EDITORIAL Nº 424

David Abodovsky

¿Existe algo infinito?...

La respuesta, según los creyentes, es Dios, según Albert Einstein, es la estupidez humana y tal vez habría que agregar, a ello, la arrogancia desmedida el ego híper inflado, la obcecación y la apetencia de poder.

Para validar la apreciación de Einstein, baste con ver lo que está sucediendo entre el Presidente de EE.UU, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, quienes se han enfrascado en una controversia llena de provocaciones, amenazas y acciones de una belicosidad extrema.

El que dos personajes, de caricatura, como son Trump y  Kim Jong Un, se enfrenten, entre ellos, no tendría importancia alguna, después de todo, ambos se creen dioses, omnipotentes y están dispuestos a demostrarlo, sin embargo, están jugando con fuego y podrían llevar a la humanidad a una conflagración nuclear, que sería desastrosa.

Estamos todos en peligro…

Se le preguntó a Einstein, cuáles serían las armas que se utilizarían en una tercera guerra mundial, a lo que respondió, “No sé qué armas se utilizarían en una tercera guerra mundial, si las que se utilizarían en una cuarta guerra: palos y piedras”

Ambos líderes, en su infantil irracionalidad podrían, en un momento de furia, presionar el botón que destruya la humanidad. Ambos tienen el poder, la impulsividad y la falta de criterio suficiente, para hacerlo.

Años atrás, se estrenó una exitosa película llamada “Juegos de Guerra”, en la que se planteaba el caso de un súper computador, que tenía la facultad de aprender, de sus propias experiencias, el cual se descontroló y transformó un programa de simulación, en una actividad de guerra real, amenazando la supervivencia del mundo.

La solución desesperada y última esperanza para la humanidad, consistió, en hacerlo jugar al conocido juego del “gato” donde, después de miles de partidos, descubrió que en el “gato” así como, en la guerra, nadie gana e interrumpió la secuencia de los preparativos para el lanzamiento de los misiles..

Quizás, la solución al conflicto entre Corea y EE:UU, sea regalarles a Trump y a Kim Jong Un, suficiente papel y lápices, para que pudieran jugar “gato” y darse cuenta que, con una guerra nadie gana…

La guerra no es un juego…

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