La amenaza israelí
 

por Jorge Marirrodriga


Kassel es una tranquila ciudad del centro de Alemania famosa por un festival cultural que se celebra cada cinco años llamado Documenta y que constituye una de las muestras de arte contemporáneo más importantes del mundo. Es de suponer por tanto, que en esta población de unos 200.000 habitantes, el nivel cultural es bastante elevado. Las peleas de bar (si es que las hay) deben ser entre facciones enfrentadas de seguidores de Mondrian y Kandinsky. Y los obreros, cuando pasa alguna maciza, gritarán algo así como “¡estás para figurar en un cuadro de Picasso!” en lugar del hispánico “¡Tienes más polvos que las sandalias de Kung Fu!”.

El caso es que el Ayuntamiento de Kessel, tan culto él y tan civilizado él, ha prohibido el pasado fin de semana que en un puesto callejero de la Asociación Contra el Antisemitismo se desplegara una bandera de Israel. ¿La razón? Que algunos transeúntes podrían “sentirse amenazados” por la enseña. Es decir que la sola presencia de la bandera israelí es una amenaza y se puede prohibir. Hombre, si en Kessel siguen a ciertos medios es lógico que piensen que detrás de la bandera viene un escuadrón al completo de la fuerza aérea israelí con fósforo blanco y todo. Eso o que les van a construir un asentamiento en plena calle mayor.

En esta cuesta abajo totalitaria que estamos recorriendo en Europa con el antisemitismo abriendo camino, no deja de ser significativo que en un Ayuntamiento alemán se prohíba la exhibición de la bandera del Estado judío. Y más si tenemos en cuenta que durante las manifestaciones que se produjeron a favor de Israel en 2009, como respuesta a las favorables a Hamas durante Plomo Fundido, los portadores de banderas israelíes sufrieron agresiones físicas en diversas ciudades, Kessel incluida.


 

 

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