EDITORIAL Nº 429

David Abodovsky

Que seamos inscriptos en el libro de la vida…

Este es un logro cada vez más difícil de alcanzar, a la luz de las actuales circunstancias internacionales, de los egos infinitos de algunos dirigentes que no trepidan en poner en peligro la subsistencia de la vida en el planeta, para satisfacer ansias personales de poder y hegemonía.

¿Basta con ser inscriptos para la vida? ¿Basta con vivir o sobrevivir? ¿Es esa nuestra más cara aspiración? ¿Es suficiente? Nos lo aclara  la culminación de la oración en la que no solo  pedimos ser inscriptos en el libro de la vida sino que, en el Libro de la vida plena.

¿Qué significa  vida plena? Una vida que considere tanto la parte material como la espiritual de cada uno de nosotros, no basta con las posesiones materiales que podamos adquirir, que pueden ser efímeras, sino que necesitamos la parte etérea que incluye el amor por los demás, la autoestima, el reconocimiento, la amistad, la capacidad de entrega, el altruismo, la solidaridad, cualidades que hacen que nuestra vida tenga realmente importancia y trascendencia. Tampoco significa renunciar a lo material sino que estos logros estén disponibles para ayudar al prójimo, para contribuir, con la comunidad y  mejorar la calidad de vida de los demás.

Determinar nuestras falencias, nuestras zonas erróneas, nuestros problemas de interacción con nuestro prójimo, no es fácil, de hecho, tal como en muchas circunstancias, somos los últimos en darnos cuenta, en tomar conciencia. Afortunadamente nuestra tradición nos proporciona diez días, los que van de Rosh Hashana a Iom Kipur, el Día del Perdón, para hacer una profunda introspección, para darnos cuenta y resolver nuestros conflictos, tanto con nosotros mismos como con nuestros prójimo.

Hagamos uso de ese espacio de tiempo, que nos regala nuestra sabia tradición.

En  Rosh Hashaná, deseamos a todos nuestros lectores, que sean inscriptos en el libro de vida plena… que gocemos de salud, alegrías, amistad, amor y, por supuesto, también de prosperidad.

Deseamos que este año traiga consigo  paz, a toda la humanidad, que se cumpla la visión de los profetas,  que dijeron: “No alzará la espada nación contra otra ni se ejercitaran para la guerra”

Que nuestra vida esté, más que nada, plena  de "maasim tovim", buenas acciones, que son las que indudablemente le dan sentido, razón de ser y trascendencia a nuestras vidas.

 

Shaná Tova Umetuka, que este 5778 sea un año bueno y dulce…

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