitaria no apoye, al único medio comunicacional judío que tiene acceso al mundo no judío y que, además, puede constituir un medio de información veraz,  para los periodistas y la prensa nacional.

Nos preguntamos cuales son los motivos: ¿No aceptan nuestra independencia editorial? ¿Tienes miedo que podamos transgredir las normas comunitarias? ¿No les gusta nuestra transversalidad en materia religiosa y política, de la igualdad de derechos de la mujer y de las minorías sexuales? ¿No aceptan que seamos un espacio libre de censura, donde todos pueden expresar sus ideas? ¿Existe alguna otra razón, que desconocemos?

El aumento, que calificamos de explosivo, de nuestra lectoría, demuestra que la transversalidad, la independencia y la apertura, son justamente lo que la gente espera, cualidades que han estado y están presentes en nuestra página.  Resulta pues anacrónico y hasta insólito, que se ignore y no se aproveche la gran potencialidad, tanto comunicacional como de convocatoria de Anajnu.

Consta a la dirigencia comunitaria nuestro leal compromiso con los valores del judaísmo, el Estado de Israel, que orgullosamente cumple 69 años de vida,  y por supuesto, con la gente, nuestros lectores, a quienes, sin duda, nos debemos y a quienes agradecemos su significativo respaldo y constante apoyo y a quienes solicitamos continúen difundiendo, con el entusiasmo con que hasta ahora lo han hecho, a nuestro portal y nuestros artículos, a través de las redes sociales y otros medios.

 

EDITORIAL Nº 408

David Abodovsky

¿Nos victimizamos los judíos?

A raíz de la conmemoración de la Shoa, el holocausto, alguien nos decía: “es que ustedes los judíos se victimizan, “se aprovechan del holocausto, para mostrarse como víctimas, ante el mundo.

Nuestro pueblo, ha sufrido una larga historia de persecuciones, expulsiones y discriminación.

No nos victimizamos cuando la inquisición nos quemó, según ellos, para salvarnos. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos cuando nos expulsaron de España y Portugal. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos, con los pogromos, en tiempos de los zares, que causaron miles de muertos. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos durante la revolución rusa, impulsada inicialmente por judíos, que posteriormente significo la muerte, la encarcelación y la relegación de muchos de nuestro pueblo. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos, con la llamada “solución final”, que exterminó a 6.000.000 de los nuestros, por el solo hecho de ser judíos, hombres, mujeres y niños. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos, con la negativa de los EE.UU a bombardear las líneas férreas, que conducían a los campos de exterminio, durante la segunda guerra mundial, lo que podría haber evitado cientos de miles de muertes. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos, con la negativa de países occidentales a acoger  refugiados judíos que huían en frágiles barcos de la barbarie del holocausto, devolviéndolos a Alemania, donde la mayoría de ellos terminaron sus días en manos de los verdugos nazis. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos con la persecución de la Iglesia Católica, acusados de deicidio, como si alguien fuera tan poderoso, como para matar a Dios. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos, con la prohibición de los ingleses, para que los judíos pudieran desembarcar en las playas de la tierra prometida, causando la muerte de muchos correligionarios, que huían de Europa. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos cuando asesinaron a nuestros atletas en la Olimpiada de Múnich. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos cuando 600.000 judíos debieron huir desde los países árabes, tras la creación del Estado de Israel. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos cuando los terroristas palestinos asesinaron a nuestra gente, en la tierra de Israel. No nos victimizamos, fuimos víctimas.

No nos victimizamos con la campaña Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) impulsada por los palestinos, que pretende aislar a Israel y los judíos. No nos victimizamos, somos víctimas.

Algunos pretenden presentarnos como victimarios cuando, en la realidad, hemos sido víctimas.

Así pues, cuando alguien  diga que nosotros los judíos nos victimizamos, o que exageramos, dile, con orgullo, que a pesar de que fuimos víctimas de tanta inequidad, que se ejerció contra nosotros tanta violencia, tanta injusticia, a pesar de ello, dejamos de ser un pueblo apátrida, logramos tener, tras tanto sacrificio,  una patria, que es nuestro respaldo, ejemplo para los países del mundo.

