EDITORIAL Nº 403

David Abodovsky

¿Es lícito que la Federación Palestina de Chile, utilice su poder económico, para vulnerar el derecho a expresarse?

Tras dos editoriales anteriores dedicadas a la visita del Padre Gabriel Naddaf, sacerdote católico ortodoxo, a nuestro país, no teníamos intención de continuar en esa línea.

Eso fue hasta que nos enteramos, por el Jerusalem Post, (en la prensa nacional, por supuesto, como es habitual, no hubo mención alguna), que la Federación Palestina de Chile, amenazó con cortar el apoyo financiero a la organización caritativa católica, ACN – Chile, (Ayuda  a la Iglesia que Sufre) si esta se reunía con el Padre Naddaf, para escuchar su postura sobre los cristianos del Medio Oriente, inclusive los de Gaza y Cisjordania que, como todos sabemos, están siendo perseguidos, asesinados, torturados y desplazados, en la mayoría de los países árabes musulmanes.

Los palestinos en Chile son alrededor de 400.000, la población palestina más grande, en el mundo, fuera del Medio Oriente. A esto hay que sumarle su inmenso poder económico ya que poseen bancos, entidades financieras y empresas de todo tipo. Como si eso no fuera suficiente, poseen importantes medios de comunicación y representantes políticos que conforman la así llamada “Bancada Palestina”, que no pierde oportunidad, para intentar dañar a Israel y los judíos.

No es pues extraño que  utilicen su inmenso poder económico, político y comunicacional, para conseguir sus objetivos. No es extraño, pero sí muy poco ético.

Tampoco es extraño, pero muy poco ético, que organizaciones católicas, acepten el chantaje y cedan a los requerimientos palestinos, que no tienen otro objetivo que acallar la voz de quienes son espectadores de primera fila, de la realidad y que, por ser católicos, saben muy bien de la discriminación que sufren en los países árabes y, por eso, dicen abiertamente que Israel, la única democracia del Medio Oriente, es el único país, de la región, donde los cristianos y otras minorías, religiosas, étnicas y sexuales, se sienten seguros y pueden participar, con derechos igualitarios, en la sociedad.

Hoy ya no solo es “miente, miente, que algo queda” sino que “no dejes que el que piensa distinto pueda expresarse”, es peligroso, puede que tenga la razón…

El artículo del Jerusalem Post, puede ser leído, en la sección vida comunitaria, debidamente traducido al español.

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