Discurso del vicepresidente de la Comunidad Judía de Chile, Benjamín Pupkin,
en el Dia Internacional de Recordación del Holocausto.

¿Porqué conmemoramos un día Internacional del Holocausto?.

¿Porqué nos detenemos este día a recordar un episodio tan trágico de la historia de la humanidad?.

¿Tiene sentido recordar año a año como un grupo humano fue llevado como ganado en vagones de tren para luego ser exterminado de la manera más cruel posible?

Les pido me permitan compartir con ustedes algunas breves reflexiones que creo, dan respuesta a estas interrogantes.

El hombre, como ningún otro ser de nuestro planeta, tiene memoria, y una memoria privilegiada. Pero al mismo tiempo, ese mismo ser pensante y superior tiene una memoria frágil y a menudo, de manera francamente sorprendente, olvidadiza. Hechos que son condenados y repudiados al poco tiempo son aplaudidos y emulados.

Hace menos de 80 años, en lo que se supone era el continente más desarrollado del planeta, más de un millón y medio de niños fueron brutalmente asesinados, por el sólo hecho de ser judíos, millones de hombres, mujeres y ancianos fueron degradados, tratados como animales y luego incinerados en cámaras de gas, por el sólo hecho de ser judíos.

Escritores, músicos, artistas, rabinos, filósofos, médicos, abogados, científicos, ingenieros, todos, sin distinción, fueron asesinados por un odio que cegó a un país y que terminó cegando al mundo entero, sin que nadie osara detener ese feroz y despiadado ensañamiento.

El bisabuelo de mis hijos, Boris Alexandrowicz, sobreviviente de Auschwitz, fue separado de su madre tan pronto llegó al campo, ella fue llevada de manera inmisericorde a las cámaras de gas y él fue tatuado en su brazo, como si fuese un animal y mis hijos, por mucho esfuerzo que yo realice, no logran entender que hayan querido golpearlo, humillarlo y matarlo, por el sólo hecho de ser judío, esa misma condición que algunos años atrás yo les dije, es y será, por lejos, lo más importante que tengo en la vida.

Estamos en un mundo que reclama a gritos la inclusión, la tolerancia, la hermandad y pese a ello, vemos cotidianamente, cada vez con mayor reiteración, actos de racismo, de xenofobia, de intolerancia religiosa, actos homofóbicos, los mismos que llevados al extremo, hace menos de una centuria terminaron con 6 millones de judíos asesinados y con otros millones de gitanos, homosexuales, discapacitados y opositores sin otra explicación que no ser del gusto de un líder.

Los hechos del pasado deben servir de lección para los hechos del futuro. La Real Academia Española de la Lengua define la palabra lección como:  
Acontecimientoejemplo o acción ajena quede palabra o con el ejemplo, nos enseña el modo de conducirnos.

Este feroz hecho de la historia debe servir de lección, justamente para saber cómo conducirnos en el presente y como abordar el futuro.

Los libros de historia en los colegios, enseñan, en el mundo entero, hechos ocurridos hace miles de años, porque se considera que son hechos que forjaron nuestra civilización. Así por ejemplo, les enseñan de Grecia y Roma, de la Edad Media, las Cruzadas y cómo no, la primera y la segunda guerra mundial, dedican extensas páginas a ilustrar las reuniones entre Hitler y Stalin, explicar el Desembarco de Normandía y los vínculos entre los aliados, pero curiosamente, no destinan una sola página a explicar y relatar, no los avances o las retiradas de las tropas, que parece tan secundario, sino a relatar lo más profundo de dicha guerra, aquello que de verdad debe servir de lección para que no vuelva a suceder, las cámaras de gas, los vagones con gente humillada y hacinada, y la decisión premeditada y organizada de un líder de exterminar a un pueblo, por su sola condición de tal.

Este día internacional del Holocausto, suple en parte esa omisión inexplicable e imperdonable en la enseñanza de nuestros niños y nos permite recordar que las ideologías totalitarias y los odios infundados son capaces de las peores atrocidades y es nuestro deber, nuestra obligación, elevar la voz e impedir que hechos de odio como esos puedan volver a repetirse.

Este día internacional del Holocausto nos permite mantener viva la memoria de quienes murieron de una forma trágica y por una causa funesta y recordamos que gracias a muchos de ellos, hoy estamos acá, conmemorándolos y diciéndoles que nunca los vamos a olvidar.

ELIE WIESEL, sobreviviente y reconocido premio nobel de la Paz, dijo alguna vez que “NO ES LÍCITO OLVIDAR, NO ES LÍCITO CALLAR. SI NOSOTROS CALLAMOS ¿QUIÉN HABLARÁ?.

PRIMO LEVI en tanto, sobreviviente del Holocausto y reconocido escritor dijo que “EL DEBER DEL SOBREVIVIENTE ES DAR TESTIMONIO DE LO QUE OCURRIÓ, HAY QUE ADVERTIR A LA GENTE DE QUE ESTAS COSAS PUEDEN SUCEDER, QUE EL MAL PUEDE DESENCADENARSE. EL ODIO RACIAL, LA VIOLENCIA Y LAS IDOLATRÍAS TODAVÍA PROLIFERAN..”

Este Día Internacional del Holocausto nos permite también, recordar que en cada época oscura de la humanidad, incluso en la más obscura de todas, hubo hombres que aisladamente arriesgaron sus vidas para salvar vidas y luchar, aunque sea individualmente, contra la maquinaria asesina que se cernía contra Europa y los judíos.

Entre ellos está Samuel del Campo, Cónsul de Chile en Rumania entre 1941 y 1943, a quien reconocemos póstumamente, por su incansable labor para salvar vidas de judíos durante la guerra, y a quien recientemente YAD VASHEM, el museo del Holocausto, lo ha reconocido como JUSTO ENTRE LAS NACIONES.

En su momento el Sr. Del Campo fue lamentablemente desvinculado de su labor diplomática, hoy, estamos seguros, su dedicación y esfuerzo son valorados por nuestro país, y por ello se le brinda este reconocimiento. Agradecemos especialmente al Encargado de Negocios de la Embajada de Chile en Israel, Allan Najum, cuya persistencia permitió encontrar a un familiar de Samuel del Campo, a quien honramos hoy con el Premio Luz y Memoria.

Finalmente, este día Internacional del Holocausto debe servir de respuesta a quienes, cada vez con más frecuencia, intentan restar importancia a lo ocurrido, llegando a extremos de negar la existencia misma del Holocausto, afirmación que por sí sola constituye una afrenta contra el pueblo judío, contra la humanidad y contra todos aquellos que perdimos familiares a manos del régimen Nazi.

Que este día nos permita recordar a cada una de las víctimas y que nos de la valentía para entender que de nosotros depende impedir que hechos como éstos vuelvan a repetirse.

Fuente: CJCh

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