Dile de voz en cuello que nos cansamos de ser víctimas y chivos expiatorios, que sabemos que a muchos les molesta nuestra drástica decisión pero  tenemos la determinación de no permitir que la historia se repita.

Am Israel Jai

 

EDITORIAL Nº 407

David Abodovsky

Los devaneos del canciller…

Escuchábamos un discurso, de la Presidenta de la República, en Chiguayante, durante la inauguración de un nuevo cuartel de Carabineros. El discurso se refería al episodio de corrupción, que había afectado a Carabineros de Chile, y la primera mandataria decía textualmente: “Quienes se apartan de su misión ensucian a la institución”

No pudimos sino relacionar esa frase con lo sucedido tras la prohibición del ingreso al Estado de Israel, del activista de la Federación Palestina de Chile, Anuar Majluf, personaje conocido por su agresividad anti israelí y anti semita, impulsor del movimiento, Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que promueve un boicot comercial, científico y cultural, contra Israel y, al parecer, también, por parte de Majluf, contra todo lo judío.

Resulta muy extraño, que el Canciller Heraldo Muñoz, solo días atrás haya prohibido el ingreso al país de un importante personero boliviano basado en que había promovido el boicot a Chile, se había referido, en forma injuriosa, al gobierno y a la Presidenta de la República.

El Sr. Muñoz, había resaltado el derecho de un país soberano, como lo es Chile, a prohibir el ingreso a su territorio, sin embargo, para él, ese mismo derecho, de todo país soberano, se ha tornado en inaceptable según su propia declaración, en lo que se refiere al Estado de Israel, pese a que las causales para prohibir el ingreso al Sr. Majluf, son prácticamente calcadas de las aducidas por el Canciller, en relación a la autoridad boliviana.

No nos cabe duda alguna de la gran influencia que ejerce la Federación Palestina, que más allá de los abundantes recursos económicos que maneja, tiene el apoyo de una importante “Bancada Parlamentaria Palestina” y de muchos altos personeros en el gobierno.

Sin embargo, es inaceptable lo obrado por nuestro canciller ya que evidencia un doble estándar y genera una importante pérdida de credibilidad, en sus dichos y acciones, perjudicando fuertemente la imagen de nuestro país.

Es por ello que la frase de la Presidenta Bachelet, que mencionamos al inicio de esta editorial, nos hace mucho sentido, “Quienes se apartan de su misión ensucian a la institución”.  La principal misión del Canciller debe ser resguardar la imagen internacional del país y representar adecuadamente la política internacional de su gobierno.

 

EDITORIAL Nº 406

David Abodovsky

Símbolos, símbolos y más símbolos…

Estamos transitando por los ocho días de Pesaj, la Pascua Judía, que celebra la salida desde la esclavitud, en Egipto, hacia la libertad, en la tierra prometida.

Sin duda, la mitzvá, el precepto, más importante, de esta festividad es “Ve igadta le binjá” y le contarás a tu hijo, le relatarás la gesta libertaria, como una forma de mantener viva la historia de los comienzos del Pueblo judío, su lucha inalienable por la libertad y su amor por la tierra que Dios nos entregó.

La celebración de Pesaj, consiste en una cena festiva familiar, que en su desarrollo junto con relatar la epopeya, presenta variados símbolos, que permiten empatizar con la gesta libertaria protagonizada por nuestros antepasados y revivirla, haciendo fe de lo que dice la Hagadá, el libro que relata la gesta histórica, que dice que “cada judío debe sentirse, como si el mismo hubiera salido de Egipto”

Así es como comemos “maror” hierbas amargas, para simbolizar la amargura de la esclavitud, remojamos en agua con sal esas hierbas, como símbolo de las lágrimas provocadas por el sufrimiento, comemos “jarozet” una mezcla de manzana, vino y otros ingredientes que, con su color rojizo, es un símbolo de la argamasa que utilizaban los esclavos, para hacer los ladrillos. Al beber el vino, parte importante del ritual, nos reclinamos en nuestras sillas para simbolizar que somos seres humanos libres y no esclavos que debían comer de pie, y así suma y sigue, con muchos otros símbolos alegóricos.

