Protestas

Tiberio Yosif Klein, especial para Anajnu

El 17 de diciembre de 2010, a un vendedor ambulante de la ciudad de Túnez, Mohamed Bouazizi, la policía le quitó su mercancía y sus cuentas de ahorro y a raíz de eso se inmoló como protesta. Miles de tunecinos tomaron su causa como propia y salieron a las calles para protestar por las malas condiciones económicas a las que estaba sometido el país, y contra el dictador Zine el Abidine Ben Ali, que gobernaba Túnez desde 1987. Bouazizi falleció el 4 de enero de 2011, y diez días después, sobrepasado por las protestas del pueblo, Ben Alí dimitió. Esto produjo un efecto en el resto de los países árabes. Millones salieron en Egipto para manifestarse contra Hosni Mubarak, que se había mantenido en el poder por treinta años. El dictador de Libia durante 42 años, Muamar Gadafi, fue destituido y asesinado tan brutalmente como lo había hecho él contra miles de sus opositores. Antes Gadafi uso su fuerza aérea contra los manifestantes, pero estos fueron ayudados por una coalición de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).  También se produjeron protestas en Yemen contra Ali Abdulla Saleh, con 21 años en el poder en ese momento, las que duraron un año hasta que finalmente Saleh fue expulsado del poder. En Argelia se produjeron protestas contra Abdelaziz Buteflika con 12 años como dictador.

En Siria también comenzaron protestas contra el dictador Bashar al Assad, que estaba en el poder ya quince años tras heredarlo de su padre. Estas comenzaron debido a que una sequía afectó a millones económicamente, y se fueron incrementando contra el régimen, lo que fue apoyado por regímenes sunitas como Arabia Saudita, mientras Al Assad ha sido apoyado por Irán y Rusia, que han logrado mantener en el poder al dictador sirio; la primera para expandir su influencia chiita en Oriente Medio y los segundos para asegurarse de sus bases naval y militar en la costa mediterránea de Siria.

La prensa europea y americana describieron con entusiasmo las protestas, que pensaban era el comienzo de nuevos regímenes con una democracia propia de los países occidentales, sin tomar en cuenta que ese es un concepto político propio de ellos, y para nada de los regímenes musulmanes. En efecto, el islam es no sólo una religión sino también un concepto totalitario que abarca el comportamiento del individuo y la política toda, tal como sucedió en occidente en el pasado, cuando el cristianismo abarcaba toda la existencia de sus fieles.
En Irán ha habido manifestaciones que comenzaron por el descontento ante el alza de precios y por la corrupción reinante entre la dirigencia del país, pero pronto se volvieron más políticas. Este ha sido la mayor demostración desde las grandes manifestaciones del año 2009. Hay gritos para que se termine el gobierno de los ayatolas, y se han escuchado gritos para echar del poder e incluso pidiendo la muerte del líder supremo, el ayatola Ali Jamenei. También critican las intervenciones de Irán en el extranjero, con gritos escuchados en la ciudad de Mashad “No Gaza, no Líbano, no Hezbollá”, con lo que los manifestantes piden que el dinero que se gasta para financiarlos sea usado en mejorar la economía del pueblo iraní.

No es un secreto que Irán ayuda al dictador de Siria Bashar al Assad y que proporciona armas a los rebeldes hutíes de Yemen, quienes se llaman a sí mismos Ansar Alá, “partidarios de Dios”, por mucho que eso sea negado por los gobernantes iraníes. Estos acusan a agentes de potencias extranjeras, “los enemigos Irán” – Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita -, de estar detrás de los que llaman “antirrevolucionarios”, la gente que protesta. El general Mohamed Ali Jafari de la Guardia de la Revolución Islámica dijo que “Hoy podemos decir que este es el final de la sedición del 96”, refiriéndose al calendario persa, en el que el año actual es el 1396. Dijo que sólo hubo un máximo de 1.500 personas en cada lugar, y que el máximo de “agitadores” no ha superado los 15.000 en todo el país.

Las protestas son el producto de un real descontento entre los iraníes, que según un estudio de la BBC persa en el país la gente se ha empobrecido un quince por ciento en los últimos diez años. Estados Unidos, por medio de su presidente Donald Trump, se apresuró a apoyar las protestas contra los gobernantes religiosos de Irán, e Israel lo siguió. Trump ha reiterado que el acuerdo que el ex presidente Obama hizo liberando a Irán del embargo económico ha sido nefasto, ya que es obvio que ellos han seguido trabajando en secreto para obtener armas nucleares. En el caso de Israel hay un deseo de que los gobernantes del país persa fueran reemplazados por un régimen que no apoye al dictador sirio, a Hamas en Gaza ni a Hezbolla. Los que apoyan al gobierno de Irán son Putin de Rusia, su “socio” en Siria apuntalando al dictador Al Assad, y Erdogan de Turquía, que a su vez, a pesar de ser sunita, también está asociado a Rusia e Irán debido al petróleo que pasaría por su país.

Pero aparentemente estas protestas no llegarán a ninguna parte y terminarían por desinflarse. Como dice Kasra Naji, periodista de la BBC, “Pero no hay un liderazgo evidente, pues las principales figuras de la oposición o bien han sido acalladas durante mucho tiempo, o están en el exilio”. El editor para Medio Oriente de la BBC, Jeremy Bowen afirma que “no hay razones para creer que Irán está a las puertas de otra revolución”. De manera que imaginar que el régimen clerical de Irán pudiera caer no sería más que la expresión de un deseo, por mucho que lo quiera Israel. Aunque la dinámica de los acontecimientos es dinámica y todo es posible, incluso que la situación pudiera derivar en otro rumbo.

Puedes acceder a la página web www.tiberioyosif.com con traducción a TODOS los idiomas

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta este articulo con sus contactos:
 
Home