Amy Jill Levine y la teología

Alicia Korenbrot

La revolución femenina está conquistando la teología enfrentando las religiones mayores que han marginado a las mujeres violando los principios de igualdad y libertad en favor de los hombres, igual que se ha extendiendo por todo el mundo humano y que no solo afecta las relaciones entre los sexos, también está presente en los ámbitos sociales, políticos y económicos a todos los niveles.

Hoy la Biblia se lee con otra perspectiva, las preguntas son diferentes y las respuestas son sorprendentes e inquietantes, están tratando de darle un contenido que difiere de la perspectiva chauvinista y hasta misoginia tradicional.

La primera investigación de los derechos y el estado de las mujeres en culturas antiguas apareció en 1861, Das Mutterrecht, escrito por I. J. Bachofen, un hombre. La primera mujer que publicó un libro con una visión del sentir de las mujeres fue Elizabeth Cody Stanton en 1875, el libro, Woman’s Bible, causó un escándalo. Mientras, se iba integrando una manera distinta de leer la Biblia, estudiarla como todo documento antiguo, recurriendo a la historia, al análisis literario, textual y acudiendo a las ciencias que permitían localizarla en el tiempo.

En 1960 se encausaron las inquietudes y estudios de las mujeres con el estudio critico de la Biblia y la escolaridad bíblica. No había mujeres en las facultades de teología de las universidades y no había interés en las cuestiones femeninas. Hoy hay un número creciente de mujeres en ese campo. Por primera vez en la historia de las religiones las mujeres están logrando que se escuchen sus voces.

Amy Jill Levine es una mujer sobresaliente entre ellas, se describe como “Feminista judía yanki”, su especialización incluye la literatura de los principios del judaísmo y el evangelio según Mateo, también es conferencista muy solicitada en temas de mujeres y religión. Fue nombrada superintendente de un nuevo programa de la Fundación Carpenter sobre religión, género y sexualidad. Es profesora en una escuela predominantemente protestante.

Levine dice: “Es difícil estudiar la vida de las mujeres judías antes de la destrucción del Segundo Templo, que fuentes tenemos? Y no podemos estar seguros si los datos aluden a las mujeres o a la percepción de la sociedad de género en general…lo que es importante en historia depende de lo que las personas quieren proclamar como importante. Al estudiar el primer siglo, [D. C.], la mayoría de los historiadores son cristianos y, por lo tanto, interesados en la historia cristiana. Los judíos, en su mayoría, no se han ocupado de ese siglo. Cuando estas creciendo y estudias historia judía, estudias partes seleccionadas de la Biblia, los Macabeos por Janucá, puedes estudiar la destrucción del Segundo Templo y luego, bang, estas con los rabbis…”

Levine nació en 1956, creció en un pueblo pequeño de Massachusetts, una niña judía en un vecindario principalmente católico. Su padre era un comerciante prospero. La familia no era devota, pero cuando su padre murió, su madre decidió que diría Kadish por él. En la sinagoga discutieron el problema de si una mujer podía ser parte del minian, pero ella simplemente insistió y siguió adelante.

En sus años de estudiante en Smith – recibió la licenciatura con honores en religión e inglés, en la universidad de Duke, maestría y doctorado en 1981-1984- aumentó su sensibilidad e impaciencia por ser la única judía o una de las pocas judías en algunas clases. “Las preguntas que me hacían en las clases de religión eran generalmente “Miss Levine que piensan los judíos respecto a..? era difícil ser la portavoz de todos los judíos y también de las mujeres…”

Cuando recibió su primer nombramiento como maestra en la universidad Swarthmore fue la primera judía en el Departamento de Religión y la primera mujer encaminada a recibir ‘tenuer’. La falta de familiaridad causa incomodidad: “No sabían bien a bien que hacer conmigo, uno de mis colegas, cada vez que llegábamos a una puerta, titubeaba porque no estaba seguro si debía abrir la puerta para mi o no, si me ofendería de una manera o de la otra.”

A Levine siempre le gustaron los cuentos y los mitos, a medida que este gusto empezó a mezclarse con interés en la religión y cuestiones femeninas, gravito al Evangelio según Mateo y luego a los escritos del periodo del Segundo Templo conocidos como Apócrifa, no incluidos en el Antiguo Testamento.

El Evangelio según Mateo es conocido como el más judío y se cree que emergió de una comunidad compuesta en su mayoría por judíos. Frecuentemente marca eventos en la vida de Jesús paralelos a historias en el A.T. que cita con frecuencia, Levine muestra que, en ese Evangelio, las mujeres tienen un papel activo.

Después, Levine se dedicó al estudio de la Apócrifa y el mundo rico y variado del Segundo Templo que expuso a la teología. Ha escrito sobre Judit, una alegoría de los retos a la fidelidad en el contexto de la Diáspora, sobre Tobi y el amor de su hijo y Sara que ofrece una visión de las costumbres, de las ramificaciones legales y folclóricas del matrimonio. Edito una colección de ensayos a propósito de las mujeres en el mundo greco-romano. Todos estos trabajos cuestionan la perspectiva del judaísmo en formación como fenómeno homogéneo o como una fuerza social más problemática para las mujeres que otras tendencias en el pensamiento antiguo.

“No creo que el judaísmo del primer siglo fuera tan represivo, dice Levine, no creo que estuviera obsesionado con regulaciones de pureza. No creo que haya sido más o menos terrible que otras sociedades en aquel tiempo… Digo, Si, debo apoyar los derechos civiles, debería trabajar por la justicia social…Puedo apreciar un sentido de judaísmo renovado o judaísmo revitalizado…”

Levine es profesora del Nuevo Testamento y Estudios Judaicos en la Universidad Vanderbilt Divinity School and College of Arts and Science. Profesora afiliada al Centro de Estudios de Relaciones Judeo-cristianas en Cambridge. Ha escrito 8 libros, inclusive un libro para niños. Trabaja en la edición de Feminist Companion to the New Testamente que ya lleva 19 volúmenes publicados y coeditora de The Jewish Annotated New Testament del que ya se hizo una segunda edición.

Escritora prolija, combina rigor histórico-crítico y sensibilidad crítica literaria salpicados de humor en un empeño por eliminar teologías antisemitas, sexistas y homofóbicas.

Ha recibido cuatro doctorados honoris causa de diferentes universidades en los Estados Unidos de Norteamérica.

A propósito de Israel opino que no es un problema religioso, es político; la religión puede ser torcida hacia la violencia, pero, al mismo tiempo, puede ser usada para torcer la violencia. Esta en favor de dos naciones.

Amy Jill Levine es miembro de Sherith Israel, centro ortodoxo en Nashville, aunque con frecuencia es poco ortodoxa.

Fuente: Diariojudío

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