Por cierto que la simbología, que también es habitual en prácticamente todas las festividades judías, es potente y su uso meritorio. Sin embargo tiene también sus peligros…

Leíamos un cuento titulado “Los cartógrafos” que tiene mucho que ver, con los peligros a que hacemos referencia:

Cuenta, el  autor, sobre una isla habitada solo por cartógrafos quienes se dieron cuenta que, incongruente con su propia profesión,  no existía un mapa de la isla donde vivían, consideraron esto como una vergüenza así que decidieron trabajar juntos, para confeccionar un mapa, que además, dado su experticia, y también por un motivo de orgullo, debía representar, a la perfección, el territorio donde habitaban.

Se abocaron pues a la tarea, con mucho entusiasmo, sin embargo resultó ser una tarea ardua ya que, en su deseo de perfección encontraron una y otra vez detalles, que debían ser corregidos.

Así pues, después de transcurrido un largo tiempo y habiendo rehecho el mapa una y otra vez, al fin, lograron su meta, hacer un mapa perfecto, que representara a la isla, con fidelidad, en absolutamente todos sus detalles.

Concluye el autor: “Entonces, abandonaron la isla y se fueron a vivir al mapa…”

Sin duda un tema para analizar seriamente ¿Hemos abandonado la isla para ir a vivir al mapa? ¿Se han transformado nuestras festividades, en mera forma  tornándose en hermosos eventos sociales sin mucha trascendencia, esto en sintonía con el mundo light que estamos viviendo? Y si estimamos que esto es así, ¿Que podemos hacer para retornar a la isla…?

EDITORIAL Nº 405

David Abodovsky

Momento para agradecer…

No nos referimos solamente a agradecer por el logro de una épica libertad, para nuestro Pueblo, en la gesta libertaria que logró la salida de Egipto, y el fin de la esclavitud, tras cuatrocientos años de tiranía, por parte de los faraones.

Debemos agradecer, también, porque en el mes de marzo, Anajnu, marcó un increíble record histórico, habiendo recibido 38.493 visitas, inédito logro, en la historia de la prensa comunitaria nacional,  que nos posesiona como el medio periodístico comunitario más importante y leído del país. Este resultado es aún más relevante siendo una fecha alejada de grandes conflictos, que involucren a Israel o al mundo judío, situaciones que, por supuesto, hacen crecer fuertemente la lectoría.

Creemos que gran parte de este inmenso logro se debe a nuestra postura independiente y transversal que da espacio a  todas las corrientes de la gran diversidad que, desde siempre, ha caracterizado al judaísmo, sin exclusiones de ningún tipo, con la libertad necesaria no solo para aplaudir sus virtudes sino que también para disentir. Creemos en el derecho inalienable, de nuestros lectores, como seres pensantes, a informarse ampliamente y así cada cual  sacar sus propias conclusiones, según le dicte su entendimiento, experiencia, ideología y ética.

Nuestras páginas han estado abiertas a todos los  movimientos religiosos, desde la ultra ortodoxia hasta la ultra reforma, incluso al novel judaísmo laico, de reciente aparición, lo mismo con las diferentes posturas ideológicas, desde la ultra izquierda hasta la ultra derecha, pasando por toda la amplia gama existente, así como a los movimientos por los derechos  sexuales LGBT y los de reivindicación de los derechos de la mujer.

Destacamos especialmente el diálogo interreligioso, que consideramos de vital importancia, siempre que se aborde desde la sinceridad y no desde la propia conveniencia. Desde siempre hemos estado involucrados en buscar un acercamiento y armonía, entre las diversas religiones, buscando el crecimiento espiritual, único camino para la paz y harmonía, entre los seres humanos.

También ha sido notoria nuestra acción, para dar a conocer la realidad de los así denominados “Judíos Invisibles” judíos alejados, por diversas y muchas veces válidas razones, de las instituciones  judías. Estos judíos, como lo hemos reiterado en múltiples ocasiones, constituyen sobre el 53% de los judíos de Chile y su único contacto, con el judaísmo, es a través de nuestro Portal.

Invitamos a las instituciones comunitarias a sumarse a nuestra capacidad de convocatoria informando de sus actividades a través de nuestras páginas. A las empresas y profesionales a publicitar sus productos y servicios, en nuestro portal, beneficiándose de la inmensa lectoría y contribuyendo a la subsistencia de este medio comunicacional judío.

Agradecemos a las instituciones, empresas y personas que, con su apoyo, han permitido estos apasionantes nueve años de vida, también a nuestros colaboradores que semana a semana engalanan nuestra publicación con sus interesantes artículos, a nuestros lectores, a quienes nos debemos, que disfrutan nuestro variado material y lo comparten a través de las redes sociales y a todos los que nos apoyan con sus consejos, opiniones, buenos deseos y buena onda.

Jag Pesaj Kasher ve Sameaj.

EDITORIAL Nº 404

David Abodovsky

Si la continuidad es el tema…

En nuestra anterior edición, publicamos una interesante propuesta, para la continuidad del judaísmo argentino, escrita por Guido Maisuls, periodista y pensador ampliamente conocido. >>> ver aquí

A pesar de centrarse dichas propuestas en Argentina, son igualmente válidas, prácticamente para cualquier país, es más, la postura de Anajnu, es altamente coincidente, con lo expresado, por lo que pasamos a revisar algunas de ellas.

“Se tendrá que incentivar la incorporación y participación activa dentro de los diferentes estamentos comunitarios a amplios sectores de una población judía que vive completamente alejada de la vida judía por carencia de motivaciones o de conocimientos”

 Esto ha sido, desde siempre, una bandera de lucha de nuestro Portal, en efecto, pusimos en el tapete público, no solo con artículos sino a través de charlas e incluso editoriales el tema de los así denominados “Judíos Invisibles”, judíos no institucionalizados que, crease o no son, según nuestros estudios, basados en estadísticas oficiales (censo y pre censo), asistencia a Neilá, en Iom Kipur,  y otros, corresponden al menos al 53% de los judíos de nuestro país.

Queda claro pues, que este debe ser un tema prioritario para nuestras autoridades comunitarias ya que si bien estos judíos invisibles sienten pertenencia al pueblo judío, probablemente, su descendencia estará absolutamente desvinculada y asimilada.

“Fortalecer y aumentar la accesibilidad a la educación, la cultura y la difusión de los valores Judaicos en estos críticos momentos presentes donde prevalecen, en nuestra sociedad, la banalidad, el individualismo, el consumismo desenfrenado y la pérdida de valores éticos y morales que en épocas no tan lejanas nos engrandecieron y enorgullecieron”

Sabemos y comprendemos el alto costo de la educación formal judía, y que muchos judíos no poseen los recursos necesarios, para ello, por lo que la opción, para aumentar la accesibilidad, tiene que ver con la educación no formal, tema que podría ser asumido por los movimientos juveniles, por instituciones laicas y religiosas judías y por personas interesadas y motivadas por este tema. En todo caso, corresponde a las autoridades comunitarias asumir, como prioritario, este gran desafío.

“Atraer a todo el amplio y valioso espectro de intelectuales y profesionales judíos que en la actualidad están aportando maravillosamente a la sociedad, en todos los campos del quehacer nacional, a la participación institucional judía y a la vida comunitaria en general para que fortalezcan las bases donde se asentaría la vida de nuestras próximas generaciones”

Es un desafío importante, que pasa por recuperar el orgullo y la autoestima judía, tan gravemente afectada por la inmensa y millonaria campaña comunicacional desplegada por nuestros adversarios, que hace que muchos intelectuales y profesionales se mantengan alejados. Es un tema a estudiar por sociólogos, sicólogos y analistas políticos.

Obviamente, se trata también de potenciar a los medios comunicacionales judíos, especialmente a aquellos, que como en el caso de Anajnu, tienen una amplia lectoría, tanto de “Judíos Invisibles” como de público no judío, entre ellos, periodistas, comunicadores y miembros de otras confesiones.

“Crear un espacio contenedor, atractivo y abierto para una juventud actualmente dispersa, desorientada y sin metas personales y comunitarias claras y sustentables donde puedan participar democráticamente, opinar, sentirse representados y crear nuevas propuestas superadoras a estos tiempos presentes”

Creemos que, contrariamente a lo que usualmente se predica, es la juventud, con su empuje y entrega  la que debe motivar y exigir  a sus padres participar de la vida comunitaria judía.

EDITORIAL Nº 403

David Abodovsky

¿Es lícito que la Federación Palestina de Chile, utilice su poder económico, para vulnerar el derecho a expresarse?

Tras dos editoriales anteriores dedicadas a la visita del Padre Gabriel Naddaf, sacerdote católico ortodoxo, a nuestro país, no teníamos intención de continuar en esa línea.

Eso fue hasta que nos enteramos, por el Jerusalem Post, (en la prensa nacional, por supuesto, como es habitual, no hubo mención alguna), que la Federación Palestina de Chile, amenazó con cortar el apoyo financiero a la organización caritativa católica, ACN – Chile, (Ayuda  a la Iglesia que Sufre) si esta se reunía con el Padre Naddaf, para escuchar su postura sobre los cristianos del Medio Oriente, inclusive los de Gaza y Cisjordania que, como todos sabemos, están siendo perseguidos, asesinados, torturados y desplazados, en la mayoría de los países árabes musulmanes.

Los palestinos en Chile son alrededor de 400.000, la población palestina más grande, en el mundo, fuera del Medio Oriente. A esto hay que sumarle su inmenso poder económico ya que poseen bancos, entidades financieras y empresas de todo tipo. Como si eso no fuera suficiente, poseen importantes medios de comunicación y representantes políticos que conforman la así llamada “Bancada Palestina”, que no pierde oportunidad, para intentar dañar a Israel y los judíos.

No es pues extraño que  utilicen su inmenso poder económico, político y comunicacional, para conseguir sus objetivos. No es extraño, pero sí muy poco ético.

Tampoco es extraño, pero muy poco ético, que organizaciones católicas, acepten el chantaje y cedan a los requerimientos palestinos, que no tienen otro objetivo que acallar la voz de quienes son espectadores de primera fila, de la realidad y que, por ser católicos, saben muy bien de la discriminación que sufren en los países árabes y, por eso, dicen abiertamente que Israel, la única democracia del Medio Oriente, es el único país, de la región, donde los cristianos y otras minorías, religiosas, étnicas y sexuales, se sienten seguros y pueden participar, con derechos igualitarios, en la sociedad.

Hoy ya no solo es “miente, miente, que algo queda” sino que “no dejes que el que piensa distinto pueda expresarse”, es peligroso, puede que tenga la razón…

El artículo del Jerusalem Post, puede ser leído, en la sección vida comunitaria, debidamente traducido al español.

EDITORIAL Nº 402

David Abodovsky

El padre Gabriel Naddaf, ¿Favorecerá la reflexión? ¿marcará una diferencia?

Mientras aún resuenan los ecos de la visita del Padre Gabriel Naddaf, Sacerdote Cristiano Ortodoxo, a nuestro país, es un buen momento para analizar la importancia de su mensaje.

Una demostración del interés de la gente por su opinión, son los cientos de lecturas que ha recibido su entrevista, en Anajnu, que recordemos no fue la única  ya que hubo otras, en importantes medios de la prensa nacional. Tal vez  la diferencia radica, en que lo llevamos al terreno nacional preguntándole por la postura de la colectividad palestina, de nuestro país, ante la persecución que sufren los cristianos, en el Medio Oriente; pregunta importante ya que su respuesta es el punto de vista de un cristiano que conoce, a fondo, la realidad de lo que sucede en ese lugar del mundo, por ser residente y estar involucrado.

En su respuesta utilizó un lenguaje muy cristiano ya que expresó:

“Ellos no saben lo que están haciendo, no entiendo como éstos cristianos, palestinos, que se escaparon del Medio Oriente, huyendo de los musulmanes, cuando aún no existía el Estado de Israel, apoyen ahora a Hamás y otros grupos extremistas, que están masacrando, a sus propios hermanos. Creo que el demonio está actuando, en sus corazones“

Conocemos la postura de la Federación Palestina, anti israelí y anti judía, lo que no comprendemos es que no se levanten voces, de los palestinos de Chile, rechazando dicha postura, que nos consta, no es la que impera mayoritariamente en ese colectivo, que se ha caracterizado, desde siempre, por sostener una amistad fraterna con la colectividad israelita residente. Esta semana, sin ir más allá, asistimos a un matrimonio entre un muchacho judío y una mujer palestina, lo que no constituye una excepción ya que han habido muchos. No cabe duda que la postura de la mayoría de los palestinos de Chile, difiere radicalmente de la postura de su dirigencia, cuya actitud hace sospechar de otras motivaciones e intereses.

Como corolario a esta visión del Padre Gabriel Naddaf, sobre los palestinos chilenos, en una postura totalmente cristiana, expresa:

“Yo rezo por ellos y espero que puedan convertirse en verdaderos cristianos. Les deseo a ellos que nunca tengan que vivir lo que sus hermanos están viviendo en Gaza, Cisjordania, Siria  y también en África. Desde Chile, es muy fácil hablar como lo hacen, gozando de la democracia y la buena vida que viven en este país”

Es de esperar, que la visita del Padre Naddaf, a nuestro país, haya sido fructífera, en beneficio de los cristianos del Medio Oriente, quienes sufren un verdadero Holocausto y que, por alguna incomprensible razón, no han recibido el apoyo  de la prensa internacional, de las jerarquías de las diversas religiones, de los organismos de Derechos Humanos, de las organizaciones internacionales, lo que  hubiera sucedido, sin duda, si los persecutores hubieran sido israelíes o judíos.

Esperamos que la visita del Padre Naddaf, dé espacio a la reflexión y permita, de esa manera, marcar una diferencia…

Para leer la entrevista completa de Anajnu, al Padre Gabriel Naddaf, hacer click, en el siguiente link:
http://www.anajnu.cl/2017/articulos/401/entrevistamos.html

 

EDITORIAL Nº 401

David Abodovsky

Purim: ¿Una fiesta para niños?

Por siglos hemos dicho y cantado, “Jag Purim, Jag Gadol Hayehudim”, “Purim, fiesta grande para los judíos”, sin embargo, esto ha ido mutando a “Jag Gadol Haieladim” fiesta grande para los niños.

¿Cuál es la causa de esa mutación, que podría parecer inocua e incluso, para algunos,  valorable? ¿Cuál es la razón que muchas otras celebraciones, especialmente  de trasfondo religioso, se estén transformado en fiestas para niños?

Tal vez la causa principal podría ser el haber centrado el debate en el tema de la asimilación, ante lo cual la reacción obvia es tratar de inculcar, en los niños, las tradiciones del judaísmo, en la esperanza que esto constituya una motivación suficiente a futuro. La realidad ha demostrado, lamentablemente, que esto no es, necesariamente, así.

Habría pues que buscar otras explicaciones al fenómeno.

Proponemos que este tiene que ver con el poco involucramiento, de nosotros los adultos, en las vivencias judaicas tanto laicas como religiosas. Algunos piensan que el hecho que hayamos dejado de ser apátridas, tras la creación del Estado de Israel, es suficiente, y entonces nuestra única obligación, como judíos, es defender a nuestra patria ancestral. Sin embargo, Israel es un Estado Judío, y por lo tanto debemos defender no solo la tierra sino que también los valores  que, por cierto, están expresados en la tradición, pero también en la ética y en la religión.

Cierto, nos sentimos orgullosos de nuestra pertenencia y quisiéramos que nuestros hijos y nuestros nietos también lo estén, por ello es que nos esforzamos en mostrarles nuestras tradiciones y transformamos nuestras festividades, en fiestas para entusiasmar a nuestros niños.

Hay una antigua fábula que ilustra muy bien lo que está sucediendo: Cuentan que los cangrejos adultos se reunieron, en una urgente asamblea, ya que consideraban denigrante caminar para atrás, así que decidieron enseñarle a sus hijos, a caminar hacia adelante. No lo consiguieron y estos, siguiendo el ejemplo de sus padres, continuaron caminando para atrás ya que es sabido que los hijos imitan la actuación de sus progenitores.

Hay entonces que tomar conciencia que el único camino viable para que nuestros hijos continúen la hermosa senda del judaísmo es que nosotros, los adultos, prediquemos con el ejemplo, que nos involucremos en la vida comunitaria, nos compenetremos de las enseñanzas milenarias de nuestra religión, gocemos  de nuestra hermosa liturgia y apoyemos a nuestra patria ancestral, Israel.

El foco debe estar puesto, en nuestra participación creando, de esta forma, tradiciones familiares para nuestros hijos y no, en generar shows litúrgicos infantiles cuyo único  logro es que nosotros, los adultos, no nos sintamos reales partícipes, nos alejemos y no seamos, por ello, un ejemplo consecuente, para las nuevas generaciones.

 

EDITORIAL Nº 400

David Abodovsky

Mi she nijnas Adar, marbim be simjá… Cuando llega el mes de Adar, multiplicamos la alegría…

La tradición nos dice que el mes de Adar, es un mes de alegrías, para el Pueblo Judío, no en vano celebramos, a mediados de este mes, Purim, festividad que celebra el triunfo del bien sobre el mal y la consiguiente salvación del Pueblo Judío de ser exterminado por la macabra confabulación de Haman. (Incidentalmente, Haman y Hamas, suenan bastante parecidos)

Nos dice la tradición que es una mitzvá, un precepto, estar alegres en este mes al punto que, en Purim, se nos ordena embriagarnos hasta no distinguir la diferencia entre el pérfido Haman y el bondadoso  Mordejai, abandonar la racionalidad y dar curso a la emocionalidad, que generalmente, como pueblo, reprimimos.

Este año tenemos muchas razones, para estar contentos tal vez la principal es la finalización de la era Obama, en Estados Unidos, no sabemos si la actual administración será, en definitiva,  para bien o para mal, sin embargo, la anterior, la de Obama, definitivamente significó, para nosotros, una desgracia. Recordemos que permitió que Irán, tuviera acceso a tecnología nuclear, poniendo en riesgo no solo al Estado de Israel, sino que al mundo, que intentó imponer a Israel, acuerdos nefastos, que solo beneficiaban a sus enemigos, que momentos antes de terminar su mandato destinó importantes aportes económicos a los palestinos y no vetó, como era de esperar, la resolución de las Naciones Unidas, sobre los asentamientos israelíes.

También debemos estar contentos, porque cada vez más países árabes se han manifestado a favor de alianzas con Israel y muchos intelectuales de origen árabe se han dado cuenta de la mistificación mediática, por parte de las dirigencias palestinas, ante la cual se han atrevido, por fin, a reaccionar públicamente.

En cuanto a nuestro país, esperamos poder alegrarnos, cuando el gobierno, envíe al congreso el muy importante y largamente esperado Proyecto de Ley, contra la incitación al odio, que fuera, más que prometido, comprometido, por la Presidenta Bachelet, durante la reciente ceremonia de Janucá, en La Moneda y del cual aún no tenemos noticias.

Aunque suene un tanto utópico, dadas las evidencias, quisiéramos también poder alegrarnos, cuando la dirigencia de la Federación Palestina de Chile, acepte la mano  tendida, en reiteradas oportunidades,  por nuestra Comunidad, con una invitación sincera para trabajar, en conjunto, por la paz de ambos pueblos que, recordemos, tenían lazos fraternos y solidarios, en un pasado no tan lejano, cuando ambas colectividades compartían la condición de nuevos inmigrantes, a nuestro país.

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